Esta representación artística muestra el polvo y gas alrededor del sistema estelar doble GG Tauri-A en el que se ha descubierto una región que provoca que el disco protoplanetario se divida en dos, lo que podría permitir que se formasen nuevos planetas en un entorno gravitacionalmente inestable por encontrarse en un sistema estelar binario. ESO/L. Calçada

Los planetas se forman a partir del mismo material utilizado para crear las estrellas, un proceso lento que implica que el disco de material protoplanetario sobreviva el tiempo suficiente como para que aparezcan los primeros granos de polvo y las primeras pequeñas rocas.

Pero aunque esto es una simple idea, ha de ser corroborada con observaciones, para ello, un equipo dirigido por Anne Dutrey, del Laboratorio de Astrofísica de Burdeos, (Francia) y el CNRS, ha utilizado el Atacama Large Millimeter/submillimeter Array o ALMA para observar cómo se distribuye el gas y el polvo del disco protoplanetario presente en un sistema estelar múltiple llamado GG Tau-A, un sistema que tiene apenas unos pocos millones de años y que se encuentra a unos 450 años luz de la Tierra, en la constelación de Tauro.

Pero este disco ha resultado ser un tanto peculiar ya que como si estuviésemos observando una rueda dentro de otra, GG Tau-A posee un gran disco externo que rodea todo el sistema, además de un segundo disco interno que orbita la estrella central principal. Un disco que alberga una masa suficiente como para crear un mundo gaseoso como nuestro Júpiter.

El problema es que la posición de este disco en este sistema debería haber provocado que su material cayese hacia la estrella a tal velocidad que simplemente el disco habría desaparecido hace ya mucho tiempo.

Pero las observaciones realizadas con el ALMA permitieron realizar un interesante descubrimiento, en la región que separa estos dos discos hallaron acumulaciones de polvo y gas, lo que parece sugerir que el material del disco exterior fluye hacia el disco interior, alcanzando un equilibrio que permite que ambos sigan existiendo, una especie de “salvavidas”.

“El material que fluye a través de la cavidad fue predicho por las simulaciones, pero no se habían obtenido imágenes hasta ahora. Detectar estas aglomeraciones indica que el material se está moviendo entre los dos discos, permitiendo que uno se alimente del otro“, explica Dutrey. “Estas observaciones demuestran que el material del disco externo puede mantener al disco interno durante mucho tiempo” indicando a su vez que este descubrimiento tiene importantes implicaciones en la capacidad de estos sistemas para formar nuevos planetas.

Los primeros trabajos destinados a descubrir planetas extrasolares se centraban en sistemas solares como el nuestro, con una única estrella, pero debido a que recientemente se ha demostrado que una gran proporción de planetas gigantes órbita alrededor de sistemas binarios de estrellas, los investigadores han comenzado a estudiar los sistemas estelares múltiples tratando de descubrir nuevos mundos. Este nuevo trabajo apoya la idea de la posible existencia de estos planetas, proporcionando así nuevos lugares donde buscar.

Noticia proporcionada por el European Southern Observatory.

espacioprofundo.es 30/10/14