Nola murió la semana pasada. Tenía 41 años y la causa, además de su avanzada edad, ha sido las complicaciones derivadas de una infección bacteriana. Nola era una rinoceronte blanca del norte. Uno de los cuatro ejemplares de esta especie que se conservan. Tras su muerte, quedan tres, dos hembras y un macho. Los rinocerontes blancos están al borde de la extinción.

Para evitarlo, ya se han tomado medidas, aunque no parecen suficientes. Los tres que se mantienen con vida están en Kenia, custodiados con altas medidas de seguridad en el parque natural de Ol Pejeta. El mayor problema es que el único macho tiene 42 años, una edad muy avanzada para este tipo de animal. Las hembras, tardan entre 4 y 5 años en gestar una cría.

La razón por la que se ha llegado a esta situación es la caza ilegal, por el alto valor que sus representativos cuernos alcanzan en el mercado negro. De hecho, ya se considera que este tipo de rinoceronte esta extinto en libertad. No pasa lo mismo con un pariente cercano, los rinocerontes blancos del sur. Sin ser la misma especie, guardan muchas características en común, aunque habitan otras zonas de África. De ellos quedan algo más de 20.000.

Nola llegó al zoo de San Diego, en California, EEUU, en 1989. La intención era justamente que participase en un programa de reproducción. Con los años este ejemplar se convirtió en el emblema del parque recreativo. A mediados de noviembre de este año, fue operada de un abceso en la pelvis, foco de la infección. La intervención no fue suficiente y la respuesta a los antibioticos tampoco fue positiva.

Varios grupos de científicos conservan semen congelado de ejemplares masculinos. Una de las posibilidades sería inseminar con él a hembras del sur, aunque la especie original es probable que se extinga cuando falten estos tres.


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Solo quedan tres rinocerontes blancos del norte en el mundo - Gonzoo