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Tema: Lugares Arqueológicos y con misterio

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    Ruinas Arqueologicas de Ingapirca, Ecuador

    INGAPIRCA

    Ingapirca es una floreciente parroquia de la Sierra Sur del Ecuador con 240 Km2 y una población de aproximada de 14.000 habitantes, de los cuales 2.000 se hallan en el centro urbano (3180 m.s.n.m.) y los otros distribuidos en comunidades indígenas o dispersos en el campo. El nombre lo toma del conjunto arqueológico monumental que todavía subsiste como una de las evidencias más importantes de la Historia Aborigen de los pueblos Cañari e Inca. Esta zona, al igual que toda el Area meridional del Ecuador (Provincias de Cañar, Azuay y Loja) se caracteriza por una variedad de suelos de areniscas cuarcíferas, rocas porfídicas y dioríticas, y conglomerados volcánicos que no llegaron a la formación de tobas de cangagua como ocurrió en el Norte.

    La Provincia de Cañar ocupa un altiplano conformado por los contrafuertes meridionales del Nudo del Azuay, accidente geográfico y orográfico que marca una frontera o división entre dos regiones diferentes: la del Norte con tierras propias de un volcanismo moderno, y la del Sur con tierras procedentes de un volcanismo antiguo. Geográficamente la delimitan: el citado Nudo del Azuay al Norte, los páramos de Curuquinga y Buerán al Este y Sur, y los declives de la Cordillera Occidental por el Oeste. El drenaje de su Hidrografía está dado fundamentalmente por los ríos: el Cañar que recoge las aguas de los ríos Huairapungo y Silante o Ingapirca; y el Pircay, llamado después Bulubulu y cuando llega al Pacífico, Taura.

    Estas características hidrográficas y de diferente altitud han permitido que desde tiempos prehispánicos los habitantes de esta región gocen de las bondades naturales de variados pisos climáticos y ecológicos que desde los 4,650m descienden hasta los 500m.s.n.m. Obviamente, su repercusión fue extraordinaria en el aprovechamiento de productos andinos, interandinos, subtropicales y tropicales, tal como sigue ocurriendo en la actualidad.

    LA ARQUITECTURA DE INGAPIRCA

    Los incas impusieron en Ingaprica como en todos los centros ceremoniales y administrativos, sus técnicas y sistemas constructivos emandos desde el Cuzco. Arquitectos estatales con mano de obra local, garantizaban la dirección y ejecución, siempre teniendo en cuenta la política teocrática estatal y la funcionalidad jerárquica del lugar.

    Según las evidencias, todas las edificaciones de Ingaprica tuvieron paredes de piedra cortada, completadas en su parte alta o hastial con adobe; su techumbre a dos aguas con una fuerte caída (50 - 55 grados) , tenía una estructura de madera (alizo, capulí, chaguarquero), carrizo, amarrados con cabuya y su cubierta con paja de páramo. Las ruinas de los recintos habitacionales y los palacios más importantes debieron ser enlucidos, mientras las bodegas que no exigían mayor estética podían tener la piedra vista. El templo elíptico de Ingapirca, por su alta jerarquía religiosa, pues era el templo del sol, evidencia el uso de sillares almohadillados al más puro estilo cuzqueño imperial. Las paredes de todos los palacios estaban adornados con hornacinas y puertas trapezoidales, testimonios que todavía quedan en uno de los recintos del Akllahuasi y del templo de Ingapirca.

    Ingapirca, como conjunto, adoptó una topografía espectacular que le permitió desarrollar 7 unidades en una planta que se acomodó a una topografía escogida: Pilaloma, los baños, la Gran Kancha y bodegas, los Palacios, la Plaza ceremonial, el Akllahuasi y el Templo de Ingapirca.

    [img]http://ingapirca.free.fr/imagenes/inga5.jpg[img]


    RECORRIDO DEL SITIO



    De inmediato, llama la atención en el fondo Nororiental, en medio de un verde paisaje de retaceados cultivos un impresionante hastial que se levanta sobre una plataforma elíptica forrada de piedra y rodeado de un laberinto de muros, terrazas y recintos en ruinas. Se trata del conjunto monumental de Ingapirca, construido hace 500 años por el Estado Inca sobre las bases de un primer asentamiento cañari.



    1.- PILALOMA

    Al Sur de todo el conjunto monumental de Ingapirca se encuentra este sector, sumamente importante no solo por su significado histórico ceremonial de haber sido un templo cañari, y depositario en su plaza central de un enterramiento múltiple con rico contenido funerario, si no también por su curiosa implantación previamente planificada para que se acomode a la topografía natural del terreno. Se trata de una unidad arquitectónica que, mirándola en la foto aérea, toda su planta se asemeja a un enorme arco ojival recostado de Este a Oeste, o también a un trapecio cuya base mayor es recta, mientras la menor se cierra con un muro de contención semielíptico.

    El núcleo de esta unidad está definido por una plaza rectangular (12m x 8.60m) desde donde se accedía a 6 recintos que se levantaban a su alrededor. En aquella 0plaza o Kancha de Ingapirca - Ecuador todavía quedan las evidencias de un piso de forma circular (4 m2), empedrado con cantos rodados y asociado a una estela de piedra o wanka parada (1.50m de alto) que señalan el sitio exacto debajo del cual los cañaris habían enterrado a 11 individuos con sus ofrendas de cerámica, cobre, concha (Spondylus), hueso y cuerna de venado. Esta tumba colectiva, según los estudios realizados, estaría emparentada con la Tradición cañari Cashaloma y probablemente se trate de una mujer de alto rango y de sus diez acompañantes sacrificados para que continúen siendo sus eternos fieles servidores.

    Al continuar hacia las ruinas del extremo semielíptico, se llega a la parte más alta de las ruinas de la Pilaloma, desde donde el visitante se inmiscuye en una competencia visual de escenarios arqueológicos: en primer lugar y de manera consciente no es capaz de desprender su mirada de las ruinas del colosal templo elíptico que sobresale en Ingapirca, único de este tipo en todo el imperio del Tahuantinsuyo; después, se imponen a modo de un gigantesco teatro griego varias terrazas sostenidas por muros de contención semicirculares, y rodeadas en su parte alta y periférica por una serie de cimientos geométricos que un día fueron las paredes de palacios, casas y bodegas incas. La vista no descansa e, inquieta como allí se vuelve, descubre en primer plano una pendiente en la que una estrecha y larga escalinata de piedra delimitada con altos muros laterales, desciende hasta unos pequeños cubículos o baños ceremoniales de clara filiación inca. Estos últimos elementos se repiten simétricamente al otro lado en una ladera ascendente; unos y otros unidos con un muro recto de contención, mismo que a su vez cierra a aquellos semicirculares.

    Volviendo hacia atrás, se cae en cuenta que en este punto alto de las ruinas de la Pilaloma se encuentran otras ruinas de los dos recintos laterales con sus puertas orientadas hacia el Castillo. Estos dos recintos dejan un estrecho corredor intermedio de 0.80m que, coincidiendo con el eje longitudinal de todo el trapecio, avanza hasta su base mayor. Curiosamente, el corredor divide en dos secciones alargadas e iguales a Pilaloma, y atraviesa por la Wanka que señala la tumba múltiple. Todos estos elementos (geometrismo, tumba, wanka, corredor, orientación, etc.) han conducido a interpretar al sitio como un testimonio de algo más trascendente de la cultura cañari. En efecto, los últimos estudios arqueoastronómicos aseveran que el corredor y la wanka estaban asociados a la observación del sol en el solsticio de verano, el 21 de junio.








    2.- LA PLAZA CEREMONIAL

    Delimitada, al Este por los Palacios (La Condamine), al Norte por la Elipse o Templo al Sol, al Oeste por el Akllahuasi y al Sur por un edificio largo y por la ladera que desciende hacia los baños, se encuentra el espacio abierto probablemente más amplio e importante de todo Ingapirca. Basta ver que los edificios de los cuatro costados orientan sus puertas hacia esta plaza, incluyendo el acceso del Templo. Su función estuvo asociada con la sacralidad del Templo, del Akllahuasi y de los Palacios; así mismo debió ser el lugar de mayor concentración de asistentes a las fiestas, ritos y reuniones especiales de Hatun Cañar en la administración Inca.

    La entrada principal a la Plaza debió ser por la parte meridional, a través de una escalinata en zigzag, hoy totalmente desaparecida a causa de la erosión de la ladera; pero también tenía otras secundarias, y por tanto reservadas, que le conectaban con espacios internos o domésticos. Sin embargo, para quienes tenían la responsabilidad de atender no directamente, sino desde fuera, para el buen funcionamiento de la vida cotidiana o en períodos de fiestas y ritos (dejando agua, granos, noticias, etc.), existía una puerta especial que daba un acceso de trasmano: la Escalinata Cañari del Barranco. Aún hoy constituye el centro más requerido de los visitantes especialmente indígenas, cuando tratan de reeditar sus ritos ancestrales.



    3.- LA SUPERPOSICION INCA/CAÑARI

    A. La Gran Kancha

    Girando hacia la parte central de todo el complejo, se llega a una serie de cimientos cuadrados y rectangulares de diferentes dimensiones que se ubican al costado izquierdo de un camino empedrado, mientras en la otra ribera de esa calzada se suceden escalonadamente varias plataformas semielípticas sostenidas con pequeños muros de contención. Los primeros cimientos están construidos con piedras cortadas y los segundos con canto rodado.



    En primer lugar, el turista ingresa a un grupo de ruinas de 6 recintos aparentemente desordenados, pero que buscando su sentido arquitectónico se descubre que rodean a un espacio abierto poligonal, al que le denominamos Gran Kancha (Gran plaza). En la terminología quichua de la Arquitectura Inca, esta palabra kancha se aplica justamente a esos espacios centrales de función social en rededor del cual se levantaban las casas.

