..... O mejor dicho, sácatelo a ti. Esta hierba contiene una alta cantidad de beneficios para la salud y cuidados físicos que su relación con la cocina puede ser una simple anécdota a su lado.

Empezó sembrando sus raíces en Argelia, Túnez e Italia, pero pronto dio el salto al resto de países del mundo y ahora no hay cocina que se resista a sus encantos. Buen sabor, buen olor y la guinda de cualquier pastel. El ingrediente indispensable de toda comida casera.

Su atractivo es tal que no sólo el paladar es el único que sale beneficiado de sus propiedades, también el cuerpo, la mente y el aspecto físico.

El perejil puede presumir de tener propiedades antibacterianas, antioxidantes y antiinflamatorias. Además de aportar vitamina C y beta-caroteno.

En estas líneas, su aporte vitamínico no sólo favorece a cargas las pilas y a proporcionar un chute de energía, también a lucir una piel tersa y jugosa, más reticente a los daños provocados por factores externos o rayos ultravioleta. Para ello cada vez son más las mascarillas caseras hechas a base de perejil o bien la toma de alimentos que lo contengan.

Contiene flavonoides que permite relajar la musculatura eliminando así la sensación de cansancio y estrés. Perfecto para combatir las largas jornadas laborales y el colapsado tránsito por la ciudad.

Al ser una hierba antioxidante lleva una ventaja añadida: diurético. Funciona muy bien en las dietas para perder peso y permite eliminar el exceso de líquidos del organismo. También sirve como depurador tras grandes comilonas.

Y ayuda a la erradicación de enfermedades como la anemia, precisamente, por ese aporte energético del que hablábamos antes.

Puede ser como componente para la elaboración de tónicos y purificantes gracias al frescor que aporta a la piel, aliviando así irritaciones o la hinchazón de zonas del cuerpo, así como sanador de heridas. A modo de ungüento.


esquire.es CRISTINA ROMERO | 23/09/2014