El señor Yu explicó a los medios chinos que pensaba que gastándose 162 euros en sesiones de cirugía plástica para su perro,
lo haría más atractivo y llamaría la atención de los dueños de otros perros que buscan una pareja de cría.

“Sí mi perro se ve mejor, las mujeres propietarias de perros pagarán un precio más alto cuando
quieran aparear a sus perros con la mía“, explicaba Yu a Global Times.



Él perro de raza mastín tibetano, símbolo de riqueza de los nuevos ricos de China,
murió en la mesa de operaciones el pasado mes de noviembre después de sufrir una insuficiencia cardíaca,
posiblemente relacionada con la anestesia. El señor Yu ha exigido unos 880.000 yuanes en compensación por la pérdida,
el precio que afirmó haber pagado por el perro.

El Sr. Yu dirige un centro de cría en Beijing (China) y ha sido muy criticado por activistas chinos que luchan por los derechos de los animales,
los activistas han condenado el comportamiento de Yu por haber llevado al perro a un quirófano.
“No es justo. Sólo se cumple el deseo estético de su dueño e ignora por completo los derechos de los perros”,
explicaba Qin Xiaona, una activista de una asociación de animales de Beijing.