Esta imagen captada con el ALMA muestra el disco de polvo que rodea a la estrella HD 107146. El disco en los límites exteriores es más denso que en las regiones interiores, sugiriendo la existencia de múltiples planetesimales del tamaño de Plutón que chocan con objetos más pequeños. La estructura similar a un anillo oscuro en la parte media del disco podría haber sido formada por el paso de un joven planeta recién formado. L. Ricci/B. Saxton/ALMA/NRAO/NAOJ/ESO/AUI/NSF

En los confines de nuestro Sistema Solar encontramos infinidad de pequeños mundos que han pasado desapercibidos durante mucho tiempo, y aunque Plutón fue descubierto en 1930, no fue hasta 2005 que encontramos a Eris en esa misma región.

Pero nuestra tecnología ha avanzado de tal forma que ahora hemos hallado no solo un nuevo y pequeño planeta, sino todo un enjambre de ellos, aunque lo más llamativo es que están en la órbita de una lejana estrella, una versión adolescente de nuestro propio Sol.

Gracias a las observaciones realizadas con el Atacama Large Millimeter/submillimeter Array o ALMA, ha sido detectada toda una familia de objetos del tamaño de Plutón en los limites exteriores del disco protoplanetario que rodea a HD 107146, a unos 13.000 millones de kilómetros de ella, aunque en realidad lo que han hallado no es un planeta, sino que han observado un inesperado aumento en la concentración de los granos de polvo milimétricos existentes en esa región, algo que puede ser el resultado de la presencia de planetesimales del tamaño de Plutón que con su paso provocan que los objetos más pequeños choquen entre sí, rompiéndose.

El polvo presente en estos discos de escombros normalmente procede de material sobrante de la formación de los planetas. Aunque el proceso de formación planetaria termina agotando el polvo del disco protoplanetario, en sus comienzos este es repuesto debido a las colisiones que tienen lugar entre los cuerpos más grandes, como asteroides y cometas.

Así, entre la que podríamos llamar “edad madura” de un sistema planetario que ha agotado todo el polvo del disco y los primeros pasos de la vida de ese sistema los modelos predicen que la concentración de polvo debería ser mucho mayor en las regiones más distantes del disco, y eso mismo es lo que han encontrado gracias al ALMA.

“El polvo en HD 107146 revela esta característica muy interesante se vuelve más denso en los confines muy distantes del disco de la estrella”, comento Luca Ricci, astrónomo del Centro Harvard-Smithsoniano para Astrofísica, autor principal del trabajo, aunque en el momento de realizar estas observaciones pertenecía al Instituto de Tecnología de California.

“El aspecto sorprendente es que esto es lo contrario de lo que vemos en los discos primordiales más jóvenes, donde el polvo es más denso cerca de la estrella. Es posible que cogimos este disco de escombros en particular en una etapa en la que los planetesimales del tamaño de Plutón se están formando en este momento en el disco exterior mientras que otros objetos del tamaño Plutón ya se han formado cerca de la estrella” señaló.

Según los modelos informáticos actuales, la observación de que la densidad del polvo es mayor en las regiones exteriores del disco sólo puede explicarse por la presencia de cuerpos del tamaño de Plutón recientemente formados. Su gravedad alteraría las órbitas de los planetesimales más pequeños, provocando frecuentes colisiones que, con la destrucción de esos objetos, generan el polvo visto por el ALMA.

Los nuevos datos de ALMA también parecen indicar la presencia de una estructura en los límites exteriores del disco, una depresión en el polvo del disco de unos 1.200 millones de kilómetros de ancho, una estructura que comenzaría a aproximadamente 2,5 veces la distancia que separa el Sol de Neptuno de su estrella central.

Aunque estas observaciones preliminares tan solo sugieren esa posibilidad, esta caída en la densidad del polvo podría ser una especie de surco en el disco, lo que indicaría la presencia de un planeta de una masa apreciable capas de “limpiar” esta zona de residuos.

Esta estructura también podría tener importantes implicaciones para los posibles planetas presentes en ese disco ya que sugiere que se pueden llegar a formar planetas de un tamaño y masa considerable en orbitas nunca vistas.

Pero en sí misma, la estrella HD 107146, que se encuentra a unos 90 años luz de nosotros y tiene unos 100 millones de años de edad, es también interesante ya que posee características que, en muchos aspectos, la asemejan a una versión más joven de nuestro propio Sol. El sistema también representa un período de transición de la vida temprana de un sistema solar joven hasta las etapas finales mas “maduras”, donde ha concluido la fase de formación planetaria y sus orbitas han permanecido estables durante miles de millones de años.

“Este sistema nos ofrece la oportunidad de estudiar un tiempo fascinante en torno a una joven estrella como nuestro Sol” comento Stuartt Corder, Director Adjunto de ALMA y coautor del trabajo. “Estamos posiblemente mirando hacia atrás en el tiempo, de nuevo a cuando el Sol tenia aproximadamente el 2 por ciento de su edad actual.”

El trabajo ha sido aceptado para su publicación en la revista Astrophysical Journal.

espacioprofundo.es 11/12/14