Según nos indica la lógica, si siguiéramos toda la información que nos proveen las etiquetas de los alimentos, podríamos controlar eficazmente las calorías que ingerimos y no tener problemas de salud o de peso. Sin embargo, esto no es totalmente cierto. En realidad, la cantidad de calorías no depende solo de una cifra calórica, sino de cuán procesado esté ese alimento. Quiero entonces contarte hoy por qué no debes confiar tanto en las etiquetas de los productos alimenticios.


Los productos procesados tienen más calorías

Lo que no te dicen las etiquetas de los productos alimenticios es que los productos procesados tienen más calorías que los naturales. Cuando hablamos de procesados nos estamos refiriendo a cualquier procedimiento que empleemos sobre un alimento: cocinar, mezclar, machacar, refinar, etc. Es mejor comer alimentos crudos, ya que estos te hacen engordar menos.

Recuerda que precisamente comenzar a cocinar es uno de los elementos básicos que les permitió a nuestros antepasados convertirse en seres humanos, pues el exceso de energía favoreció, entre otras cosas, el desarrollo del cerebro. Sin embargo, una dieta con exceso de calorías nos puede conducir a aumentar de peso de manera insana. Lo mejor es combinar productos procesados y crudos, estos últimos en mayor medida.

Se digieren más fácilmente

¿Qué consecuencias trae en términos de calorías que los productos procesados se digieren más fácilmente? Pues que, cuando nuestro organismo digiere un alimento a totalidad, este adquiere más calorías; en cambio, cuando lo hace a medias, un porcentaje de ese producto se elimina, o sea, el cuerpo aprovecha solo una parte de él y obtiene menos energía.

Resultado, sin importar qué cifra calórica leas en una etiqueta de un producto alimenticio, si procesas el alimento, tu digestión será completa y ganarás más peso; por otra parte, si lo tomas crudo, solo aprovecharás un porcentaje del mismo y engordas menos.

Los alimentos suaves también engordan más

Cuando un alimento es suave, se requiere menos energía para digerirlo, por ende, el organismo gasta poco y no afecta el peso corporal. Lo contrario sucede con los productos más gruesos. Sin importar cuantas calorías te diga un producto en su etiqueta, los suaves tienden a engordar y los duros a adelgazar.

¿Por qué las etiquetas de productos alimenticios no nos alertan adecuadamente?

Llegados este punto de la historia, es natural preguntarse por qué las etiquetas de productos alimenticios no nos alertan adecuadamente. Bastaría que en ellas se dijera cuantas calorías ahorramos eligiendo un producto crudo o menos suave.

Los expertos también han estudiado este problema y la repuesta no es por mala intención de los productores, sino por falta de información. Es mucho más fácil encontrar cuántas calorías se gastan en un proceso digestivo de un alimento específico, que definir cuánto se salvará cuando el alimento esté muy procesado.

Así pues, o se coloca una cifra específica en la etiqueta o simplemente se muestra cuán procesado es un alimento, pero sin dar números, algo vago en términos científicos, que puede confundir al comprador. La solución más razonable es educar a las personas en aumentar la ingestión de productos crudos, sin dejar de procesar algunos que pueden proveernos de las calorías necesarias.

Quizás a partir de entonces usemos las cifras calóricas como una fuente más que complementa nuestra información y no haya necesidad de desconfiar de las etiquetas de los productos alimenticios.

batanga.com / Publicado por: Ruth Lelyen - Ene 10, 2015

¿Realmente debemos confiar en las etiquetas de los productos alimenticios? - Ojo Curioso