Un grupo de investigadores de la Universidad de Ohio (EE UU) han logrado identificar hasta 21 emociones en las expresiones faciales.



Los científicos han partido de las seis expresiones básicas (felicidad, sorpresa, ira, tristeza, miedo y asco) para crear otras 15 expresiones compuestas como "felizmente sorprendido" o "tristemente enfadado". Cada una de ellas, utiliza una combinación única de músculos. El conocimiento se podrá aplicar para mejorar la comprensión de enfermedades cerebrales. El descubrimiento podría tener otras utilidades, por ejemplo en robótica, para crear robots más expresivos.

Este equipo de investigadores han demostrado con su estudio que las expresiones faciales pueden relflejar una gama de emociones mucho más amplio de lo que pensaba, según los resultados que se han publicado esta semana en la revista Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS).

Según explica a la web Sinc uno de los autores del estudio, Aleix Martínez, "los filósofos griegos en el siglo IV a.C. ya vieron que las emociones internas podían ser observadas a través de las expresiones faciales. Otros filósofos y científicos como Hobbes, Locke, Descartes y Darwin también estudiaron el tema. Y, de hecho, fue Darwin quien propuso la lista de las seis emociones básicas, es decir, felicidad, sorpresa, ira, tristeza, miedo y asco", señala.

Sin embargo, añade Martínez, "la experiencia cotidiana sugiere que somos capaces de producir y reconocer muchas más. Nosotros hemos identificado al menos 21 categorías de emociones".

Los científicos fotografiaron los rostros de 230 personas, cada una mostrando seis expresiones básicas y 15 compuestas. Analizaron las imágenes con un software llamado Sistema de Codificación de Acción Facial (FACS, en sus siglas inglesas), para identificar qué grupos de músculos se utilizan en cada expresión y determinar si son lo suficientemente únicas.

"El análisis reveló que las 21 expresiones utilizaban una combinación única de músculos que era diferente de todas las demás expresiones", indica Martínez.

Aleix Martínez destaca que el trabajo tiene múltiples aplicaciones. "En el ámbito de la salud mental ayudará a mejorar la comprensión de qué procesos emocionales llevan a los trastornos como como la depresión, el síndrome de estrés postraumático, la ansiedad, el autismo, etc, ya que permite saber cuántas categorías de emociones utiliza nuestro sistema cognitivo".

20minutos.es 01/04/14