Es posible encontrarse cosas muy raras en la bóveda celeste. Desde estrellas y planetas de todo tipo hasta nubes de gas con formas extrañas. Y también podemos encontrarnos una auténtica cara en el espacio, aunque no nos lo creamos.

Todo depende de cómo lo miremos y de si nos fijamos en la gran imagen que conforman las estrellas y las galaxias. Es comprensible que a los científicos se les pasen cosas; al fin y al cabo el universo es infinito (¿o es posible que no lo sea?), y por eso siempre es de agradecer cuantos más ojos como sea posible.

Ese es el caso de un descubrimiento de la astrónoma aficionada Judy Schmidt, que estaba participando en una competición organizada por la web de la ESA dedicada a buscar “tesoros secretos” en imágenes obtenidas con el telescopio espacial Hubble.

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Una cara en el espacio que se lo está pasando bien

No hay ninguna duda: lo que vemos en la imagen encontrada por Schmidt es nada menos que una cara sonriente compuesta de estrellas. Suena a cuento para niños, pero es muy real. ¿Se trata de un mensaje del universo de que nos está vigilando y le gusta lo que estamos haciendo? En realidad toda la cara no es más que un efecto óptico producido por las estrellas.

Los “ojos” de la cara están compuestos por los cúmulos de estrellas SDSS J1038+4849. Su masa es tan grande que son capaces de distorsionar el espacio-tiempo, provocando que la luz proveniente de las estrellas y galaxias que están detrás se curve, formando la “cara” y la “boca”. A este fenómeno se le conoce como anillo de Einstein, y es común que sean provocados por agujeros negros.

omicrono.com 10 febrero, 2015 — Adrian Raya


Una cara en el espacio