La calidad de nuestra piel no depende solo de los cuidados externos, la dieta también juega un importante papel. A la lista de alimentos que nos pueden ayudar a conseguir un mejor aspecto se une el pistacho. «Los componentes nutricionales de los pistachos ejercen un papel esencial en la renovación, hidratación y protección de la piel», asegura la doctora Nieves Palacios, jefa del servicio de Endocrinología y Nutrición del Consejo Superior de Deportes.

El perfil nutricional de este fruto «es rico en vitaminas A y E que, combinadas, optimizan sus beneficiosos sobre la piel, siendo ideales para aquellas personas que pasan largas horas expuestas al sol», señala la doctora. De este modo, mientras que la vitamina A destaca por ser un potente regenerador, la vitamina E protege la piel y la previene del envejecimiento. Cien gramos de pistachos aportan el 25% de las necesidades diarias de vitamina A, y el 33% de vitamina E.

La experta también apunta a que la vitamina A «ayuda a normalizar la piel seca, favoreciendo el crecimiento del tejido epitelial, el aumento de la función inmunitaria y el mantenimiento de la estructura de la epidermis». Palacios explica que, además, «incrementa la síntesis de colágeno y regula la formación de queratina, contribuyendo a mejorar la cicatrización de las heridas y la elasticidad de la piel». También destacan otros beneficios de esta vitamina, como favorecer el bronceado o actuar contra el acné u otros problemas cutáneos.

Por otro lado, la vitamina E «evita la acumulación de radicales libres en la piel, que aumentan especialmente durante el verano debido a la acción de los rayos solares y provocan las denominadas manchas de envejecimiento», explica. La especialista apunta que esta vitamina «es de vital importancia para que la piel se pueda proteger de los rayos UVB, la contaminación y otros agentes agresivos y tiene un potente efecto anti-envejecimiento».

El pistacho es también una valiosa fuente de vitamina C, un antioxidante que mejora la producción del colágeno, la proteína que mantiene la piel tersa y sin arrugas. Además contiene vitaminas del grupo B, esenciales para la regeneración celular del cabello y el cutis, así como ácidos grasos insaturados que mantienen una piel bien estructurada e hidratada.

A ello hay que añadir, el contenido en minerales de este fruto seco, que proporciona selenio y zinc. «El selenio reduce el riesgo de que aparezcan ciertos tumores, como el melanoma, mientras que el zinc favorece la renovación celular y participa en la lucha contra los radicales libres, proporcionando tonicidad y elasticidad a la piel», explica Palacios.


abc.es 22/05/2014