Estamos en esa época del año en que, con el cambio de tiempo, o bien estrenamos zapatos o nos ponemos algunos que llevan bastante tiempo guardados en el armario... Esto quiere decir que es más que posible que en nuestros pies aparezcan las temidas rozaduras. Aquí te explicamos algunos trucos para evitarlas.


Meter los zapatos en el congelador

Por increíble que pueda parecer, uno de los trucos más efectivos para evitar que los zapatos nuevos o que llevamos un tiempo sin ponernos, consiste en meterlos en el congelador durante un día.

Para poner este truco en práctica, basta con que llenes dos bolsas de plástico (preferiblemente de las pequeñas transparentes) con agua, más o menos hasta la mitad. Después tienes que anudarlas bien y meter una dentro de cada zapato, empujándolas lo máximo que puedas hacia la puntera, pero con cuidado de que no se rompan.

Una vez que hayas hecho esto mete los zapatos en el congelador (puedes meterlos en una bolsa de plástico para que los zapatos no estén en contacto directo con el congelador), y déjalos al menos durante las 24 horas siguientes. De esta manera, conseguirás que los zapatos cedan y se ensanchen un poco, por lo que dejarán de apretarte y de rozarte.

Untar los zapatos con crema

El truco del congelador es muy efectivo para los zapatos cerrados, pero si los zapatos que te rozan son por ejemplo unas sandalias, o simplemente no dispones de 24 horas para tener los zapatos en el congelador esperando a que se cedan, hay otras alternativas.

Una de las más eficaces pasa por aplicar crema hidratante por dentro de los zapatos antes de usarlos, ya que de esta manera conseguimos que se reblandezcan un poco y se adapten mejor a nuestro pie. Este truco funciona especialmente bien con los zapatos que son de piel, ya que son los más duros.

A la hora de dar la crema, es necesario insistir bien por los bordes y las costuras de los zapatos, ya que son las zonas que en principio pueden hacernos más daño.

Humedécelos con agua caliente o alcohol

Otra cosa que puedes hacer para evitar que los zapatos te rocen es humedecer la zona del zapato que nos roza y nos hace daño, ya sea con agua caliente o con alcohol. Inmediatamente después de haber humedecido las zonas conflictivas del zapato, nos lo debemos poner durante un rato hasta que se seque. De esta manera, conseguiremos que den un poco de sí y que se adapten mejor a nuestros pies.

Eso sí, debemos tener cuidado con la cantidad de agua o alcohol que echemos en los zapatos, ya que si es muy abundante corremos el riesgo de que dejen marcas.

Mételes papel de periódico

Otra opción que tenemos si queremos evitar la aparición de las tortuosas rozaduras, pasa por untar bien los zapatos por dentro con crema hidratante, y después llenarlos con bolas de papel humedecidas.

Una vez que el zapato esté bien relleno de bolas de papel, tendremos que dejarlos así durante un par de días. De esta manera, conseguiremos que vayan cediendo poco a poco, y cuando nos los pongamos lo más seguro es que ya no nos aprieten ni nos hagan heridas.

Úsalos antes para estar por casa

Probablemente hayas oído este truco muchas veces, pero probablemente nunca lo hayas puesto en práctica, ya sea porque no te acuerdas o simplemente porque te da pereza... ¿verdad?

Sin embargo, es bastante aconsejable que si quieres evitar sorpresas cuando vayas a estrenar unos zapatos, lo mejor es que te los pongas antes para estar por casa y camines un poco con ellos para ver si te molestan. De esta manera, no solo conseguimos que nuestro pie se vaya adaptando al calzado, sino que además podrás ponerle remedio si hay alguna zona que nos hace especial daño, y así no tendrás que sufrir dolorosas heridas o ampollas el día que los estrenes

Ponte vaselina en las zonas más sensibles de los pies

Ya hemos hablado antes de que una buena solución para evitar las rozaduras en los pies, pasa por untar con crema hidratante las zonas más duras y las costuras de los zapatos, que son las que más nos aprietan y donde es más fácil que nos salgan rozaduras.

Sin embargo, si queremos estar aún más prevenidos contra las heridas y las ampollas podemos echarnos vaselina o crema hidratante en aquellas zonas del pie que son más sensibles. Esto ayuda a combatir las posibles lesiones que nos pueda provocar el calzado, ya que el pie está mucho más protegido.

El truco de las servilletas de papel

Si en alguna ocasión no has puesto en práctica ninguno de los consejos que te hemos dado hasta ahora, y te has puesto unos zapatos que te están destrozando los pies, también tenemos una solución de urgencia que puede servirte hasta que llegues a casa, y así evitar que el daño sea mayor.

El truco consiste en colocarte una o varias servilletas de papel justo bajo los talones. De esta manera, consigues que el pie se eleve un poco por esa zona y así evitas que el zapato siga friccionando sobre la zona en la que te está haciendo daño. Aunque esta no es una solución definitiva, desde luego te ayuda a salir del paso.

Si nada de esto te funciona... puedes recurrir al zapatero

Si ninguno de los trucos y consejos que te hemos dado hasta ahora termina de resultarte efectivo, también puedes recurrir al zapatero para solucionarlo. Si a pesar de haberlo intentado de todas las maneras el zapato sigue siendo muy estrecho y nos sigue haciendo daño, basta con que lo llevemos para que nos lo ensanchen un poco.

Lo harán con un aparato que se llama horma, en el que se introduce el calzado para que vaya dando de sí poco a poco.

Qué.es 13 de junio de 2016

Trucos para evitar que te rocen los zapatos