¿Crees que está todo dicho de uno de los padres del cine de misterio y de sus películas? Te equivocas, los entresijos de sus producciones también son todo un misterio.

Alfred Hitchcock es mucho más que la sucesión de escenas en una pantalla. Mucho más que una desafortunada avalancha de pájaros, una muerte ansiosa por alcanzar a su presa o una casa misteriosa en mitad de la nada. Las películas de este director presentan más misterio fuera que dentro de cámara.

Ni mucho menos estaba todo dicho sobre Psicosis, todavía quedan algunos secretos que revelar como que la sangre que aparece en la mítica escena de la ducha fue jarabe de chocolate, ya que presume de la misma densidad de la sangre humana. Para simular el asesinato de Marion en la ducha se utilizó una sandía: produce el mismo sonido que al clavarse en la piel.

La misma escena tenía que contar con el realismo más extremo, seguro que Hitchcock ya intuía la trascendencia histórica que iba a generar dicha película, y para ello derramó cubos de agua helada sin previo aviso sobre la actriz. ¿Resultado? Funcionó.

El director de la cinta se negó a incluir banda sonora a esta misma escena, pero su compositor y mano derecha Bernard Hermann le aconsejó hacerlo para calar más en el espectador. Todo un visionario.


Psicosis fue la primera película que incluía entre sus escenas una cisterna en funcionamiento. Sí, tal cual. Corresponde al momento en el cual la actriz tira unos papeles al váter.

La película está basada en la novela Psicosis de Robert Bloch y Hitchcock compró los derechos por sólo 9.000$.

La escena de la ducha tiene un total de 68 planos y fue rodada por el mismo Hitchcock durante siete días.

Otra de las películas del director de cine de terror que esconde alguna que otra curiosidad es la mítica cinta Los Pájaros.

El cuervo que posa con el director en la imagen promocional perteneció a un niño que accedió a venderlo por diez dólares al enterarse que sería el mismísimo Hitchcock el que posaría con su mascota.



La escena de esta película que más tiempo se tardó en rodar (siete días) necesitó de la paciencia de Tippi Hedren, ya que tuvieron que atarle pájaros a su espalda para que quedara más realista.

Sobre el colegio de Bahía Bodega (escenario de una gran parte de la película) recaían los rumores de encantamiento y misterio. Esto fue lo que animó al director a rodar allí. Los actores llegaron a declarar en numerosas ocasiones que ese sitio parecía estar lleno de gente pero en verdad nunca hubo nadie más que ellos.

Alfred, además de basarse en el relato de Du Maurier para realizar esta película, también investigó un hecho real: el 18 de agosto de 1961 una manada de pájaros atacó Bahía Monterrey y, afortunadamente, no dejó víctimas.

Esquire.es / CRISTINA ROMERO | 10/10/2014