Espacioprofundo.es 29/05/13

Los astrónomos esperan que las estrellas similares a nuestro Sol lancen al espacio la mayor parte de sus atmósferas al llegar a la fase final de sus vidas. Pero nuevas observaciones de un enorme cúmulo estelar llevadas a cabo con el telescopio VLT (Very Large Telescope) de ESO han demostrado, contra todo pronóstico, que la mayor parte de las estrellas estudiadas sencillamente nunca alcanza esa fase. El equipo internacional ha descubierto que la mejor forma de predecir cómo acaban sus vidas es conociendo la cantidad de sodio de las estrellas.

Durante mucho tiempo se pensó que la forma en que evolucionan y mueren las estrellas era un campo bien comprendido. Detallados modelos predecían que las estrellas con una masa similar a la del Sol tendrían un periodo, hacia el final de sus vidas, denominado de rama gigante asintótica o AGB, en el que pasaría por una explosión final del núcleo mientras que gran parte de su masa sería expulsada en forma de gas y polvo hacia el exterior.

Este material formara parte de las nuevas generaciones de estrellas y, este ciclo de pérdida de masa y renacimiento es vital para explicar la evolución química del universo. Este proceso es a su vez el que proporciona el material necesario para la formación de planetas e incluso los ingredientes para la vida orgánica.

Pero cuando el experto australiano en teoría estelar Simon Campbell, del Centro de Astrofísica de la Universidad de Monash (Melbourne) revisó antiguos artículos, encontró abrumadoras evidencias que sugerían que algunas estrellas se saltaban estas reglas y obviaban por completo esta fase.

“Para un científico que trabaja con modelos estelares ¡esta sugerencia era una locura! Según nuestros modelos, todas las estrellas pasan por la fase AGB. Revisé de nuevo todos los estudios antiguos, y descubrí que no había sido investigado adecuadamente. Decidí hacerlo por mi cuenta, a pesar de tener muy poca experiencia observacional”.

Campbell y su equipo utilizaron el telescopio VLT (Very Large Telescope) de ESO para estudiar la luz procedente de las estrellas que se encuentran en el cúmulo globular NGC 6752, situado en la constelación austral del Pavo. En esta inmensa bola de viejas estrellas encontramos tanto estrellas de primera generación como estrellas que se formaron más tarde. Las dos generaciones pueden distinguirse por la cantidad de sodio que contienen, una tasa que pudo ser medida gracias a los datos obtenidos por el VLT.

“FLAMES, el espectrógrafo multiobjeto de alta resolución del VLT, es el único instrumento que podía permitirnos obtener datos de tan alta calidad para 130 estrellas al mismo tiempo. Y nos permitió observar gran parte del cúmulo globular de una vez”, añade Campbell.

Los resultados fueron sorprendentes, todas las estrellas AGB del estudio pertenecen a la primera generación y muestran unos bajos niveles de sodio, mientras que ninguna de las estrellas más jóvenes, con mayor cantidad de sodio, había alcanzado la fase de estrella AGB. Un 70% de las estrellas no había pasado por la fase final de pérdida de masa y quemado del núcleo.

“Parece que las estrellas necesitan tener una “dieta” baja en sodio para alcanzar la fase de AGB en su edad anciana. Estas observaciones son importantes por varios motivos. Estas estrellas son las más brillantes de los cúmulos globulares, por tanto habrá un 70% menos de estrellas brillantes de lo que predice la teoría. ¡Esto también significa que nuestros modelos de estrellas están incompletos y deben ser revisados!”, concluye Campbell.

El equipo espera encontrar resultados parecidos en otros cúmulos de estrellas y tienen previsto llevar a cabo más observaciones.

Noticia proporcionada por el European Southern Observatory.