    B. El Ingañan

    Al camino empedrado que separa el sector de las ruinas de la gran kancha de aquel que corresponde a las plataformas cañaris se lo ha identificado como Ingañan; es una pequeña muestra que representa a las extensas redes viales que los Incas abrieron a lo largo de todo el imperio con ese tipo de tratamiento a base de un empedrado y con una ligera pendiente que facilitaba la fluidez del agua lluvia hacia las partes laterales . Este Ingañan debió ser uno de los accesos, quizá el más importante que llegaba a Ingapirca.



    Hacia el flanco izquierdo del camino se hallan unas ruinas de unos cimientos de piedra no bien cortada que conformaban las bodegas para el almacenamiento de granos, tejidos y vituallas de los Incas; su estilo obedece al estilo cuzqueño y se hallan distribuidas en dos grupos: unas alrededor de las ruinas de la Gran Kancha, y otras alineadas a lo largo del Ingañan alternando con pequeños patios internos.

    C. Las Plataformas cañaris

    Las ruinas de las plataformas semicirculares del otro lado del camino, por el contrario, evidencian la ocupación preInca; es decir de la etnia cañari. Están sostenidas con pequeños muros de contención de canto rodado o piedra de río, y se supone que sobre ellas estaban las residencias de las que no se ha descubierto todavía testimonio arqueológico alguno.

    Pero tal diferenciación de evidencias, entre las ruinas de las bodegas Incas y plataformas cañaris, separadas por un camino, podría llevar a equívocos de interpretación, pensando que los Incas respetaron totalmente el asentamiento cañari. No, debajo de los muros Incas subyacen vestigios de empedrados, canales y lineamientos de muros preIncas que se cruzan y entretejen, demostrando claramente la superposición física y real de los cuzqueños, inclusive en los santuarios de las ruinas de la Pilaloma y el Castillo; aunque, parece ser que, sí aceptaron el simbolismo sagrado de estos dos últimos sitios cañaris.



    3.- EL AKLLAHUASI

    Para el culto del Sol y atención los Incas Superiores a ellas existían los Akllahuasi o especie de conventos que concentraban a mujeres jóvenes, llamadas "Vírgenes del sol". Su vida cotidiana estaba dedicada a actividades de servicio los Incas Importantes, tejido y contemplación; no tenían contacto alguno con el medio externo. En el caso de Ingapirca, sus residencias conforman una unidad arquitectónica muy peculiar, que se vincula al Templo y a la Plaza Ceremonial a través de un estrecho y rectilíneo corredor cuyos extremos terminan en bellas puertas trapezoidales de doble jamba, de las cuales queda, casi completa, aquella de la Plaza ceremonial.

    La orientación de este corredor es OE-NO/E-SE y conduce a quien visita desde la Plaza Ceremonial a otra pequeña kancha interna del Akllahuasi, que a modo de terraza permite observar el Barranco, el Intihuayco y todo el valle sobre el cual se levanta el Templo de los Incas. Desde este sitio y siguiendo un sendero en laberinto se puede ingresar a las distintas residencias y patios de esta unidad, pero especialmente se llega al edificio mejor conservado de Ingapirca en el cual quedan los nichos (3 por lado lateral, 6 en el de la puerta y 7 en el del fondo), la puerta, la altura original de las paredes, evidencias de enlucido, dinteles y piedras de amarre para la cubierta. Gracias a este recinto de 10,95 m de largo por 5,45 m de ancho y 2,50 de alto sin techo y muros de 0.80 m de espesor, con evidencias in situ , se ha podido reconstruir virtualmente a todo Ingapirca e interpretar su arquitectura.

    Por otro lado, el corredor de los akllahuasi, después de las últimas investigaciones arqueoastronómicas, ha adquirido una importancia fundamental, pues sería el tercero y quizás el más evidente en Ingapirca (el primero estuvo en Pilaloma, el segundo entre los Palacios) que, dada su orientación, ubicación y detalles arquitectónicos, permite demostrar con sorprendente precisión el fenómeno del solsticio de verano, es decir del 21 de junio de cada año en el Ecuador.











    4.- LOS PALACIOS («La Condamine»)

    Con este nombre se identifica al grupo de edificios más importantes de Ingapirca - Ecuador, tanto por su ubicación cercana al Templo y delante de la Plaza Ceremonial, como por la organización, tratamiento y grandes dimensiones de cada uno de cada uno de ellos. Son 6 recintos agrupados en una sola unidad, de los cuales dos cuadrados (10 x 10m) abren sus puertas hacia la Plaza Ceremonial, de frente al Templo; mientras los otros cuatro rectangulares (23 x 9m) forman un conjunto simétrico en torno de un patio mayor (47 x 9m). Entre los dos subgrupos quedan unos espacios trapezoidales a modo de patios posteriores o de secundaria importancia.

    A su vez, todos estos palacios están divididos por un corredor rectilíneo de 1.70m de ancho por 44m de largo, cuyo eje tiene una orientación Suroeste Noreste, formando una cruz con el aquel patio mayor. En opinión de los arqueoastrónomos, este corredor sería la segunda galería (la primera estaba en el corredor de Pilaloma) que permitía a los incas observar la orientación del sol y de sus solsticios.

    La función de esta unidad con palacios tan grandes, similares a Kallankas, se supone que fue la de hospedar y dar de comer y beber a todos los asistentes a las grandes fiestas de Ingapirca o a las concentraciones convocadas para la gestión administrativa de Hatun Cañar - Ecuador.

    Todo el conjunto ocupa un espacio de 2.025 m2 y se lo reconoce también con el nombre de La Condamine, en honor del sabio francés que en 1739 estuvo en Ingapirca y elaboró el plano más confiable sobre estas ruinas y su templo.



    5.- EL TEMPLO AL DIOS SOL

    El edificio más importante, no solo del conjunto monumental de Ingapirca si no de todo el Norte del Imperio Inca fue y es este Templo de forma elíptica cuyo eje mayor es de 37,10 m por 12,36 m del menor y 4,10 m de altura. Cuenta con 11 hileras paralelas cuyas juntas y llagas perfectamente unidas presentan un esmerado trabajo de sillares almohadillados y traslapados según las normas tradicionales de la arquitectura cuzqueña clásica. Su construcción obedeció a un proceso de adaptación del diseño elíptico que concibió el arquitecto inca sobre el afloramiento de una roca que sobresalía en ese lugar como cima de un profundo barranco. A esa roca se le dio la forma de una elipse y se procedió a revestirla con aquellos bloques simétricamente tallados.

    Si bien las partes externas de las juntas presentan una perfecta unión, internamente se puede comprobar el uso de mortero a base de una arcilla de alto contenido cementante y que existe solo en Ingapirca al que, debido a su presentación y color, los campesinos le siguen llamando con la terminología quichua de "quillucaca" (excremento amarillo). El templo está vinculado con la Plaza Ceremonial a través de una rampa que asciende hasta una puerta trapezoidal en el centro del eje mayor, por su lado sur. Al pasar esta puerta, uno se encuentra con un precioso nicho tipicamente inca y la pared del mal llamado "cuerpo de guardia", por lo se debe girar hacia los lados en donde surgen dos pequeñas escalinatas opuestas que permiten llegar sobre la plataforma del templo. Desde allí la vista es maravillosa pues se domina todo el valle de Hatun Cañar y se aprecia las ruinas del monumento.

    La plataforma elíptica está divida en su parte central por la presencia de dos recintos cuyos frentes miran opuestamente, uno hacia el oriente y el otro hacia el poniente. A estos dos cuartos les separa un muro medianero con evidencias de nichos u hornacinas trapezoidales; mientras en sus paredes norte y sur, que rematan en altos hastiales, aparecen mirándose dos nichos del tamaño de un hombre y que hacen juego con las puertas de ingreso a cada recinto. Esta edificación con dos ambientes opuestos y sin ventanas es considerado como el santuario del sol. En opinión de los estudiosos arqueoastrónomos, por sus puertas ingresaban los rayos del sol naciente (cuarto oriental) y del poniente (cuarto occidental) hasta los nichos del muro medianero, señalando períodos de iluminación y de sombra conforme a las periódicas variaciones en la salida y puesta del astro rey. Según los experimentos de Ziólkowski, el cuarto oriental habría estado iluminado en el período del solsticio de diciembre, mientras que el occidental en el solsticio de junio, fenómeno interpretado por los sacerdotes y sabios aborígenes para anunciar sus fiestas y el inicio de siembras y cosechas respectivamente en los campos.

    Por la parte norte del Templo, o sea en el Barranco, se destacan cuatro muros de contención , ahora restaurados y consolidados, que le dan un contraste total con el lado sur; pues mientras en este sector todo es plano y accesible, en el Barranco todo es pendiente y escabroso. Estos contrastes generan en el visitante dos actitudes distintas: la una de seguridad y la otra de angustia y vértigo. En todo caso, el peligro se anula con la presencia de un extraordinario muro inca que desde la Elipse se prolonga hacia el Oeste, separando los espacios acogedores del Akllahuasi de aquellos inaccesibles del precipicio. Es el muro que aún conserva intacto el acabado original de sus talladores y constructores de hace quinientos años.

    [img]http://ingapirca.free.fr/imagenes/templo6.jpg[img]




    EL MUSEO



    Los materiales culturales expuestos en las diferentes salas de este museo corresponden a la zona de Ingapirca y áreas circunvecinas; se trata de una colección muy importante que se ha formado con objetos encontrados durante las diferentes campañas de excavación arqueológica y con las adquisiciones hechas a campesinos del lugar. La muestra incluye artefactos de cerámica, lítica, metales, huesos y tejidos, distribuidos de acuerdo a un guión cronológico e interpretación del significado cultural de cada pieza. En la primera sala se encuentran paneles informativos sobre el marco histórico de Ingapirca, respaldados con mapas, planos, fotos, piedras clavas cañaris, sillares incas y una maqueta tridimensional de todo el sitio; en la segunda sala aparecen las piezas más significativas de las culturas Tacalshapa , Cashaloma e Inka, expuestas cuidadosamente por materiales (cerámicas, metales, huesos y piedras); por función (utilitaria, ceremonial, militar); por su valor estético (integridad, simbolismo, decoración, etc.); y por la cronología ( Integración: 500 - 1480 d.C.; e Inca: 1480 - 1532 d.C.).



