Vamos a cerrar la semana haciendo un viaje larguísimo en el tiempo para conocer a un deportista muy particular, cuya fama, en su día, superaba la de las actuales superestrellas. Es Cayo Apuleyo Diocles.

Gaius Appuleius Diocles (versión latina de su nombre) nació en Lamecum, provincia romana de Lusitania (hoy Lamego, Portugal) en el año 104 de nuestra era.

De él se sabe que era hijo de un transportista y que empezó a dirigir cuádrigas desde muy joven. Gracias a su habilidad empezó a ganar carreras en Lusitania y pronto ganó una carrera fuera de su provincia, en Ilerda, la actual Lleida. Esta victoria le animó a acudir a Roma para correr en el Circo Máximo.

Diocles llegó a la capital del Imperio con 18 años. En las carreras de cuádrigas competían cuatro equipos o facciones: Blancos, Rojos, Azules y Verdes. El público, entonces, se comportaba como ahora, y cada equipo tenía sus hinchas, llegando incluso a haber peleas entre ellos. Como os decía, Diocles empezó a competir por la facción Blanca.

Las carreras de cuádrigas eran un espectáculo total, pero muy peligroso. Era raro que un auriga viviera más de 27 años, porque las caídas eran graves y era muy frecuente que el deportista muriera en la pista, normalmente aplastado por caballos o ruedas de carro (como muy bien explicó la película Ben-Hur).

A pesar de ello, Diocles mostró una longevidad poco vista. A los 24 años se pasó a la facción Verde, y a los 27 a la Roja, donde estuvo corriendo hasta la asombrosa edad de 42 años. En total, Diocles compitió en 4.257 carreras. Ganó en 1.462 (un 34,4% de victorias), mientras que en 1.438 fue segundo o tercero.

Los peligros de las carreras de cuádrigas tenían una contrapartida: los aurigas ganaban muchísimo dinero. La exitosa y larga carrera de Cayo Apuleyo Diocles propició que fuera multimillonario. Al retirarse había ganado 35.863.120 sestercios, cifra que equivalía al coste de todo el grano anual que consumía la ciudad de Roma, o a una quinta parte del salario anual de todo el inmenso ejército romano. El profesor Peter Struck, de la Universidad de Pennsylvania, afirma que es el deportista mejor pagado de la historia, ya que el equivalente actual de su fortuna estaría sobre los 15.000 millones de dólares.

Tras retirarse se estableció en Praenestre, actual Palestrina, muy cerca de Roma. Por desgracia para él, no pudo disfrutar de su fortuna más que dos años, puesto que falleció en el año 146.

En su honor se erigió una lápida en el Circo de Nerón (actual Vaticano), que resumía su carrera deportiva. Pese a que la piedra original se perdió, quedan copias del texto, que son las que han permitido conocer con exactitud sus logros. Además, en su ciudad natal, Lamecum, se erigió una estatua en su honor.

20minutos.es / Edu Casado 18 de diciembre de 2016

Quién fue… Cayo Apuleyo Diocles: el deportista mejor pagado de todos los tiempos