...Ojocientífico.com 03/09/13

Ante una enfermedad grave o accidente, una transfusión de sangre puede ser la salvación de una persona. Este procedimiento debe realizarse entre individuos de características similares, con grupos de sangre compatibles.

Claro, pensaríamos que para que una transfusión sea exitosa tendría que realizarse entre dos individuos de la misma especie. Pero la ciencia nos prueba lo contrario, abriendo el campo a todo un nuevo estudio de la hematología. Veamos, entonces, la verdad sobre las transfusiones sanguíneas entre especies distintas.

Transfusión de sangre entre especies

En las noticias nos enteramos de una transfusión de sangre entre especies. Un gato, que enfermó gravemente tras consumir veneno, fue encontrado por la veterinaria Kate Heller, en Nueva Zelanda. La única forma de salvarlo era con una transfusión sanguínea y rápida.

Se necesitaba un donante y este fue un perro. A este labrador de 18 meses se le extrajeron 120 ml de sangre, que fueron transfundidos al gatito enfermo que, al cabo de un par de horas, ya se encontraba bien.

La explicación del éxito es clara: al ser un volumen de sangre mínimo, el sistema inmune del gato no alcanzo a reaccionar ante los anticuerpos de la sangre del perro. De realizarse una segunda transfusión, el gato probablemente habría muerto.

Las transfusiones de sangre no son exclusivas de la medicina moderna e, incluso aquellas entre diferentes especies, se han realizado a seres humanos con resultados dispares.

Historia de las transfusiones sanguíneas

La primera transfusión sanguínea entre un animal y ser humano data del siglo XVII. El Dr. Jean-Baptiste Denys, un médico francés, realizó una transfusión de sangre de oveja a un joven de 15 años, quien se recuperó sin problemas.

Este galeno continuó realizando pruebas y, al intentar una segunda transfusión a una persona que ya recibió una primera, el resultado fue la muerte.

En esos tiempos, poco se sabía sobre grupos sanguíneos, anticuerpos y rechazo inmune. Incluso, se pensaba que quien recibía una transfusión, iba a desarrollar algunas de las características del donante; he allí una de las grandes polémicas de las transfusiones entre animales y humanos.

En siglos posteriores, se experimentó al revés: animales recibían sangre humana y los resultados no eran buenos.

Recién fue en el año 1900, cuando Karl Landsteiner dio con los grupos sanguíneos y su clasificación, lo que permitió buscar donantes compatibles con el receptor de forma mucho más exacta.

En el siglo XX; hubo grandes avances en el estudio de la hematología y hoy las transfusiones son mucho más comunes y especificas, pudiendo separar los compuestos de la sangre.

El cese de las transfusiones entre animales y humanos, no detuvo su estudio. Hoy, se usan válvulas cardiacas de vaca en reemplazo de las humanas con buenos resultados y, el hígado de un cerdo es capaz de realizar el trabajo del hígado de una persona por tiempo limitado.

Seguramente seguirán los avances de genética en la medicina y, quién sabe, en 20 años sea común el traspaso de sangre de una especie a otra.