    En una tercera sala se expone una pequeña muestra etnográfica sobre los vestidos, vivienda e instrumentos de labranza de los actuales indígenas, auténticos descendientes de los cañaris. En caso de requerir mayor información visual, la cuarta sala está dedicada a la difusión del sitio a través de películas, videos y slides. Finalmente en una quinta sala se complementa la atención al visitante ofreciéndole a precios muy simbólicos una variedad de tejidos y artesanías de la región. Igualmente, en recepción es posible encontrar tarjetas, publicaciones o, también, servicio de correo, teléfono, fax e internet para comunicarse con cualquier parte del mundo (seleccionar estos datos en Servicios)



    Para la renovación museográfica o de contenido conceptual, el museo cuenta también con una reserva muy importante de piezas arqueológicas y de personal técnico: guías, archivos, publicaciones y, obviamente con personal de guías, un restaurador de bienes muebles y, si fuera necesario, de la colaboración de arqueólogos amigos que trabajan con la Comisión del Castillo de Ingapirca.



    LOS CAÑARIS

    El origen del pueblo cañaris se remonta a tiempos inmemoriales y hace referencia, entre otras tradiciones, al diluvio universal que todas las culturas señalan en sus respectivas historias sagradas. Según el mito, en esta región andina solo dos hermanos salvaron sus vidas alcanzando la cima del Huacayñan, monte sagrado de los cañaris. Allí fueron socorridos en la alimentación por dos guacamayas con rostro de mujer, con quienes después de atraparlas "se casaron" y procrearon seis hijos: tres varones y tres mujeres. Estos, a su vez se desposaron entre hermanos y poblaron todos estos territorios generando así la raza cañari.

    Los datos históricos aseveran de la existencia de un reino cañari, similar al de Quito, con más de veinte y cinco tribus, cuyas capitales eran: al Norte, Hatum Cañar o Ingapirca, y al Sur, tomebamba o la actual ciudad de Cuenca en Ecuador. Sin embargo, los cronistas poco o nada dicen de estos pueblos. Posteriormente, estudios de carácter lingüístico sugieren una procedencia mesoamericana tolteca o de los Mayas Quichés, a más de una fuerte relación con los Chumús del norte del Perú, inclusive en medio de una mayor área geográfica - lingüística conocida como Puruhá - Mochica. Todos los investigadores concuerdan en las intensas migraciones que se dieron entre estos últimos pueblos, especialmente por razones religiosas que les permitía llegar a los célebres santuarios de Pachacámac (Perú) y Culebrillas (Ecuador).

    Por la presencia de la cerámica se puede afirmar que durante el período de Desarrollo Regional (500 a.C. - 500 d.C.) las migraciones o intercambios étnicos continúan, dejando en estos territorios huellas profundas de las culturas peruanas tiahuanacoides, antecedentes de Tacalshapa cañari, mientras en el norte del Ecuador florecía la cultura Tuncahuán. En el último período de la Prehistoria ecuatoriana, el de Integración (500 d.C. - 1534 d.C.) con sus dos fases conocidas como Cashaloma y Tacalshapa, los movimientos migratorios entre Norte y Sur se reducen y los cañaris ingresan en una intensa actividad comercial especialmente con la Costa, aunque también sus diferentes pueblos se enfrascan en contínuas guerras por la búsqueda de un poder hegemónico.

    Precisamente, en estas circunstancias surge Ingapirca como el gran centro religioso, político y administrativo que se impondrá en todos estos territorios y que con la llegada de los Incas su importancia crecerá hasta niveles de máximo apogeo, teniendo como rival tan solo a Tomebamba, la nueva Cuzco en el Norte del Tahuantinsuyo (Chinchasuyo) y sobre cuyos vestigios se encuentra la actual ciudad de Cuenca, Provincia del Azuay.

    La cerámica cañari

    Según A. Fresco, con el nombre de Cashaloma se reconoce a la cerámica que caracteriza a la cultura cañari y que es más predominante en este sitio Ingapirca. En ella se distinguen tres tipos principales: el rojo sobre ante; el inciso y el fino. El primero reúne platos profundos de variado tamaño, ollas de cuerpo globular y boca amplia con labios evertidos, vasijas con base trípode en "hojas de cabuya. El segundo tipo incluye a una cerámica adornada con motivos incisos o impresos, por lo general en ollas globulares, por lo general con un reborde saliente a la altura del diámetro, una amplia boca y labios evertidos. El cuerpo y el cuello suelen estar cubiertos por un baño de pintura roja y crema o con decoraciones incisas. Las ollas de menor tamaño (menos de 25cm de alto) suelen tener una base anular. La decoración incisa incluye líneas paralelas y zonas "peinadas" en zig-zag, mientras las impresiones corresponden a diminutos círculos o semicírculos a base de "canuto" , "semicanuto" y punteado.

    El tercer tipo es más "fino" e incluye una gran cantidad de formas de vasijas con decoración muy variada. Esta cerámica está cuidadosamente acabada y parece corresponder a objetos rituales, para ser utilizados en ocasión de ceremonias religiosas o para ser colocados como ofrendas funerarias. Abundan los vasos acampanados cilíndricos y troncocónicos, pequeñas ollas globulares con o sin cuello, compoteras de tamaño muy variable, pequeñas botellas en forma de "floreros", jarritos con un asa vertical y botellas de cuerpo esbelto y boca estrecha. Además, son famosos los vasos "timbales" de rostro humano modelado en la parte alta y una extraña adición de una cornamenta de ciervo en el borde, sobre cada oreja. La decoración se acerca a formas de cruces, puntos, óvalos, círculos, espirales, flores, líneas onduladas, trenzadas o en "zigzag". Algunas veces la decoración Blanco sobre rojo puede situarse sobre un fondo de bandas horizontales de pintura roja y pintura crema, especialmente en compoteras. En este tipo fino se incluyen también unas compoteras pintadas con color café sobre crema pulido o decoradas en zonas más o menos cuadradas con estos pigmentos

    Además existe un tipo de piezas exclusivamente funerarias quizás importadas que no corresponden a Cashaloma. Se trata de grandes jarrones de cuerpo circular aplanado lateralmente, con un enorme cuello abocinado y muy abierto (tan grande como el cuerpo). Su cuerpo está cubierto siempre por un baño de pintura roja brillante, y el cuello tiuene una decoración negativa realizada sobre un baño negro sobrepuesto a la misma pintura roja del cuerpo o a las zonas de pintura blanco.cremosa.

    Las esculturas cañaris

    La fase Cashaloma parece haber limitado prácticamente su arte escultórico a la decoración cerámica, al adorno de pequeños objetos de metal (cobre y oro), y a una producción poco variada de esculturas en piedra. Entre las obras realizaddas en cerámica hay que destacar, aparte de un gran número de figurillas macizas de aspecto muy burdo, las pequeñas sonajas huecas de figura humana o animal muy esquemática, y los timbales de rostros humanos con cuernos de ciervo.

    Es abundante y variada la producción de objetos de metal para adornos con figuras humanas y vegetales de gran realismo que adornan las cabezas de los "tupos" o prendedores de ropa. Es de destacar la minuciosidad del detalle con que han elaborado las diminutas figuras de sacerdotes y guerreros, sus tocados, armas, instrumentos musicales, cabezas trofeo, etc. Igualmente las figuras vegetales, especialmente flores, presentan un realismo asombroso. Por otro lado hay que destacar la presencia de las placas pectorales denominadas "tincullpas" llenas de adornos con cabezas estilizadas de felino. En piedra hay dos grupos principales de esculturas: los pequeños ganchos de propulsor en forma de cabeza de animal muy esquemática (cuadrúpedos y aves), y las figuras mayores realizadas generalmente en una piedra arenisca verde. Estas últimas piezas son en su mayoría "cabezas.clava" de figura zoomorfa muy esquemática que han sido interpretadas de forma muy variada: guacamayas, cóndores, llamas, etc. Las características generales de estas figuras son: un grueso hocico, ojos formados por dos círculos concéntricos (existen también círculos simples cuadrados y rectángulos), una larga cresta rectangular poco pronunciada, y un largo y grueso pedúnculo. Este último aditamento debió servir para colocar las piezas como adorno en edificios religiosos o grandes chozas de caciques. Otra interpretación considera a estas piezas como marcadores de tumbas. Existen también algunas figuras humanas de mediano tamaño en alto relieve realizadas en la misma arenisca verde y que representan a guerreros cañaris.

    La arquitectura de los Cañaris

    No queda evidencia clara de la vivienda de los Cañaris, pero por los pocos vestigios que aparecen en Ingapirca , bajo los cimientos Incas, se puede deducir que eran chozas semicirculares implantadas sobre plataformas elípticas. Su distribución no obedecía a una organización establecida; se acomodaban a la topografía del terreno. Si bien Pilaloma y la misma base del Templo de Ingapirca han sido interpretados como santuarios cañaris, anteriores a los Incas, no existe una muestra de edificación monumental cañari.

    La cerámica incaica

    A pesar de la importancia de los restos arquitectónicos de esta cultura, la presencia de cerámica es muy limitada y se reduce a un pequeño número de fragmentos, correspondientes a los tipos más comunes, como son los aríbalos, aribaloides, platos y algunas otras piezas de uso doméstico. Los aríbalos y aribaloides de gran tamaño estaban destinados al almacenamiento y transporte de granos, chicha (bebida semialcohólica hecha de maíz) y otros productos alimenticios. Por las evidencias, existieron también aríbalos ornamentales de pequeño tamaño para ser usados en las ceremonias festivas, religiosas y/ como parte del ajuar funerario.

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    Cuevas de Talgua, Honduras

    Las cuevas de Talgua ( palabra de origen lenca que significa Tal: caverna y gua: agua ) se encuentran en el Parque Nacional Sierra de Agalta, en el municipio de Catacamas, Departamento de Olancho ( a solamente 10 kilómetros de buena carretera desde el casco urbano de Catacamas). Mediante el Acuerdo 140-97 ,del gobierno liberal del ya fallecido ex Presidente de la República Carlos Roberto Reina fueron declaradas Monumento Natural en 1997 y se le identifica como un parque eco arqueológico.

