La siesta, conocida también como "el yoga mediterráneo", tiene su ciencia para ser realmente saludable.

Hay una serie de errores que debemos evitar para sacarle partido a este sueño de sobremesa del que se aseguran numerosas virtudes


Ahora queremos explicarte las siete cosas que debes evitar a la hora de echarte una siesta, si de verdad quieres gozar de los ocho beneficios antes citados. El caso es que esta práctica tan saludable también tiene su ciencia y si no se hace en condiciones, puede resultar incluso contraproducente.

Hacer la siesta en el sofá de cualquier manera no es muy buena idea si no medimos bien la postura y alargamos el sueñecito. Pero este no es el único fallo que podemos cometer a la hora de acometer el reparador "yoga mediterráneo" tras un ágape veraniego. En general, podemos cifrar en siete los errores que debemos evitar al echarnos una siesta en verano si queremos esta no nos deje peor de lo que estábamos.

1. No elegir bien el sitio

Quedarse dormida delante de la tele en un sofá que posturalmente no es ni cómodo ni bueno para las vértebras lumbares o cervicales, es una pésima idea; más si además lo hacemos en una posición retorcida, con el torso, la cadera o el cuello forzados, de modo que sometemos a las articulaciones a posiciones extremas. Escogeremos una cama llana o una hamaca en la que quepamos bien estirados, para que el cuerpo no sufra durante el sueño. Si lo hacemos en el sofá, procuraremos escoger una postura ortodoxa, que tenga las vértebras estiradas y sin sobrecargarse.

2. Hacerla inmediatamente después de comer

Debemos esperar por lo menos media hora antes de echarnos, sobre todo si tenemos tendencia a sufrir reflujo gastroesofágico o acidez, pues los líquidos y el ácido del estómago pueden subirnos al esófago y darnos ardor además de crear úlceras. Es recomendable no tomar líquidos en exceso en los treinta minutos anteriores a la siesta. Por otro lado, hay personas que se la echan justo antes de comer, ya que como el orden de los factores no altera el producto, es igualmente saludable.

3. Prolongarla demasiado

Ya hablamos de ello esta primavera cuando calculamos cuánto debe durar una siesta para ser eficaz para la salud. La conclusión que extrajimos es que las siestas demasiado largas suponen entrar en una fase de sueño profunda durante demasiado rato para después romperla de golpe cuando todo nuestro organismo se estaba acondicionando al modo sueño. De este, el cuerpo solo sabe salir a base de segregar cortisol, la hormona responsable de los procesos inflamatorios. Se cree que el exceso de cortisol es el responsable en estos casos del clásico dolor de cabeza de las siestas largas en exceso.

4. Hacerla donde pasen corrientes de aire

Podemos añadir con el ventilador puesto, y especialmente si el verano es tórrido. El motivo es que sudaremos y las corrientes, al evaporar el sudor, nos bajarán la temperatura del cuerpo, tal vez demasiado. El resultado pueden ser desde contracturas de músculos, que se agotan de reaccionar al estímulo sensorial de las corrientes, hasta resfriados y faringitis. Se dice que Felipe el hermoso murió porque se echó una siesta estando sudado tras jugar a las palas; sea o no cierto, es una pésima decisión.

5. No aligerarnos la ropa

Debemos desabrocharnos el sujetador, el cinturón y a poder ser liberarnos de calcetines y zapatos si nos aprietan. El objetivo es que no alterar la circulación de la sangre, posibilitando accidentes cardiovasculares por trombosis (el síndrome de la clase turista) o una mala distribución de la temperatura corporal. También ayudaremos así a que la digestión se fluida.

6. Tener bullicio de fondo

Lo mejor es el silencio, de modo que nos podamos concentrar en coger el sueño y descansar esos 20 a 30 minutos necesarios. Si hay música, conversaciones o el televisor de fondo, como seguramente le sucede a Remedios, es posible que no se den los beneficios que se esperan.

7. Hacerla demasiado tarde

Aunque no aconsejemos hacerla justo después de comer, tampoco es bueno realizarla mucho más tarde, porque corremos el riesgo de alterar el ciclo del sueño, tal como te explicamos en el artículo Así afecta a la salud trabajar de noche. Pongamos que la hora límite en verano para hacerla sean entre las cinco y las seis de la tarde.

eldiario.es / Jordi Sabaté, 12/07/2019

Siete errores que debemos evitar al echarnos una siesta en verano