El pastor, que alcanzó la popularidad gracias a la televisión de «National Geographic», se negó a recibir tratamiento médico tras la mordedura


Jamie Coots creía que sujetar una serpiente venenosa en lo alto durante un servicio religioso era una prueba de fe. Si no le atacaban demostraba que el aventurado «sostenedor» del ofidio era un verdadero creyente. Desgraciadamente, no podrá explicar por qué razón una de sus serpientes acabó picándolo y puso fin a su vida el pasado sábado.

El cadáver de Coots, un predicador que alcanzó gran popularidad por aparecer en un show televisivo con esta práctica animal tan peculiar, fue hallado en su casa de Middlesboro (Kentucky, EE.UU.) el pasado sábado por la noche, informa Reuters.

Los servicios de emergencias habían llegado al lugar 90 minutos antes después de una llamada de socorro. Allí se encontraron a un Jamie Coots que acababa de sufrir una picadura de serpiente en su mano derecha.

«Después de examinarlo y de discutir sobre el peligro, la herida no fue tratada. La medicación y el traslado al hospital fue rechazado», reza el informe médico de la visita a la casa del predicador. Los servicios de emergencia intentaron persuadir a Coots después, pero lo único que encontraron fue su cadáver, «aparentemente muerto por veneno de serpiente», dice el informe.

Coots había aparecido en un programa de National Geographic llamado «Snake Salvation», sobre predicadores de la iglesia de Pentecostés que desafían la ley usando serpientes como parte de sus servicios religiosos.

Sus fieles sostienen serpientes -una práctica ilegal en la mayoría de estados de EE.UU.- como parte de un test de fe, bajo el supuesto de que los verdaderos creyentes no serán atacados por los animales. Dicha práctica aparece en alguno de los vídeos de este predicador colgados en su canal -aún activo- de YouTube, que muestran cómo varias personas zarandean serpientes venenosas acompañados de música country.

El pastor fallecido apareció el pasado año en un programa de la ABC, en el que declaró que había sido mordido nueve veces y que en una de ellas perdió parte de un dedo. «Si la biblia me dijera que saltara de un avión, lo haría», dijo entonces.

Hace un año, Coots fue acusado de posesión ilegal de serpientes venenosas en Tennessee. Pero eludió la pena de prisión -un año de cárcel- gracias a un acuerdo que incluyó la entrega de los ofidios.


LAGUIATV /abc.es 17/02/14