    Los científicos coinciden en señalar que la majestuosidad de esta cavidad natural se moldeó hace aproximadamente un millón de años por las corrientes subterráneas del Río Pinabete, el que al abandonar las profundidades de la colina se funde con el Río Talgua. En esta cuenca pueden hallarse varios sitios arqueológicos, testigos de los múltiples asentamientos humanos en esa zona desde casi tres mil años.

    Entre todos los descubrimientos que han sorprendido a esta región esta el osario de las cuevas de Talgua. La importancia de este enterramiento es que en Honduras se han descubierto pocas cuevas funerarias del periodo prehispánico, y estas son las primeras cuevas del país en ser investigadas científicamente. El descubrimiento se llevó a cabo en abril de 1994 por Jorge Yanez y Desiderio Reyes. Trepando por una pared de casi 30 pies de altura, a la luz de sus linternas pudieron divisar cientos de huesos humanos y varios restos de vasijas.

    También tiene importancia este enterramiento porque en Honduras se han descubierto pocas cuevas funerarias del periodo prehispánico, y estas son las primeras cuevas del país en ser investigadas científicamente.



    En el tramo de casi medio kilómetro ,habilitado para ser visitado se pueden observar infinidad de formaciones rocosas con figuras diversas. Dentro de la cripta el visitante da rienda suelta a su imaginación. Abundan las estalactitas y estalagmitas creadas por la pérdida de agua ácida que disuelve la roca caliza. Está "la catedral", llamada así porque supuestamente los antepasados la usaban como un lugar sagrado donde preparaban los huesos para luego depositarlos en el interior de la cueva.



    El techo elevado la estalactita y estalagmita hacen imaginar un templo. El sonido del agua se hace más fuerte en algunos tramos, lo que explica que hay una cascada "atrapada" entre las rocas. En otro sector de la cueva, bajando gradas y a 500 metros bajo tierra está la cámara ritual o cementerio. Algunas de las osamentas han sido preservadas por una capa de calcio resplandeciente, depositada por casi un milenio por el agua que todavía se filtra por las paredes de piedra caliza de la cueva.

    Este es el fenómeno luminoso que encierra las cuevas de Talgua: los cristales de calcita brillan a la luz, dando lugar al nombre de “Calaveras Luminosas”. Se ha logrado determinar en el laboratorio que las osamentas encontradas en el interior de la cueva de Talgua datan del año 1000 antes de Cristo . Parte de la historia puede encontrarse en el Museo instalado afuera de las cuevas, como parte del centro de atenciones para los visitantes ecoturísticos.

    ¿ QUIENES SON ?



    Quiénes son lo habitantes de estas cuevas, continua siendo un misterio para los diferentes equipos científicos que lo siguen investigando. Los huesos hallados hace diez años habían sido enterrados bajo tierra y desenterrados cuando la carne se consumió y se colocaron en una parte oculta de la cueva. Aparentan ser personas de linaje, cuyos huesos apilados fueron guardados en bolsas, para que no volvieran al mundo de los vivos.

    Se ignora a qué grupo étnico pertenecen los , pero podrían ser de las etnias Pech, Tawahka, Lenca o Tolupan, habitantes pre-colombinos de las zonas adyacentes.. Sin embargo, los análisis realizados a los 200 cadáveres hallados, demostraron que no consumían maíz, la base alimenticia por excelencia entre los grupos pre hispánicos , presumiéndose que se alimentaban de raíces como la yuca. Es el primer caso con estas características que se descubre en Honduras. Por otra parte, los huesos indican que se trataba de gente excepcionalmente alta, de 1.79 metros, y más sana que las poblaciones indígenas de su época.

    Olancho está sobre la frontera entre las dos zonas de la cultura americana: la mesoamericana y la andina. Esta región de Honduras es la confluencia de las herencias ancestrales lingüísticas, arqueológicas y antropológicas de esos grupos étnicos. Los antropólogos no conocen de ningún patrón como los hallados en el osario de Talgua .



    Los sepulcros de personas, según establece la información del Museo de Talgua, era en pequeños bultos-bolsas de manta de algodón amarradas antes de ser llevados a las cuevas. Las leyendas hablan de escuelas de brujería, localizadas a escasos kilómetros de la población de Talgua. Está "La Pintada", una piedra en la que se aprecian los rostros esculpidos de quienes supuestamente fueron los jefes de la zona. Arriba está el cerro "Miramar", donde aparentemente se estableció una piedra de sacrificios y ofrendas para los dioses.

    En las investigaciones del Proyecto de Talgua ha trabajado un equipo de especialistas de varias universidades de Estados Unidos de América(USA) como el Departamento de Antropología de la Universidad George Washington y el Departamento de Antropología de la Universidad de Chicago y expertos del Instituto Hondureño de Antropología e Historia ( IHAH).

    Del 8 al 12de abril de 2006, en el Parque Eco Arqueológico las Cuevas de Talgua, se llevó a cabo el Primer Congreso Centroamericano de Espeleología. Talgua fue elegida como primer centro oficial del congreso por su importancia como área cárstica y por la fundamental presencia del grupo de personas dedicadas a la espeleología.

    Durante este evento , el espeleólogo hondureño Jorge Yanes hizo la presentación de “LA ESPELEOLOGÍA EN HONDURAS” como parte del trabajo de la Unión Espeleológica de Honduras, con sede en Catacamas,Olancho. Consiste en una nota sobre el descubrimiento arqueológico de la Caverna de Talgua en 1994, la fundación del Parque Eco- Arqueológico Cuevas de Talgua en 1996 y el surgimiento del primero grupo espeleológico de Catacamas que dio origen a la Unión Espeleológica de Honduras (UEH).

    Por último se menciona el agradecimiento al Grupo Espeleológico Anthros por el apoyo a la UEH en el desarrollo de la espeleología en Honduras y la capacitación de sus miembros. Recientemente, Yanes fue electo como Primer Secretario de la Federación de Espeleología de América Latina y el Caribe( FEALC).

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    Última edición por Sorgin; 13/05/2013 a las 19:33

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    CIRCOS ROMANOS EN ESPAÑA

    * Circo romano de Tarraco, Tarragona

    El Circo romano de Tarraco es un edificio romano conservado en la actual Tarragona (España). Se construyó impulsado políticamente por el Concilium provinciae Hispaniae citerioris, reunión anual de los representantes de la provincia Citerior, y se ubicó muy cerca del Fórum Provincial de Tarraco, dentro del recinto amurallado en la terraza inferior de la Parte Alta de la ciudad de Tarraco, capital de la provincia Hispania Citerior Tarraconensis. Es una de las localizaciones del Lugar Patrimonio de la Humanidad denominado «Conjunto arqueológico de Tarraco», en concreto identificado con el código 875-004



    Fue construido a finales del siglo I d.c. bajo el mandato del emperador romano Domiciano,en él se celebraban los ludi circenses (carreras de caballos). Su construcción supuso la culminación de la trasformación urbanística propiciada por la construcción de la sede del Concilium Provinciae. La organización de los juegos era asumida fundamentalmente por los sacerdotes encargados del culto imperial. Su localización urbana permitía clausurar muchas ceremonias imperiales, iniciadas en la sede conciliar, con las carreras de carros. El circo se mantuvo en uso hasta mediados del siglo V, momento en que la arena y las bóvedas perimetrales fueron trasformadas en nuevos espacios residenciales (debido al recogimiento de la ciudad en la parte alta). En el año 1128 el recinto es conocido como El Corral y se utiliza como sede de Ferias y transacciones comerciales. Durante las siguientes épocas se fue construyendo encima de la estructura original hasta incrustarse en el mismo centro urbano de Tarragona, lo que curiosamente facilitó que sea probablemente el mejor conservado del mundo.
    Una de las vueltas interiores.

    Se Conserva y es visitable la parte de la cabecera oriental, donde se sitúa la puerta triunfalis y buena parte del graderío. Además, son visitables varias de las vueltas interiores del circo, que aguantaban el graderío superior, cuya dimensión conservada es también un record sobre los demás circos romanos conservados. Estas vueltas se adentran en muchos casos en las entrañas del casco antiguo.



    Aforo: 25.000 personas.
    Forma arquitectónica: forma alargada con remate circular en uno de los lados.
    Medidas: 325 metros de largo y unos 115 de ancho.
    Estructura con bóvedas estructurales que hacían la función de graderío y de sillares en el pódium, las escaleras y la fachada.
    Estancias y partes del circo: Podium (escenario)
    Carceres (estancias con salidas hacia la arena usadas por los carros)
    Spina (división longitudinal con mármol y mosaicos de la arena)
    Porta Triunphalis (puerta principal)
    Porta Livitensis (puerta para la salida de los heridos)
    Pulvinar (tribuna presidencial)
    Caveae (hileras de asientos)

    La importancia de esta construcción radica no solo en sus aspectos arquitectónicos, sino también en su ubicación dentro de la ciudad: está construido dentro de las murallas, al lado del foro, cosa muy poco frecuente debido al tamaño de los circos. Situado en la terraza inferior de la parte alta de la ciudad, es lógico pensar que fue diseñado conjuntamente con los elementos del foro, planificando así las comunicaciones entre los edificios situados detrás, y la ciudad desplegada delante. Realmente era una "barrera arquitectónica" que separaba la ciudad imperial -foro provincial- y los barrios comerciales o residenciales.



    El proyecto de urbanización es de época flavia, su construcción se data en el final del siglo I., época del emperador Domiciano. Por tanto es el último de los elementos construidos en la zona imperial.

    Su tamaño no era excesivo, posiblememte limitado por su ubicación dentro de las murallas. En total medía 325 m. de largo por 105 a 115 m. de ancho. En su interior, la arena, que medía 290 m. por 75 m., estaba dividida por una "spina"- de 190 m. de largo. Tenía capacidad para unos 25.000 espectadores acomodados en una cavea de 12 filas de asientos.

