Espacioprofundo.es 21/12/12

En múltiples ocasiones, cuando miramos al cielo, confundimos nuestras observaciones pensando que estamos viendo algo que en realidad puede ser un objeto muy diferente. Ya les ocurrió a los antiguos griegos, también lo sufrieron los astrónomos del siglo XVIII y ahora parece que incluso nosotros no nos podemos escapar de estas meteduras de pata.

Es por ello que Profesor Phil Charles, el profesor Malcolm Coe y postgrado estudiante Liz Bartlett de la Universidad de Southampton han publicado un interesante trabajo en la revista The Astrophysical Journal.

Ellos hicieron el descubrimiento tras detectar un dramático evento de corta duración, una llamarada de rayos X, que fue captado por un telescopio de rayos X en la Estación Espacial Internacional.

Gracias al uso de los telescopios ópticos de Sudáfrica y Chile, los astrónomos de Southampton captaron una llamarada, bautizada como XRF111111 debido a que fue vista por primera vez el 11 de noviembre de 2011, ubicada en la Pequeña Nube de Magallanes.

Las Nubes de Magallanes están situadas entre 160.000 y 200.000 años luz de distancia y son las galaxias satélites más cercanas de la Vía Láctea, visibles en el cielo nocturno del hemisferio sur.

Esta llamarada XRF111111 era tan luminosa que, inicialmente, los astrónomos pensaron que probablemente era un agujero negro que emitía rayos X, pero las nuevas investigaciones realizadas por Phil y su equipo revelaron que su temperatura era tan baja que tenía que no podía ser un agujero negro, revelando así que en realidad se trataba de una enana blanca.

Las enanas blancas son muy comunes, las cenizas de estrellas con una masa similar a la de nuestro sol pero en un tamaño inferior a nuestro planeta.

Sin embargo, se pensaba que las enanas blancas no eran capaces de generar enormes destellos de rayos X, pero las observaciones ópticas de Sudáfrica y Chile mostraron que la enana blanca, que orbita una estrella caliente del tipo B, una estrella normal con una masa unas 10 veces superior a la de nuestro Sol, que es mucho más caliente y más brillante.
Este evento, una fuerte emisión de rayos-X procedente de una enana blanca, tan solo ha sido observado otras dos veces, y en estas ocasiones las llamaradas tenían una potencia muy inferior.

La investigación realizada por el profesor Charles y su equipo revelaron que, probablemente, la enana blanca absorbió una gran cantidad de material de su estrella compañera, una vez alcanzo una masa crítica, se produjo una explosión termonuclear tan potente que parecería una nova.

“Creemos que este increíble flash de rayos-X no se debió a la acumulación de materia en torno a un agujero negro, sino que fue debido a la explosión de una nova en una enana blanca, que tuvo lugar cerca de una estrella masiva caliente. Esto es algo que nosotros, como astrónomos, nunca hemos visto antes” señalo el profesor Charles

“Este sorprendente resultado muestra que, en las circunstancias adecuadas, las enanas blancas son capaces de imitar los agujeros negros, los objetos más luminosos que conocemos.”