Representación artística del sistema Kepler-101, en el que vemos un súper Neptuno cerca de su estrella y un planeta del tamaño de la Tierra y de baja masa situado en las regiones externas del sistema. TNG/V.Guido

Vivimos en un sistema planetario perfectamente ordenado, los mundos rocosos situados en el interior del Sistema Solar y los gigantes gaseosos localizados más allá. Pero en ocasiones nos topamos con sistemas planetarios extraños, situados justo al revés, y eso es lo que aparenta ser un peculiar sistema planetario conocido como Kepler-101.

En él encontramos un “súper Neptuno” caliente, denominado Kepler-101b, y un planeta externo casi del mismo tamaño que la Tierra y con una masa unas cuatro veces menos, Kepler-101c. Estos dos mundos se encuentran en la órbita de una joven estrella de tipo G, nuestro Sol comparte este tipo estelar, poco evolucionada y con una alta metalicidad, a una distancia de 0,05 y 0,07 unidades astronómicas respectivamente, de hecho, ambos están tan cerca de su estrella que tan solo tardan 3,49 y 6,03 días en completar una órbita.

Esta es la primera ocasión en la que se observa una distribución tan peculiar, en la que el gigante gaseoso se encuentra en el interior del sistema mientras que el de menor tamaño, el que posee un tamaño similar a la Tierra, se sitúa en una posición más alejada.

“Kepler-101 no sigue la regla, encontrada en la mayoría de los sistemas planetarios dobles de Kepler, de que el planeta más grande tiene también el periodo orbital más largo, como pasa en nuestro sistema solar”, señala Aldo S. Bonomo, del Observatorio Astronómico de la Universidad de Génova y autor principal del artículo.

En la actualidad, la idea generalizada señala que los denominados planetas gigantes calientes son el resultado de una migración hacia el centro de sus sistemas estelares, pero esta migración suele desplazar de sus orbitas a los planetas menores que a veces son arrojados hacia sus estrellas mientras que en otras ocasiones los lanzan hacia las profundidades del espacio o incluso los destruyen a su paso.

Sin embargo, el equipo piensa que la evolución y migración de estos dos planetas es el resultado de una interacción entre planeta y disco protoplanetario, más que a una interacción dinámica entre los objetos formados finalmente.

También piensan que podría ser probable que ese súper Neptuno podría haberse formado en las regiones exteriores del sistema, como ocurre en torno a otras estrellas, pero que en su migración habría sobrepasado la órbita del planeta menor sin provocar las drásticas consecuencias predichas por este tipo de procesos.

La caracterización de este sistema planetario ha permitido identificar y estudiar por la primera vez de forma detallada un súper Neptuno, de hecho, Kepler-101b es uno de los pocos planetas conocidos que poseen un radio y una masa comprendidos entre la de Saturno y la de Neptuno, incluso aparentemente su estructura interna parece estar formada por elementos pesados que le proporcionarían a este mundo cerca del 60 por ciento de su masa.

“Estos resultados solo han sido posibles gracias a las precisas medidas de velocidad radial tomadas por nuestro espectrógrafo Harps-N”, señala Emilio Molinari, director del Telescopio Nazionale Galileo o TNG instalado en las Canarias.

EL trabajo ha sido aceptado para su publicación en la revista Astronomy & Astrophysics.

espacioprofundo.es 18/09/14