Según la mitología egipcia, el Dios solar Atum formó junto a las deidades Shu, Tefnut, Nut, Geb, Isis, Osiris, Neftis y Seth la llamada “Enéada”, también conocida como “los nueve”.

Atum tomó forma de gato para viajar a los inframundos dotándose de nueve vidas, una por cada divinidad.

El hecho de que el gato fuese considerado sagrado en el Antiguo Egipto y la habilidad del mismo para esquivar la muerte propició la creencia de que estaban dotados de nueve vidas, como referencia a Atum.

Este número sigue utilizándose en muchísimos lugares (entre ellos los países anglosajones) pero a nosotros nos llegó en forma de que el gato tiene siete vidas debido a la simbología que tiene en nuestra cultura el número 7 y que ha acabado aplicándose para infinidad de cosas: la superstición de los siete años de mala suerte si se rompe un espejo, las mencionadas siete vidas de un gato, como número de la buena o mala suerte, los días de la semana, las notas musicales, los pecados capitales, los brazos del candelabro Judío, los chakras, los arcángeles, los siete enanitos, los siete magníficos, el mito de los años que tarda en digerirse un chicle y un larguísimo etcétera…

20minutos.es / Por Alfred López 04 de agosto de 2015

¿Sabías que la creencia de que los gatos tienen varias vidas procede del Antiguo Egipto?