Espacioprofundo.es 22/10/12

¿Cuántas veces se han hablado de la existencia de los agujeros negros? La fama que tienen de devorar todo a su paso no solo es infundada, sino absolutamente real, pero estos objetos supermasivos no solo engullen todo lo que se les acerca, también son capaces de expulsar tremendos chorros de energía en estado puro que alcanzan velocidades relativistas.

Un nuevo trabajo, publicado este fin de semana en la revista Astrophysical Journal Letters, ha sido capaz de capturar una imagen de uno de estos chorros, que viajan a casi a la velocidad de la luz, con forma arqueada, revelando estructuras similares a los ‘diamantes’ producidos por los motores a reacción. Este chorro alcanza una distancia de unos dos millones de años luz.La nueva imagen del chorro, ya estudiado anteriormente, revela áreas espaciadas con cierta regularidad que son claramente mucho más brillantes que el resto del chorro, en un patrón que repite la forma en la que son expulsados los gases procedentes de una cámara de postcombustión de un motor a reacción.

“Una intrigante posibilidad es que el modelo que vemos en este chorro cósmico reproduce la misma forma que el patrón existente en el escape de los motores de los aviones de combate”, comento el doctor Leith Godfrey.

El Dr. Godfrey explico que estos chorros se producen cuando la materia cae directamente hacia el agujero negro supermasivo que se encuentra en el centro de una galaxia, pero aun se desconocen muchos detalles de cómo se forman estos chorros. “Chorros masivos como éste se han estudiado durante décadas, desde el comienzo de la radioastronomía, pero todavía no comprenden exactamente cómo se producen o de que están formados. “

“Si estas zonas brillantes son causadas por el mismo que dan forma a los chorros de los motores de aviación terrestres, entonces la distancia que las separa nos pueden proporcionar importante información sobre la potencia del chorro y la densidad del espacio circundante.”

Godfrey comento que estos chorros como el estudiado son los objetos más grandes del Universo, alrededor de 100 veces más grandes que la Vía Láctea.

Si queremos entender cómo se forman y crecen las galaxias, tenemos que entender estos chorros. Son extremadamente poderosos y se cree que pueden llegar a detener la formación de estrellas en la galaxia en la que habitan, limitando el tamaño que pueden llegar a alcanzar estas galaxias, participando activamente en la evolución del universo.