Los diferentes exploradores marcianos ya nos han mostrado en varias ocasiones que Marte pudo llegar a ser un mundo húmedo en el que la vida podría haber subsistido, tanto los rovers como los orbitadores han encontrado evidencias de la presencia de minerales hidratados, de arcillas que sugieren la presencia de agua en la superficie del planeta rojo.


En esta muestra del meteorito Nakhla se aprecian las estructuras formadas por la presencia del agua en Marte. Universidad Estatal de Oregón

Y ahora, sin tener que recorrer millones de kilómetros por el espacio, esa misma prueba de un Marte húmedo la hemos obtenido aquí en la Tierra encerrada en el interior de un meteorito procedente de Marte, las arcillas presentes en su interior aumentan las posibilidades de que Marte fue una vez un mundo apto para la vida.

El meteorito marciano Nakhla, que cayó en Egipto en 1911, es el resultado de una colisión en Marte que tuvo lugar hace unos 1.300 millones años y en sus grietas quedaron atrapados los minerales y sedimentos marcianos que han llegado hasta nosotros, unos minerales que pueden proporcionar pistas sobre las condiciones reinantes en Marte durante el momento de la colisión.

Estas arcillas estaban presentes en el interior de una burbuja del meteorito formada por procesos geológicos y en ella hay presentes diferentes tipos de arcillas, incluyendo esmectitas, óxidos de hierro y sulfuros de hierro, similares a los descubrimientos realizados por el Curiosity durante el año pasado.

En 2006, un anterior estudio señalaba que las estructuras presentes en el interior de esta roca marciana parecían imitar el tamaño y la forma de las huellas dejadas por bacterias terrestres al desplazarse por el interior de las rocas y estas parecen haberse formado antes de que la roca abandonase la superficie marciana.

El trabajo ha sido publicado en la revista Astrobiology.


espacioprofundo.es 21/08/14