    La fábrica general del edificio estaba compuesta de "opus caementicium" en las bóvedas estructurales y "opus quadratum" o sillares en el podium, escaleras y fachada. La bóvedas se comportaban como estructura de sustentación del graderío y de una superficie superior o visorium.
    En su lateral oeste se encontraban los aparcamientos de los carros, carceres, además de la "porta Pompae" esto es, la entrada principal.



    En el lateral contratrario, el este, se encontraba la salida para los participantes heridos -porta livitensis- y el acceso general de los espectadores a las gradas. En su centro se erguía una tribuna para los jueces de las carreras. Todo esta zona estaba soportada con unas las bóvedas radiales, que además servían de pasillos de comunicación.

    En los otros dos laterales, largos y rectos, se encontraban las gradas. Estas, estaban soportadas por bóvedas de cañon paralelas, de 40 grados de inclinación, consiguiendo así, una estructura hueca.

    El lateral sur se compone de 46 de estas bóvedas sobre ellas se situaban las gradas. La fachada, que estaba limitada a esta alzado meridional, se componía de conjuntos de arcos soportados por falsa pilastras empotradas en los muros.

    El norte también las tiene, pero al situarse en una ladera, primeramente se excavó esta para luego contruir las bóvedas. Esta intervención es muy característica de este circo, ya que habitualmente se construía el graderío aprovechando el desnivel. Sobre el se sitúa la tribuna presidencial, el pulvinar. Esta tribuna estaba comunicada con el foro por unas escaleras para facilitar el acceso de las personalidades al espectáculo.



    Si vida útil fue muy larga, casi 300 años, posiblemente hasta el S. V. Es posible que se siguiese utilizando hasta el S.VII, ya bajo dominación visigoda.

    Es uno de los mejor conservados del mundo, curiosamente por encontrase debajo de nuevos edificios que no destruyeron las estructuras romanas.

    * Circo romano de Mérida (Emerita Augusta)

    El Circo romano de Mérida, fue construido en la colonia romana de Emerita Augusta, que fue fundada en el 25 a. C. por Octavio Augusto, para los soldados eméritos licenciados del ejército romano, de dos legiones veteranas de las Guerras Cántabras: Legio V Alaudae y Legio X Gemina. La ciudad fue la capital de la provincia romana de Lusitania. El término emeritus significaba en latín "retirado" y se refería a los soldados jubilados con honor.

    El Circo forma parte del Conjunto Arqueológico de Mérida, que es uno de los principales y más extensos conjuntos arqueológicos de España. Fue declarado Patrimonio de la Humanidad en 1993 por la Unesco.

    La fecha de su construcción data de principios del siglo I d. C., posiblemente durante la época de Tiberio. El recinto posee una arena central donde se efectuaban las competiciones. En medio de ésta, se encuentra una valla central llamada spina de una longitud de 223 m y una anchura de 8,5 m y decorada con monolitos y otros motivos.



    Este circo romano tenía más de 400 m de longitud y 30 m de anchura, era el mayor de los edificios dedicados a espectáculos de la ciudad y, junto con el anfiteatro, era el que gozaba de los favores de un público más dado a emociones lúdicas fuertes que a cultas obras teatrales. Debido a sus grandes dimensiones se encontraba fuera del recinto amurallado, al lado de la calzada que unía Emerita con Corduba (Córdoba) y Tolletum (Toledo). En la actualidad existe un centro de interpretación junto al monumento y éste es totalmente visitable.

    Tenía un aforo de unos 30.000 espectadores distribuidos en un graderío con la ya clásica división en cuatro caveas, marcada por las diferentes procedencias sociales de sus ocupantes.

    El recinto posee una arena central donde se efectuaban las competiciones. En medio de ésta se encuentra una valla central llamada spina de una longitud de 223 m y una anchura de 8,5 m y decorada con monolitos y otros motivos. Partes del circo:

    "Porta Pompae" (puerta de los desfiles)
    12 carceres (aparcamientos de carros)
    "Porta Triumphalis"
    "Spina" (muro de separación)
    "tribunal iudicium" (tribuna para jueces)

    Su fachada exterior era paralela a la vía de acceso a la ciudad, decorada con arcos ciegos y pilastras adosadas, se revistió de placas de granito. Su fábrica interna era de mampostería y hormigón

    Uno de los espectáculos favoritos eran las carreras de bigas (dos caballos) y cuadrigas (cuatro caballos). Los conductores de los carros llamados aurigas eran personajes muy populares; algunos han quedado inmortalizados en pinturas y mosaicos.

    * Circo romano de Calahorra

    El circo romano de Calahorra está "fosilizado" en el Paseo del Mercadal. Al final del mismo se encuentran algunos restos, pocos, de lo que fue el circo; un muro romano de mampostería y un canalillo de desagüe. Cerca, en los jardines de Era Alta encontramos un resto de conducción de agua del circo.

    * Circo romano de Toledo

    Las ruinas del circo romano, se sitúan en la Vega Baja, a ambos lados de la avenida de Carlos III, con lo cual desapareció buena parte de la base de su graderío. Su orientación de noreste a suroeste evitaba el deslumbramiento de los aurigas participantes. Fue construido a finales del siglo I, con una planta alargada, de 408 metros, compuesta por dos lados rectos y paralelos, con 86,2 metros de separación, y otros dos curvos.

    Del extremo occidental, semicircular y apoyado en veintidós bóvedas daban comienzo las carreras de cuadrigas. Un pequeño muro, la spina, separaba las dos direcciones. Las bóvedas existentes soportaban varios niveles de graderíos que podían acoger hasta 13 000 espectadores. De las grandes puertas de acceso sólo emergen sus partes superiores a ambos extremos.

    Construido en el siglo I, funcionó hasta el siglo IV. Su posterior abandono propició la desaparición de los materiales nobles de su revestimiento. Tuvo usos como cementerio en distintas épocas, ubicación de alfares y sirvió de cobijo a vagabundos a finales del siglo XVIII, por lo que el Cardenal Lorenzana mandó tirar varias bóvedas que aún se mantenían.

    Durante la etapa de dominación islámica y mudéjar se utilizó como necrópolis (entre los siglos IX y XV), y pese a que casi todos los enterramientos quedan en el subsuelo del parque arqueológico, hay algunos visibles en el exterior.

    En la actualidad, el circo se encuentra parcialmente desescavado, quedando el resto bajo la superficie del Parque donde se encuentra ubicado, la avenida de Carlos III y las calles próximas, donde pueden observarse algunos restos.

    * Circo romano de Segóbriga

    De características similares al Circo romano de Toledo, no se posee mucha información, pues actualmente se encuentra en estado de excavación y/o puesta en valor. Según parece, quedó inacabado, no completándose su construcción.

    Las excavaciones llevadas a cabo en la ciudad romana de Segóbriga (Cuenca) han permitido determinar que su circo nunca llegó a acabarse y que a mediados del siglo II d. C. la ciudad decidió construir este gran edificio para espectáculos ecuestres, pero por algún motivo aún desconocido no se terminó, y que se levantó sobre una necrópolis de incineración, que tenía estelas en el lugar donde fueron colocadas como ocurre con las necrópolis de Pompeya y Ostia.

    * Circo romano de Alhambra (Ciudad Real)

    Se descubrió y excavó en la ejecución de la variante de dicha población. Hoy día está sepultado bajo el actual trazado de la carretera N-430 sin que hayan expectativas de una futura recuperación.

    Os dejo un video de como es un Circo Romano en 3D y su reconstrucción, ya que no hay uno especifico de todos los existentes en España.

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    Adichanallur, India

    ADICHANALLUR tiene una historia de la excavación. El sitio de entierro de urna fue sacado a la luz cuando un alemán, el Dr. Jagor, llevó a cabo una excavación fortuita en el lugar en 1876. Un inglés llamado Alexander Rea, que fue el arqueólogo supervisando, excavó el sitio de entierro de urna entre 1889 y 1905. Un francés llamado Louis Lapique también había realizado una excavación en 1904.



    En su artículo titulado "Antigüedades Prehistóricas de Tinnevelly", que apareció en el examen arqueológico de la memoria anual de la India en 1902-03, Rea, llamado el sitio Adichanallur "el yacimiento prehistórico más amplia posible, sin embargo, si no es descubierto en el sur en toda la India. ... El sitio fue llevado primero a notar en 1876, cuando fue visitado por el Dr. Jagor de Berlín, acompañado por el Recaudador de Tinnevelly y el Ingeniero de Distrito. "

    Las excavaciones realizadas por el Dr. Jagor habían producido "más de 50 tipos de utensilios de barro cocido de todos los tamaños y formas, un número considerable de armas de hierro y pone en práctica, principalmente cuchillos o navajas corta espada y hachas, y una gran cantidad de huesos y calaveras". Rea dice: "estos artículos fueron llevados por el Dr. Jagor para el Museo de Berlín".

    En sus primeras excavaciones, Rea descubierto acerca de 1.872 objetos, y más tarde cerca de 4.000 más. Él dijo: "Los objetos generados por estos lugares de enterramiento están finamente a la alfarería de diversos tipos en gran número, de variados y armas de hierro, barcos y adornos personales en bronce, ornamentos de oro uno pocos, una pocas cuentas de piedra, huesos, y algunos hogares implementos de piedra utilizados para moler el curry o el sándalo ". Restos de tela, las urnas con los pedazos de mica, y las cáscaras de arroz y el mijo se encontraron en macetas dentro de las urnas. Lámparas de pie, lámparas colgantes, una campana con la boca frascos, `chatties, collares, pulseras de hilo, espadas, lanzas y flechas fueron encontrados.

    Es importante destacar que varias diademas de oro con un agujero en cada extremo para atar alrededor de la frente se encontraron. Rea también descubrió una serie de figuras de bronce de los búfalos, la cabra o la oveja, el gallo, el tigre, el antílope y el elefante.



