Lucien Olivier fue un jovencísimo chef que en 1860, a los 22 años de edad, decidió viajar hasta la esplendorosa Rusia de los zares y abrir en Moscú un lujoso restaurante al que llamó Hermitage.

En poco tiempo consiguió que la aristocracia moscovita acudiese a su restaurante a probar la deliciosa ‘ensalada Olivier’, sin lugar a dudas el plato estrella de la casa.


Lucien Olivier

Dicha ensalada llevaba una base de patatas cocidas y a la que le añadía una serie de carísimos productos de primera calidad (entre ellos lengua de ternera, langosta, caviar o urogallo) y la aliñaba con una especie de salsa mahonesa a la que le incorporaba un ingrediente que mantuvo en secreto.

Muchos fueron los que quisieron robar o copiar la famosa receta de tan exquisita ensalada, pero ningún otro restaurante le supo dar ese toque que tan solo Lucien Olivier conseguía.

En 1883, con tan solo 45 años de edad, el chef fallecía en la capital rusa, llevándose consigo el secreto de su receta (no fue hasta muchos años después que se dio con una copia de la receta que posiblemente había sido robada por Iván Mijailovich, uno de los cocineros a sus servicio).

A partir de ahí se hicieron infinidad de variaciones y pruebas, poniéndose de moda en todos los restaurantes de Rusia esas ensaladas frías que iban variando de productos dependiendo el lugar.

Pero lo que fue definitivo para trasformar la ‘ensalada Olivier’ en la ensaladilla que hoy en día conocemos fue la Revolución Bolchevique, ya que a partir de entonces se le incorporó ingredientes muchos más baratos, menos exclusivos y que estaban al alcance de cualquier bolsillo.

Esta nueva ensalada Olivier (todavía se le llama así en un buen puñado de lugares de todo el planeta) se dio a conocer a nivel internacional y, como venía de Rusia, aquí empezamos a llamarla de ese modo: ‘ensaladilla rusa’.


20minutos.es / Por Alfred López 11 de agosto de 2015

¿Sabías que originalmente la ensaladilla rusa se llamaba ‘ensalada Olivier’?