Verano y exposición desmesurada al sol sin protegerse debidamente. No hace falta mucho más para sufrir quemaduras en la piel de diferente consideración.


Desde Eroski Consumer se explica cómo tratar las quemaduras provocadas por el sol y qué hacer para prevenirlas. Se producen por la exposición excesiva de la piel a los rayos UVB, los principales responsables, y en menor importancia, a los UVA. La manifestación de los síntomas y signos varía entre 1 y 24 horas, y alcanza su punto álgido a las 72. Estas quemaduras se manifiestan con cambios cutáneos, que van desde un enrojecimiento leve, con sensibilidad aumentada y caliente al tacto, a descamación, tumefacción, dolor y presencia de ampollas.

Las quemaduras más dolorosas, y que a menudo tienen una curación más lenta, son las que afectan a la parte anterior de las piernas, en la zona de la tibia. Pero a pesar de que las quemaduras solares suelen ser leves (de primer y segundo grado), también pueden provocar fiebre, escalofríos, náuseas, erupción cutánea, debilidad e, incluso, shock (como una quemadura térmica), si la extensión lesionada es muy amplia.

Los síntomas de la quemadura solar son temporales pero no el daño cutáneo que provocan, que es permanente y puede tener efectos a largo plazo, como el melanoma. Es importante recordar que este cáncer de piel, aunque sobreviene en la edad adulta, es el resultado de los estragos que ha causado el exceso de sol y de las quemaduras sufridas en la niñez. Y es que una mala prevención solar pone en riesgo la salud futura de los pequeños. Hay que tener en cuenta que cuando la piel ya se empieza a poner roja, el daño ya está hecho.

Qué hacer ante una quemadura solar

Beber abundante agua.

Refrigerar la lesión, con agua corriente a temperatura ambiente durante varios minutos o con la aplicación de crema hidratante a demanda, será suficiente.

No utilizar hielo, es contraproducente.

Los after sun son fluidos frescos que, además, contienen ingredientes calmantes, como aloe vera, que alivian la lesión. Pero es mejor no abusar de los muy perfumados o con mentol, ya que pueden irritar más. También puede ayudar dejar el producto un rato en el refrigerador, antes de aplicarlo.

Evitar ungüentos y lociones que contengan anestésicos locales (benzocaína) y otros fármacos sensibilizantes, pues provocan irritación e incrementan el riesgo de dermatitis de contacto alérgica.

Si la piel presenta ampollas, no usar productos a base de aceite. Pueden bloquear los poros, no permitir la salida del calor y el sudor y ocasionar una infección.

Es muy importante dejar descansar la piel varios días antes de exponerse de nuevo al sol, hasta que se cure la quemadura aguda.

Para tratar el dolor se pueden utilizar medicamentos de venta libre, como el ibuprofeno o el paracetamol.

Cómo prevenirlas

Usar un protector solar de amplio espectro con factor de protección solar (FPS) de 30 o más, que protege tanto de los rayos UVA como de los rayos UVB.

Aplicar 30 minutos antes de exponerse al sol, sobre la piel seca y en cantidades generosas (como mínimo, para el rostro y cada uno de los brazos debería ser del tamaño de una nuez).

Asegurarse de cubrirla por completo: no olvidar los labios ni los empeines.

Repetir la maniobra cada dos horas, o cada cuanto ponga en la etiqueta, aunque esté nublado.

Aplicar de nuevo después de nadar o sudar. Buscar la protección de sombras y sombrillas.

Evitar la exposición solar en las horas centrales del día, entre las 12:00 y las 16:00 horas.

Utilizar gorras o sombreros, pañuelos, gafas de sol con protección contra la luz ultravioleta y camisetas para protegerse.

20minutos.es. 12.07.2014