    Él tenía esto que decir acerca de cómo los muertos fueron enterrados en las urnas en Adichanallur: "En las urnas que contenían esqueletos completos, y que se han conservado así por la tapa que permanecen intactos, la posición de los huesos hizo obvio que el cuerpo había sido establece dentro de una posición en cuclillas o sentado. En su decadencia, los huesos de la pierna y el brazo se cayó y se apoyó en un lado de la urna, mientras que el cráneo, las costillas y las vértebras se dejó caer hasta el fondo. Esta fue la posición en la que cada esqueleto completo, sin excepción, se encontró, y las urnas en las que se colocaron fueron desprovistos de toda la tierra ".

    G. Thirumoorthy, arqueólogo Asistente de la ASI, que dirigió la primera fase de la excavación en 2004, dijo que la excavación de Rea: "Por encima de todo, su excavación fue importante para los objetos de bronce encontrados, ya que son únicas en la proto-historia de la sur de la India. Además, se descubrió una estatuilla de una Diosa Madre. Todo esto demostró que la cultura tamil era rico entonces. "

    Rea descubrimiento de diademas de oro es intrigante, el oro no se produce en Adichanallur o cualquier otro lugar cercano. El oro podría haber sido traídos de fuera, debido a los contactos comerciales, Thirumoorthy dijo.

    También interesante es el hecho de que, a pesar de Rea encontró una serie de objetos de bronce y varias diademas de oro, bronce o no objetos de oro hasta el momento han sido encontrados en excavaciones llevadas a cabo por la ASI desde 2004. Además, las trincheras cavadas por Rea no han sido localizados hasta el momento, aunque se dice que están en el centro del montículo.

    Rea documentado sistemáticamente todos los objetos que él descubrió y se los entregó al Museo del Gobierno en Chennai, donde se exhiben.

    LA Edad del Hierro de urna entierro sitio en Adichanallur, a unos 24 km de la ciudad de Tirunelveli en el sur de Tamil Nadu, ha atraído la atención nacional por tres hallazgos importantes: una inscripción en una rudimentaria Tamil-Brahmi secuencia de comandos en el interior de una urna que contiene un ser humano completo esqueleto, un tiesto (fragmento de cerámica rota) con motivos de gran belleza, y
    los restos de viviendas (pared de muralla, los hornos de alfarero, la tienda de un herrero, etc) cerca del sitio.

    El Archaeological Survey of India (ASI) comenzó a excavar el lugar en febrero de 2004, a unos 100 años después de la última actividad de excavación allí. Se trata de un extraordinariamente grande de urna sitio de entierro, repartidas en 114 acres (45,6 hectáreas) en una colina baja y rocosa en la margen derecha del río Tamiraparani, cerca de un lago y rodeado de arrozales y plantaciones de banano. La primera fase de la excavación en el año 2004, se extendía entre el 4 de febrero y 5 de julio. En los seis trincheras que se cavaron entonces, la ASI se encontró con una serie de hallazgos espectaculares. Cada zanja era un metros cuadrados, 10 por 10 metros. T. Satyamurthy, arqueólogo superintendencia de la ASI, Chennai círculo, es el director natural de la excavación.



    Un total de 157 urnas funerarias fueron hallados, 57 de ellos intactos y con 15 esqueletos humanos completos en el interior. Muchas de las urnas, especialmente los que contenían esqueletos humanos, estaban cubiertos de otra urna, en lo que se denomina un "doble-pot" del sistema. Que había sido enterrado después de cortar la roca en pozos circulares, en el que las urnas se redujeron en una formación de tres niveles. Los primeros entierros forman el nivel más bajo, lo que dejó suficiente espacio por encima para dar cabida a los entierros en el futuro.

    Entre los objetos descubiertos en el sitio del entierro fueron una profusión de loza roja, negro software, negro y rojo, cerámica, brazaletes de cobre, aros, puntas de lanza de hierro, tapas de terracota con mandos de niveles, los vasos de terracota que podrían ser utilizados tanto como las tapas y como cuencos, vasijas globulares y los utensilios de cuello largo. Había jarrones, vasijas con decoraciones exquisitas, dagas y espadas rotas de hierro. También hubo celtas neolítico, instrumentos de hierro, las urnas con las marcas de los clanes y las urnas con los ganchos en el interior.

    Las urnas con esqueletos en su interior vacío barcos en miniatura, el arroz, el arroz y la cascarilla. Los vasos en miniatura fueron de tres tipos: cuencos, jarrones y macetas pequeñas. Hecha de cerámica negra pulida, se cree que han tenido un significado religioso. Estos vasos pequeños siempre tenían sus tapas en. Los párpados estaban decorados con diseños de puntos, florales o geométricos y pintadas fueron. Algunas tapas tenían niveles botones que parecían piezas de ajedrez.

    Una urna tenía los esqueletos de una madre y un niño. Algunos cráneos se había desintegrado, los huesos se vuelven frágiles. Algunas urnas estaban rotas, y estaban llenos de tierra, obviamente, la obra de los cazadores de tesoros. Tres pulseras de cobre y algunos cinceles de cobre también se encontraron en el sitio.

    En el exterior, alrededor de las urnas, eran más grandes ollas, las cuales fueron cerámica roja. Instrumentos de hierro, cuchillos, dagas, puntas de lanza y hachas neolíticas utilizados en la agricultura se encuentran alrededor de las urnas. Algunos botes se basaba en el anillo se encuentra de diferentes formas. Las tapas de vino en diferentes formas - cónico, globular, y así sucesivamente. Más de un millar de pot-barcos fueron descubiertos intactos. Un montón de bolas de barro en forma cónica y whiskys-hop se encuentra.



    Lo que es fascinante es el descubrimiento de las urnas con el clan / tribu marcas. Algunas urnas había ornamentación, tales como impresiones de uña del pulgar a ejecutar durante todo el cuello. El clan de marcas incluidas tres líneas que separan a cabo desde la parte superior, con botones, y diseños de guirnalda tipo.

    Satyamurthy llama el sitio del entierro Adichanallur "el primer sitio en Tamil Nadu", y estaba seguro de que su historia se remontan a 1000 aC "En nuestra excavación, nos hemos encontrado con una cultura anterior a la época megalítica. Es una cultura muy estratificada. La cerámica presenta una tipología diferente de la de la cerámica megalítica", dijo. (Según los arqueólogos, la Edad del Hierro en el sur de la India se extendía entre 1000 aC y 300 aC La Edad del Hierro y la época megalítica, contemporáneos en el sur de India. La edad de hierro significa el comienzo de la civilización).

    La pieza central de estos descubrimientos es el fragmento de vasija con motivos en los diseños de appliqué. Se encontró dentro de una urna que tenía un esqueleto humano. En el centro de los motivos es una mujer alta, delgada, con pechos prominentes y con un vestido largo hasta la rodilla. Sus manos se aferran a sus costados y las palmas parecen ser hacia fuera. Junto a ella, es un haz de pie de arroz y una grúa está sentado en el tallo de arroz. No es un ciervo joven y guapa, con cuernos y cola recta hacia arriba. También hay un cocodrilo, y un signo de mando. Los diseños de appliqué fueron hechas con arcilla. Una cuerda delgada pequeños se utilizó para producir el efecto dentado en cada motivo.

    Satyamurthy llamado el tiesto "un hallazgo único, porque no hay motivos han sido encontrados hasta ahora en los cementerios, en Tamil Nadu. Estos motivos parecen prehistóricas pinturas rupestres halladas en el centro de Tamil Nadu, incluyendo Erode y los distritos Dharmapuri". Los arqueólogos están de acuerdo en que la representación de la mujer significa el culto mother-goddess/fertility.

    G. Thirumoorthy, arqueólogo asistente, ASI, Chennai Círculo, quien dirigió un equipo de jóvenes durante la primera fase de la excavación (los otros miembros se Nambirajan M. y P. Aravazhi), también dijo que el tiesto era "un hallazgo único en la excavación del período de la Edad de Hierro, sobre todo en el sur de India. "En otros sitios de entierro de urna en la India, restos de cerámica con motivos como adorno no se han encontrado hasta ahora. Uno de los expertos, que los encontró "sorprendente" y "fantástico", dijo que estos motivos podría ser tan antigua como la del año 700 aC Arun Malik, arqueólogo asistente con ASI, dijo: "Por lo general, tales motivos no se encuentran en la cerámica, ya que generalmente se observan sólo en las pinturas rupestres prehistóricas."

    Thirumoorthy dijo: ". Adichanallur muestra la importancia dada a los muertos en la sociedad tamil La excavación revela el modo de las prácticas funerarias, la eliminación de los muertos, las creencias religiosas dominantes en él, y las condiciones socio-económicas de la gente que vivía aquí en ese momento. "

    Los habitantes de Adichanallur utiliza un ingenioso método para enterrar a sus muertos. Thirumoorthy señaló que estas personas megalíticos eran inteligentes y tenían la previsión, ya que utiliza estéril y no agrícola de la tierra para enterrar a sus muertos. Además, las urnas fueron enterrados en una loma, donde no podían ser inundados por el río cercano o al lago. "Esto es en realidad, una zona de colinas rocosas. Las urnas fueron insertados después de cortar las rocas en formas hoyo. No es como cavar la tierra o arena. Este es un trabajo laborioso. Su intención era dar cabida a los entierros que vendría después. Esa es por eso que fue tan profundo como sea posible ", dijo. Es obvio que utilizan barras de hierro para cortar las rocas. El crowmarks en los laterales de las fosas aún se podía ver.



    Cuando la ASI inició sus excavaciones en Adichanallur, tenía dos objetivos. En primer lugar, para establecer la fecha de la web y en segundo lugar, para localizar el lugar donde las personas que utilizan el sitio del entierro vivido. Satyamurthy dijo: "Nuestro objetivo principal es estudiar el sitio, excavar a fondo y dar una fecha científica a la misma, utilizando el carbono-14, método de datación Queremos saber la cronología o la secuencia de la web y averiguar la naturaleza de. la cultura que existía entonces. Además, se pretende averiguar si había un sitio habitacional cercano. "

    La pregunta que obsesiona a los arqueólogos que han excavado en el montículo de piedras (piedra)-entierro o entierro sitios de urna sitios de la época megalítica en el Sur es: ¿Dónde estaban las viviendas de las personas que fueron enterradas en Amirthamangalam cerca Ponneri, o cerca de Perumbair Chengalpattu?

