¿Cada cuánto hay que cambiar las sábanas? Es sin duda la pregunta del millón y en muy pocos hogares coinciden en la frecuencia. Como demuestran varios estudios, esperar más de una semana no es para nada recomendable.


Como en cualquier otro apartado del hogar, hay personas más dejadas y otras más minuciosas con la limpieza de su habitación. Que haya ropa por la silla -algo muy habitual- no afecta en exceso a la salubridad de la estancia, pero sí el número de veces que cambies las sábanas a lo largo del mes. ¿Una? ¿Dos? ¿Ninguna?

Cada uno es libre de elegir en qué condiciones de higiene desea descansar. Es cierto que a simple vista pueden parecer que están como el primer día y que no hay ninguna mancha que nos obligue a cambiarlas. En realidad, lo peor no es dormir acompañado de una mancha de chocolate -por ejemplo-, sino rodeado de ácaros y bacterias, entre otras muchas sustancias con las que no te sentirás especialmente arropado.

A medida que pasan los días, las sábanas acumulan un amplio abanico de desagradables acompañantes. Los ya populares ácaros son los reyes del tejido, pero comparten 'hogar' con bacterias, pieles muertas, pelos, sudor, etc. Este ambiente no suele perjudicar a personas sanas, pero sí a bebés o enfermos con bajo nivel de defensas. Por eso, los expertos recomiendan que como mínimo se deben cambiar las sábanas una vez a la semana.

Para asegurarnos de que nuestras sábanas no tienen ni una sola bacteria, lo mejor es lavarlas a altas temperaturas, secarlas al sol y plancharlas.

Qué.es 20 de junio de 2015

Si no cambias las sbanas, duermes rodeado de bacterias y ácaros