Cuando un ciervo y su cervatillo se quedaron atrapados en un lago helado de Canadá, los trabajadores
de salvamento decidieron que era demasiado arriesgado salir a ayudar al animal.

La madre estaba agotada después de haber estado durante un buen rato intentando ponerse en pie.
No queriendo dejar al ciervo a su suerte, un experto piloto de helicópteros tuvo una ingeniosa idea.
Intentar arrastrar al venado con la corriente de aire que produce los rotores de su helicóptero.

Ian Waugh, un biólogo retirado, explicaba que vió a los dos ciervos luchando en el hielo intentando salir de esa trampa
en la que se habían metido.
Rápidamente dio el aviso al Departamento de Recursos Naturales (DNR), que decidió que era demasiado arriesgado acercarse a pie.

Cuando un helicóptero se acercó el ciervo estaba muy asustado pero al ver que el aire lo estaba moviendo a un lugar
seguro paró de luchar y se dejó llevar. Una vez en tierra firme, un oficial del DNR y el piloto lo ayudaron a ponerse
en pie y lo devolvieron al bosque.
Waugh pudo ver un rato más tarde como el ciervo y su cervatillo se reunían en el bosque.