    La segunda fase de la excavación, que comenzó en febrero de 2005, está actualmente en curso en el norte y el noroeste de taludes del terreno de urna entierro. Si el objetivo de esta excavación fue a localizar el sitio habitacional de las personas cuyos cuerpos fueron enterrados a pocos metros de distancia, se ha logrado ese objetivo

    La excavación ha sacado a la luz de la ciudad fortificación / muralla de la pared, que estaba hecho de barro con recubrimiento de piedra en las partes. Tres hornos alfareros con vasijas de cenizas, carbón vegetal y se encontraron rotas, lo que confirma, según Satyamurthy, que se trataba de un sitio habitacional. "Se parece a un pueblo lleno de gente que estaba ocupado. Por un lado está el sitio del entierro. A 500 metros se encuentra en los hornos, lo que significa que la vida era activa. Pudo haber sido un centro urbano", dijo.

    Nambi Rajan dijo que las trincheras reveló un hecho por el hombre piso pavimentado con enlucido de cal. Había agujeros en el suelo para mantener puestos de trabajo. . A pocas letras individuales en Tamil-Brahmi escritura se han encontrado en restos de cerámica. Un montón de tiestos con graffiti, sobre todo el símbolo de escalera, se han descubierto. Los artefactos descubiertos incluyen cuentas de cornalina, cuentas de barro y así sucesivamente.

    Algunos especialistas opinan que Adichanallur debe haber sido un minero ocupado y centro industrial. La elaboración de figuritas de bronce, hierro implementos tales como espadas, puñales y puntas de flecha y grandes urnas mostraron que se trataba de un municipio industrial ocupado, dicen.

    MD Sampath, director retirado, Epigrafía, ASI, Mysore, dijo: "Los objetos excavados en Adichanallur son valiosos en el sentido de que un estudio de los hallazgos revelan una nueva perspectiva para conocer el crecimiento y la cultura de la sociedad tamil, y cómo esta sociedad logrado la alfabetización ".

    El hallazgo fortuito de una rudimentaria Tamil-Brahmi guión. Fue escrito en el interior de una urna que contenía un esqueleto humano tiene el potencial de alterar las teorías sobre la fecha de origen de la escritura Tamil-Brahmi. Satyamurthy encontrado el guión bajo circunstancias oportunidad. Después de visitar el Adichanallur, cuando regresaba a Chennai en un tren. Estaba examinando las fotografías de las urnas con esqueletos para ver si los esqueletos de un entierro primario o secundario. Fue entonces cuando se dio cuenta de algunas cartas escritas en el interior de la urna. Él interrumpió su viaje y regresó a Adichanallur para examinar el interior de la urna de cerca.



    De acuerdo con MD Sampath, director retirado, Epigrafía, ASI, Mysore, el guión tiene siete letras. Él dijo: "Se puede sugerir que la escritura está en Tamil-Brahmi en forma rudimentaria Se han hecho intentos de hacer estallar la escritura con el fin de descifrar el mismo que puede ser tentativamente el siguiente:.. Ka ri ra uno va [na] ta.

    "Aunque el significado exacto no está claro, es muy probable que la expresión parece sugerir el nombre del grabador del disco o el fabricante de la cerámica o la persona cuyos restos óseos se encuentran enterrados en el interior de la urna. La lectura está sujeta a la mejora. Es necesario compararlo con el graffiti y otros garabatos se encuentran en los fragmentos de cerámica en los diferentes niveles estratigráficos. El guión parece ser arcaica, quizá coetáneo con el período megalítico temprano. "

    Dr. Sampath señaló que "esto era" algo raro "que el guión fue escrito dentro de la urna. Normalmente, esos escritos fueron vistos fuera de las urnas. La técnica de tiro invertido utilizado en la cocción de la cerámica negro y rojo que han sido adoptada en la cocción esta urna también. "¿Cómo este método se ha utilizado aquí es una cuestión que necesita una respuesta de los arqueólogos", dijo.

    Satyamurthy ha propuesto, sobre la base de "preliminar termo-luminiscencia citas", que las macetas se encuentra dentro de la urna junto con el guión podría datan de alrededor del año 500 aC Dijo que este método de datación "tiene el sitio para el período comprendido entre 1500 aC y 500 aC Así que el guión también es probable que sea fechada siglo 5 aC, incluso si se tiene la fecha más reciente en cuenta." Esta fecha es, sin embargo, sujeta a confirmación por carbono-14, que es un método más preciso.

    Se llama Tamil-Brahmi, porque el lenguaje es el tamil, pero el guión es Brahmi. La escritura de Brahmi se utiliza principalmente para el idioma Prakrit de la época del emperador Asoka (c. 270 aC).



    Iravatham Mahadevan, una autoridad en el guión Tamil-Brahmi, dice en su obra seminal "A principios de Epigrafía Tamil, desde los primeros tiempos hasta el siglo VI", que "La escritura Brahmi alcanzó superior sur de la India (Andhra y Karnataka regiones) y el Tamil país más o menos al mismo tiempo, durante el siglo 3 aC a raíz de la extensión sur del jainismo y el budismo. " Mahadevan escribe: "Las primeras inscripciones en el guión Tamil-Brahmi puede datarse a partir del fin del siglo tercero antes de Cristo o de principios del siglo segundo por motivos paleográfico y la evidencia estratigráfica de la cerámica inscritos. Las primeras inscripciones en el país Tamil escrito en el Tamil -Brahmi escritura son casi exclusivamente en el idioma tamil. "

    Satyamurthy, sin embargo, ha propuesto que la secuencia de comandos dentro de la urna puede pertenecer al siglo 5 aC

    No he encontrado ningún video de esta excavación en concreto, asi que os dejo una documental de la India, cortito, y de este modo conoceremos un poco más este país de constrastes, donde conviven la riqueza y la pobreza a la vuelta de la esquina...Que lo disfruteis....

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    Las esculturas de Khajuarajo, la ciudad del Kamasutra

    Khajuraho es una pequeña localidad situada en el estado de Madhya Pradesh en la India. Su población según datos del censo del 2001 era de 7.665 habitantes.

    Khajuraho, ciudad de templos, centro de un reino glorioso, es además el hogar de una de las tradiciones más antiguas y esotéricas de la antigua India, el Tantra. Su pureza ha sido desvirtuada, pero en Khajuraho uno puede comprender que sus enseñanzas, inmortalizadas en piedra, confieren a la sexualidad un carácter espiritual.



    Cada mañana, los rayos del sol naciente restablecen la vieja vida de las innumerables figuras, recordándonos la mortalidad del hombre y la inmortalidad de su genio. La elegancia y la tolerancia que plasmaron los escultores consigue transformar los aspectos mundanos de la vida en un arte sin par. Las estatuas retratan una sociedad sana y liberada, donde mente y cuerpo estaban en armonía con el espíritu, una sociedad donde el arte y la ciencia combinaron felizmente espiritualidad y sexualidad. Los templos, dedicados a dioses y diosas, representan la igualdad de los sexos que existió en el país. Curiosamente, esta visión social se producía cuando Europa, a pesar de creerse el ombligo del mundo, estaba atravesando uno de sus más oscuros momentos.

    Los templos de Khajuraho son una de las maravillas de la India, inmediatamente detrás del Taj Mahal y equiparables a Benarés, Jaipur y Delhi. En los albores del s. XI, la arquitectura de la India medieval alcanzó la perfección, sin la utilización de arcos ni bóvedas.

    Estos monumentos son soberbias manifestaciones de la arquitectura indo-aria, pero son los elementos decorativos con que fueron profusamente embellecidos los que ha dado tanta fama a Khajuraho. Los escultores han representado muchos aspectos de la vida en la India de hace un milenio: dioses y diosas, guerreros y músicos, animales reales y mitológicos... Pero dos temas aparecen de continuo y con mayor detalle que en cualquier otro lugar: la mujer y el sexo. Las figuras en piedra de apsaras o “damas celestiales” están omnipresentes en cada templo.

    La fama de Khajuraho se debe más a la decoración esculpida de las fachadas de sus templos que a la calidad intrínseca de sus monumentales catedrales construidas en la llanura donde antaño se alzaba la capital de un reino poderoso.



    Los templos fueron erigidos por los rajás de la dinastía de los Chandela, que reinó en el extremo norte del Decán entre los s. X y principios del XIII. Pero gracias a la decadencia de la región desde finales del s. XI, los templos sobrevivieron a los asaltos musulmanes y a la posterior anexión de la provincia por los sultanes de Delhi en 1310. Con su desaparición de la escena política, Khajuraho, que contaba con unos 85 templos en los momentos de mayor esplendor, vio como su población disminuía y la maleza se apoderaba de las tierras cultivadas a su alrededor. Esta capital, venida a menos, ya no presentaba un interés suficiente para los conquistadores por lo que sus prestigiosos edificios cayeron en el olvido, hasta el punto de escapar a las destrucciones de la iconoclasia islámica. Khajuraho sobrevivió olvidada hasta su descubrimiento en 1840 por el ingeniero británico T. S. Burt. El Khajuraho actual es sólo un fragmento minúsculo de su magnífico pasado.

    LAS ESCULTURAS ERÓTICAS

    El arte de Khajuraho ofrece un fantástico repertorio de escenas que años atrás se calificaron de licenciosas y pornográficas. No se tratan de escenas aisladas, ocultas a la visión de los fieles, esculpidas en la sombra como en Pompeya y Herculano, sino que el tema erótico constituye el motivo principal de la fachada de los santuarios.

