Representación artística de AS 205 N y su compañera, AS 205 S, una estrella T Tauri que forma parte de un sistema estelar múltiple. P. Marenfeld/NOAO/AURA/NSF

Las estrellas T Tauri son la versión infantil de estrellas similares a nuestro Sol Son, relativamente normales y de tamaño medio rodeadas por discos de material del que pueden nacer nuevos planetas, tanto rocosos como gaseosos. Y aunque estos discos son casi invisibles en el espectro óptico de la luz, brillan intensamente en el infrarrojo y en ondas milimétricas.

Ahora, gracias al Atacama Large Millimeter/submillimeter Array o ALMA han observado los podrían ser los primeros signos de la existencia de un clima ventoso alrededor de una estrella T Tauri, lo que podría ayudar a explicar por qué algunas estrellas T Tauri poseen discos que brillan extrañamente a la luz infrarroja, mientras que otras brillan de una manera más o menos esperada.

“El material en el disco de una estrella T Tauri generalmente, pero no siempre, emite radiación infrarroja con una distribución de energía predecible”, comento Colette Salyk, astrónomo del Observatorio Nacional de Astronomía Óptica (NOAO) en Tucson, Arizona, y autor principal del trabajo, sin embargo, señala que a algunas estrellas T Tauri emiten grandes cantidades de emisiones infrarrojas de forma inesperada.

Teniendo en cuenta esta diferencia en la firma infrarroja en torno a estrellas similares, los astrónomos proponen que pueden surgir vientos moleculares procedentes del interior de los discos protoplanetarios algunas estrellas T Tauri. La existencia de estos vientos moleculares podría tener importantes implicaciones durante el proceso de formación planetaria, serian capaces de barrer parte del material destinado a la formación de gigantes gaseosos como nuestro Júpiter o incluso que, al provocar un caos en el material del disco, provoca que los primeros bloques de construcción de planetas, los llamados planetesimales, cambien de posición, alterando la estructura final del sistema. Y aunque ya se había predicho la presencia de estos vientos, hasta ahora no habían sido detectados tan claramente.

Salyk y sus colegas buscaron evidencias de la presencia de este viento en torno a AS 205 N, una estrella T Tauri situada 407 años-luz de nosotros, en el borde de una región de formación de estrellas en la constelación de Ofiuco. Esta estrella parece exhibir una extraña firma infrarroja que ha intrigado a los astrónomos desde hace ya algún tiempo.

El ALMA permitió estudiar la distribución del monóxido de carbono presente alrededor de la estrella, ese compuesto es un excelente marcador para el gas molecular que da lugar a la composición de las estrellas y los discos de formación planetaria. Estos estudios confirmaron que este gas parecía estar escapándose de la superficie del disco, como sería de esperar si estos vientos existiesen. Sin embargo, las propiedades de este viento no coinciden exactamente con las expectativas.

Esta diferencia entre las observaciones y las expectativas podría ser debido al hecho de que AS 205 N es en realidad parte de un sistema estelar múltiple, su compañera es conocida como AS 205 S, que es en sí misma una estrella binaria.

Esta disposición estelar múltiple puede sugerir que el gas está dejando la superficie del disco porque está siendo arrastrado por la estrella compañera binaria en lugar de ser lanzado por la presencia de estos vientos.

“Estamos esperando que estas nuevas observaciones de ALMA nos ayude a entender mejor los vientos, pero también nos han dejado con un nuevo misterio” comento Salyk.”¿Estamos viendo vientos, o las interacciones con la estrella compañera?”

Pero los autores del estudio no son pesimistas, planean continuar su investigación al estudiar otras estrellas T Tauri inusuales, con y sin compañeros, para ver si presentan estas mismas características.

Las estrellas T Tauri llevan el nombre de su estrella prototipo, descubierta en 1852, la tercera estrella de la constelación de Tauro, cuyo brillo variaba de forma errática. Hace unos 4.500 millones de años, nuestro Sol era en realidad una estrella T Tauri.

El trabajo ha sido publicado en la revista Astrophysical Journal .

espacioprofundo.es 23/09/14