No se salva nadie. A todos nos han colado en algún momento un billete falso. Otra cosa es que nos hayamos dado cuenta… Las autoridades interceptan anualmente en Europa la friolera de 600.000 billetes que no son verdaderos. De hecho, el mes pasado cayó el mayor falsificador de España que, en el garaje de su casa, producía dinero por valor de 2.500 euros al día. Todo un faraón de los billetes falsos que se había ganado un puesto en el top ten de los más buscados por el Banco Central Europeo.

Pero falsificar, en contra de lo que pueda parecer, no es tarea sencilla. Los billetes de euro son una de las monedas más seguras de todo el mundo porque incorporan unas medidas de seguridad muy avanzadas. El Banco de España publica en su página web una serie de consejos para evitar que nos hagan el lío y anima a seguir el siguiente ritual: ‘Tocar-mirar-girar’.

Tocar: El papel del billete está hecho de fibra pura de algodón, lo que le confiere una textura resistente, firme y áspera. Además, se imprimen en relieve, algo que facilita tremendamente su identificación. Coja un billete, pase el dedo índice por su superficie y sentirá su inconfundible tacto.

Mirar: Por ambas caras del billete, y siempre al trasluz, se puede ver la marca al agua o filigrana; el hilo metálico de seguridad, en el que se lee la palabra euro y la cantidad numérica del billete; y el holograma.

Girar: En el anverso o cara principal de los billetes de menor valor, que son los más imitados por aquello de que es más fácil introducirlos en el mercado, se puede ver la imagen cambiante de la banda holográfica y, en el reverso, el brillo de la banda. En la cara de atrás de los billetes de mayor valor se aprecia, sin embargo, un cambio de color.

Ya están tardando en coger la cartera y en empezar a comprobar…

forbesmagazine.es 20 febrero de 2014