20minutos.es 18/08/13

Es tradición alertar sobre este hecho, pero en verano (donde es normal dejar la vivienda habitual sola por unos días) conviener ser cautos ante los riesgos que suponen los ladrones para nuestro hogar. De hecho, los robos en viviendas se incrementaron un 5,8% en los cinco primeros meses de 2013 con respecto al mismo periodo del año anterior, según datos de Prosegur y el Ministerio del Interior. El propio Ministerio de Interior ofrece varios consejos para quienes vayan a dejar su casa inhabitada una temporada.

Aunque es un tema controvertido con defensores y detractores que dudan de su veracidad, ante la aparición de marcas extrañas en buzones, portales o porteros automáticos, conviene avisar a la policía, tal y como se recuerda en las siguientes líneas. Además, tras la inspección de los agentes, se debe borrarlas hasta que no quede ni un rastro de ellas.

Antes de perpetrar un asalto a un domicilio, los amigos de lo ajeno recaban información acerca de la 'presa' escogida, para lo cual vigilan durante dos o tres días el entorno y codifican los movimientos generales, como las entradas y salidas de cada integrante. Por ello, conviene ser cauteloso, y seguir las pautas que se recomiendan para mantener la seguridad en el hogar (ropa tendida, tele o radio encendida, buzón sin cartas...), con el fin de intentar que parezca habitada mientras se está fuera.

Señales en los hogares, con cautela

Se ha escrito mucho sobre las señales y símbolos que, en teoría, dejarían los ladrones para marcar sus objetivos. Estas marcas, muy precisas, indicarían las características de la vivienda: a qué horas está vacía, si hay mujeres solas, la presencia de perros grandes... Incluso se habla de que existen diferentes códigos según las nacionalidades de los cacos.

En plena era tecnológica, la tiza y los punzones seguirían siendo una herramienta básica de trabajo, y la marca hecha con boli que aparece al lado del portero automático o algunos rayones en el buzón serían símbolos de aviso entre bandas. Pero no sólo estas, ya que algunos expertos apuntan que se ha incorporado el aerosol como un instrumento útil para los cacos. Por ello, conviene también prestar atención a esas "pintadas de gamberros" que tanto afean la calle. Y también pueden despertar sospechas algunas pegatinas del tipo "cerrajería rápida".

Otros indicios para sospechar

Los signos no sólo son marcas o símbolos garabateados en puertas y fachadas. Hay otros indicios que pueden dar pistas de la presencia cercana de cacos.

La existencia de objetos en ciertos lugares puede ser una señal de que se está en peligro de ser el blanco de un robo: una cuerdita o cinta atada en las escaleras o las rejas de la casa, botellas vacías en la entrada o cinta adhesiva pegada en la puerta. Con esta técnica, los ladrones tardan tres o cuatro días en asegurarse de que la vivienda no está habitada, y no se despiertan sospechas. Los momentos propicios para esta modalidad de robo son los fines de semana largos o puentes, las vacaciones de Navidad y el verano.

Junto a estos métodos, está otro más tradicional: tantear los obstáculos con una visita previa a sus víctimas. Para ello, sobre todo en domicilios de personas mayores o que viven solas, se hacen pasar por mendigos, religiosos o lectores de los contadores de luz o del agua.

Y hay otras actitudes que deben levantar sospechas: excesiva atención de un técnico u operario que va a casa a arreglar algo, si pide ir al baño, etc. En estos casos, más vale pecar de precavido que ser víctimas de un robo. Por ello, conviene asegurarse siempre de que quien visita la vivienda para cualquier tipo de reparación es quien dice ser. Además, si reparan el baño o la cocina, no se debe permitir a nadie que merodee ni curiosee por el resto de habitaciones de la casa. Por supuesto, si se tienen sospechas, nunca hay que dudar de que la mejor opción sea acudir a la policía.

Las autoridades, aunque por lo general se muestran escépticas ante la idea de las marcas dejadas por ladrones, afirman que lo primero que hay que hacer, si aparece alguna señal que a un vecino o propietario le parezca extraña o sospechosa, es avisar a la policía para que la analice. Y tras la inspección de los agentes, se debe proceder a borrarlas sin dejar el más mínimo rastro.