La emoción que denominamos como «ira» (también referida como «enojo» o «rabia») se manifiesta a través de la irritabilidad y del resentimiento. En términos físicos, el enojo se manifiesta por una aceleración del ritmo cardíaco, la presión sanguínea, la adrenalidad y noradrenalina.

La psicología suele considerar a la ira como una emoción necesaria y natural para que el ser humano sobreviva. Esto se debe a que suele aparecer en situaciones en las cuales la persona debe enfrentar una amenaza. Sin embargo, debido a la complejidad de nuestras emociones y personalidades, y a que la sociedad es cada día más compleja, hoy en día nos enojamos por mucho más que una amenaza a nuestra vida.

A pesar de ser, muchas veces, inevitable, la ira puede ser controlada para evitar daños colaterales. Cuando estamos enojados no razonamos con la lógica, en su lugar, perdemos el control sobre nuestro comportamiento y sobre nuestras propias creencias.

El efecto de congruencia con el estado de ánimo

La psicología describe el fenómeno denominado «efecto de congruencia con el estado de ánimo» a la influencia que el estado de ánimo tiene sobre el modo en que procesamos, juzgamos y evaluamos la información. Por ejemplo, el ser humano tiene la tendencia a percibir, procesar y recordar la información negativa cuando tiene un estado de ánimo negativo y lo mismo sucede con un estado de ánimo positivo.

Las emociones son generadas en distintas regiones de nuestro cerebro. La ira en particular es generada en la amígdala cerebral. En esta misma estructura es que se genera el comportamiento agresivo, el miedo y la ansiedad.

La ira es una emoción que debemos aprender a controlar y debemos tener total consciencia de cómo puede estar influenciando en nuestra percepción y procesamiento de la información que recibimos.

Cuando estamos enojados...

Galen Bodenhausen, profesor de psicología de la Universidad de Northwestern, explica que cuando estamos enojados en vez de utilizar nuestro cerebro racional, nos guiamos por nuestro «instinto», pero es muy probable que nuestro cerebro comience a «alterar» en cierto modo la realidad de los eventos que suceden frente nuestro. Por esta razón hay una serie de actitudes que el ser humano suele adoptar cuando se encuentra discutiendo y está enojado.

Por ejemplo, cuando estamos enojados creemos que todo el mundo está en nuestra contra, y consideramos todo gesto de otra persona como un insulto o una amenaza.

Por otro lado, numerosos estudios han demostrado que cuando estamos enojados parecería que sin siquiera provocarlo, otras personas a nuestro alrededor comienzan a sentirse enojados también. Y por último, cuando estamos enojados, no somos capaces de ser racionales. Esto hace que dejemos de notar las mejora cualidades de una persona y solo notemos las peores.

Todas estas consecuencias de la ira hacen que cualquier discusión se torne rápidamente mucho más grave de lo normal. De hecho, los filósofos y psicólogos, explican que lo ideal es evitar todo enfrentamiento o toma de decisiones importantes cuando estamos enojados.

batanga, vix.com / Angeline Saadoun 14 octubre 2016

Según la ciencia, esta es la razón por la que no deberíamos discutir cuando estamos enojados