Cuando hablamos de extinciones masivas y meteoritos en seguida nuestra imaginación vuela hacia el cráter de Chicxulub y el asteroide/cometa que acabo con los dinosaurios hace unos 65,5 millones de años. Y es que a veces tendemos a olvidarnos otros eventos de extinción que han arrasado la superficie de nuestro planeta.

Pero una nueva evidencia señala que el causante de la extinción masiva del Eoceno, hace unos 33,7 millones de años, fue otro gran asteroide y las pruebas parecen estar encerradas en uno de los mayores cráteres de impacto que salpican nuestro planeta.



El cráter ruso de Popigai podría estar vinculado con la extinción masiva del Eoceno. NASA

Investigadores de la Universidad de California, Los Angeles, han logrado fechar con precisión las rocas que se encuentran bajo el cráter de impacto Popigai, en Siberia, y estas se remontan precisamente al periodo en el que se produjo la extinción masiva del Eoceno. El cráter de Popigai es uno de los 10 mayores cráteres de impacto en la Tierra, y en 2012, los científicos rusos afirmaron que alberga uno de los mayores depósitos de diamantes del mundo.

La nueva datación ha resultado ser posterior a las estimaciones realizadas por estudios anteriores. Durante años se ha creído que la extinción del Eoceno había sido la consecuencia de un drástico cambio climatico, pero ahora este trabajo podría haber identificado al culpable de este “invierno de impacto”. AL igual que ocurre con las grandes explosiones volcánicas, este impacto habría liberado a la atmosfera grandes cantidades de azufre que reflejarían la luz solar, provocando un brutal descenso de las temperaturas.

“No creo que este sea el arma del delito, sino que se vuelve a abrir la puerta a que Popigai esté involucrado en la extinción en masa”, comento Matt Wielicki, estudiante graduado de UCLA y autor principal del estudio.

Pero esta no es la primera ocasión en la que se han planteado grandes impactos para la extinción del Eoceno, algunos señalan directamente hacia otros tres cráteres menores repartidos por Norteamérica y que habrían sido creado por el impacto de grandes asteroideos hace 35 ó 36 millones de años, Chesapeake Bay en Virginia, Toms Canyon en la costa de Nueva Jersey y Mistastin en Labrador, Canadá. Una serie de eventos que habrían escalonado esta extinción masiva.

Pero estos tres cráteres, junto con el de Popigai, habían sido descartados de este evento de extinción debido a su edad previa estimada, todos ellos habrían tenido lugar hace al menos 35 millones de años, por lo que dos millones de años de diferencia es un lapso de tiempo demasiado grande como para que fuesen los responsables de la extinción del Eoceno. El impacto cósmico que acabo con los dinosaurios hace 65 millones de años muestra un lapso de tiempo de unos 33.000 años, por lo que, de acuerdo con las técnicas de datación más precisas disponibles, parece coincidir con el periodo de extinción del Cretácico-terciario.

De esta forma, sin tener entre manos un meteorito que fuese el culpable de la extinción masiva del Eoceno, los científicos se centraron en el cambio climático. En este caso, un descenso de las temperaturas a nivel global fue el responsable de la desaparición de una gran cantidad de especies

Al medir los isótopos de oxígeno, carbono y otros elementos en rocas del Eoceno, los investigadores pudieron estimar los últimos niveles de temperatura y gases de efecto invernadero presentes en la atmosfera terrestre. La señal procedente del Eoceno muestra que en los inicios de este periodo las temperaturas en la superficie del planeta eran muy altas y tendieron a descender paulatinamente antes del gran evento de extinción. Sin embargo, un fuerte repunte en estas señales climáticas al final del Eoceno apunta a un enfriamiento global de breve duración pero extremo, seguido de un rebote a temperaturas más cálidas.

“La edad del cráter coincide perfectamente con que el cambio global”, señalo Wielicki.

Así, Wielicki cree que el responsable del impacto de Popigai fue el responsable del descenso de las temperaturas a nivel global, similar a los desastres climáticos observados tras enormes erupciones volcánicas o el impacto que acabo con los dinosaurios. La “rápida” recuperación del planeta, en tiempo geológico, empujo a los seres vivos a un nuevo camino evolutivo que las llevo hasta las especies modernas.

El final del Eoceno fue la última gran extinción masiva en la historia de nuestro planeta. Desaparecieron más del 90 por ciento de las especies de gasterópodos (caracoles), se extinguieron las primeras ballenas dentadas y fueron reemplazadas por las ballenas modernas. El cambio drástico de los mamíferos europeos, llamado el “Gran Corte” (Grande Coupure), tuvo lugar poco tiempo después, a raíz de la transición Eoceno-Oligoceno.

espacioprofundo.es 16/04/14