    Las parejas de amantes –mithuna- aparecen junto a las divinidades del panteón hinduista. Sin falso pudor ni voluntad de herir sensibilidades, las intenciones de los escultores se centran en el acto de conjunción de los cuerpos masculinos y femeninos. Las representaciones eróticas ofrecen toda la gama de posiciones y posibilidades del Kama Sutra. Algunas suponen unas contorsiones atléticas asombrosas, otras, resultan hasta divertidas. ¿Cual es la razón de un repertorio semejante en los lugares de culto? En la mitología hinduista, la perfección divina reside en la unidad. La separación existente en la naturaleza entre masculino y femenino -hombre y mujer- crea tensión y provoca el deseo de la unión, la necesidad de crear a imagen de los dioses. Una vez realizada esa unión de los complementarios, empieza a emanar la serenidad.

    Como el principio de toda existencia terrenal está sometido a la oposición masculino-femenino, su conjunción expresa el acto creacionista, simbolizada por la unión de los distintivos masculino y femenino. Los símbolos del lingam -falo de Shiva, el dios creador- y del yoni -vagina de Shakti, la diosa madre, cuya hija, Parvati, es a su vez la esposa de Shiva- decoran multitud de templos hindúes.



    Las esculturas eróticas forman a menudo grupos de personajes, cuya disposición de cuerpos y actitudes, se enmarcan a veces en unos esquemas simétricos gobernados por el trazado de un mándala. Así, el conjunto adquiere una composición de forma geométrica, bien sea triángulo, hexágono u octágono.

    La desnudez se rechaza con frecuencia y deja paso a la utilización de una decoración culta, verdadero arsenal de seducción que sacraliza y ritualiza el acto amoroso: largos collares que se adaptan a la forma del pecho, cuellos muy ceñidos, diademas, pendientes, anillos y pulseras, cinturones sueltos, etc. Todo ello pertenece a un lenguaje iniciático, ilustrando una vía que confiere al acto sexual su dimensión cósmica y lo sitúa en armonía con el ritmo del universo.

    La cultura Chandella entendía el sexo como una forma de comunicación en la pareja donde el acto sexual, lleno de espiritualidad, es un acto sagrado y por lo tanto digno de ser representado en los templos. La mujer, portadora de la fuerza secreta universal, es considerada como un torrente de amor y de energía que puede despertar la condición divina existente en todo ser humano.

    Existen diferentes opiniones acerca del porqué los templos fueron decorados con estas esculturas. Algunos argumentan que los viejos reyes vivían en la lujuria más obscena y usaban estas esculturas para favorecer la excitación. Otras corrientes opinan que estos templos se usaron en la educación sexual de la antigua India, donde los jovenes aprendian las artes amatorias antes de casarse.

    Las esculturas son muy explicitas al punto de que muchos aseguraron que era tal la lujuria de los reyes de Chandella que habían creado estos templos más que para la adoración para la excitación y la estimulación de la libido. Un completo kamasutra de la época del que muchos espectadores disfrutan al visitar esta localidad.

    LOS TEMPLOS DE KHAJURAHO

    Al contemplar los templos, se puede apreciar un profundo contraste entre sus paredes exteriores -llenas de alboroto y actividad-, y su parte interior o sanctorum -simple y serena- como una analogía entre cuerpo y alma. Los templos en Khajuraho son una celebración del hombre como la imagen del cuerpo del dios, y del hombre, como la casa del dios. La mayoría de ellos, están dedicados a uno de los tres dioses hindúes que conforman la trinidad santa -Brahma el creador, Vishnú el preservador y Shiva el destructor-, así como poseen, en su interior, monumentos que representan el lingam o falo creador de Shiva. Desafortunadamente, los templos se están viendo dañados por el sonido y las vibraciones originadas por los vuelos que operan desde el aeropuerto, a sólo 3 Km. A pesar de los esfuerzos realizados por ciertas organizaciones, el Departamento de Arqueológica de la India no ha considerado el asunto como grave.

    Estos templos se construyeron en un espacio de tiempo de unos cien años, entre el 950 y el 1050. Toda la zona está amurallada, con ocho puertas que permiten la entrada al recinto. Cada una de estas puertas está flaqueada por dos palmeras. Originalmente había unos 80 templos de los que quedan 22 en buen estado de conservación. Toda la zona ocupa un área total de 21 Km²



    Vista general del templo de Kandariya, el más grande y arquitectónicamente perfecto de la colección Khajuraho, fue construido entre los años de 1025 y 1050 a la altura del estilo artístico Chandela. Cuenta con un total de 872 estatuas en alto relieve de las cuales 646 están colocadas en tres bandas en la parte exterior.

    Inmediatamente en la parte de abajo se observa al macho simbólico de Shiva llamado Linga, recostado sobre la hembra Yoni en el sagrario interno del templo y un ejemplo del friso triple exterior. Más abajo se ven cuatro ejemplos de esculturas eróticas adornando este templo.

    La estructura de los templos es simplemente hermosa y llamativa, muchos aseguran que su arquitectura es perfecta. La cultura Chandella fue al parecer la que inspiró el diseño de sus esculturas e incluso de su arquitectura según cuenta la historia. Dado que esta cultura consideraba el sexo como algo divino y sagrado de lo que el hombre y la mujer no tenían porque avergonzarse. De modo que las artes amatorias eran dignas de ser exhibidas artísticamente.

    Existía también la concepción de que la mujer era la portadora de la fuerza secreta universal, como la energía que puede impulsar la condición divina de todo ser humano y torrente de amor. Lo cual se puede ver en varias esculturas de Khajuraho.

    Pese a que son considerados templos hindú es claro que sus esculturas no solo promueven el sexo marital sino además las prácticas sexuales más abiertas en las que hay participación de varias mujeres. Situación que corresponde a este tipo de cultura. No obstante, algunos de los templos fueron decorados con pocas esculturas alusivas a los actos sexuales y resaltaron más a la mujer.

    Por otra parte, los templos de Khajuraho también cuentan con otro tipo de decoraciones de dibujos geométricos, florales y animales así como también esculturas que representan actividades de rituales o de la vida cotidiana. Las imágenes de dioses y diosas forman el cuarto grupo y suelen estar situadas al fondo del templo o en los nichos situados bajo los salientes. Finalmente se encuentran las figuras femeninas y las que representan a parejas amatorias.

    No se sabe a ciencia cual fue el motivo por el que los templos se decoraron con diversos motivos eróticos. Algunos estudiosos creen que la decoración tenía un motivo educativo: enseñar el Kámasutra a los más jóvenes; para otros, los templos son un homenaje al matrimonio entre Shivá y Párvati. También existe la teoría de que las esculturas representando a amantes servían de protección, ya que ahuyentaban a los malos espíritus y a los rayos.



    Los templos están situados sobre plataformas elevadas, de una anchura considerable, pensadas para facilitar el paseo ritual alrededor del templo que deben realizar los fieles antes de entrar a rezar. Las torres de los templos se elevan sobre estas plataformas, dando una sensación de verticalidad si se observan desde lejos. Están orientados según los puntos cardinales, estando la entrada en dirección Este para facilitar la entrada de la primera luz solar.

    Fueron construidos con bloques de granito traído especialmente hasta la zona, así como de arenisca. Las uniones de los diferentes trozos de granito se realizaron mediante abrazaderas metálicas. Las paredes de los templos de Khajuraho tienen una forma ondulada ya que están formadas por numerosos salientes. Además, los muros están divididos en franjas horizontales mediante molduras y bajorrelieves.

    Los 22 templos que aún quedan en pie están distribuidos en tres grupos: oeste, este y sur.

    Grupo oeste

    Es en el que se encuentran los principales templos del complejo. Además de dos templos en ruinas y del Museo Arqueológico, en este grupo se encuentran los siguientes edificios:

    * Templo Lakshmana: se cree que fue construido por el rey Lakshavarman que reinó entre el 925 y el 950 por lo que es uno de los templos más antiguos. Construido sobre una plataforma de tres metros de ancho, al templo se accede mediante una escalera finamente decorad. Las esculturas de las paredes exteriores representan escenas de la vida cotidiana, guerreros y escenas eróticas. Está dedicado al dios Vishnú

    * Templo Varaha: está situado enfrente del Lakshmana y es de pequeño tamaño. Contiene una estatua del dios Varaha, encarnación del dios Vishnu en forma de jabalí.

    * Templo Matangesvara: dedicado al dios Shivá, en la actualidad sigue siendo un lugar de culto. Está situado sobre una plataforma bastante alta a la que se accede por una escalera muy decorada.

    * Templo Visvanatha: fue construido por el rey Dhangadeva que reinó entre el 950 y el 1002. Sus techos están ricamente decorados con diseños florales. Las salas interiores contienen algunas de las esculturas mejor conservadas de todo el complejo.

    * Templo Nandi: comparte plataforma con el Visvanatha. Su tejado es de forma piramidal. En el interior se encuentra una estatua de Nandi, el toro que sirve de montura al dios Shiva.

    * Templo Kandariya Mahadev: es el más espectacular de todos los templos de Khajuraho además de ser el de mayor tamaño. Está también dedicado a Shiva y se construyó sobre una plataforma de 3 metros de altura. Construido a mediados del siglo XI, su torre mide 30,5 metros. Su decoración consta de 872 estatuas diferentes.

    * Templo Devi Jagadambi: de menor tamaño y dedicado a Kali, su decoración contiene esculturas de mujeres realizando acciones cotidianas.

    * Templo Chitragupta: en su interior se encuentra una estatua de Surya, el dios del sol, montado en su carro tirado por siete caballos.

    Grupo este

    Está compuesto por tres templos hinduistas y tres jainistas. Todos los templos son de menor tamaño que los del grupo oeste. De los seis cabe destacar el

    * Templo Parsvanatha: contiene muy pocas esculturas de amantes y muchas de mujeres tocando diversos instrumentos musicales o realizando acciones como maquillarse o bañarse. Tiene también una escultura del dios Shiva y su esposa Parvati.

    Grupo sur

    Está situado a un kilómetro del grupo este y consta de dos templos de pequeño tamaño; el templo Duladeo, decorado con esculturas eróticas, y el templo Chaturbhuja que contiene una estatua de Vishnu de tres metros de altura.

    EL SENTIDO DE LAS ESCULTURAS

    No hay consenso sobre qué significan las esculturas pétreas de Khajuraho: interpretaciones del Kama Sutra, escuela de iniciación para los adeptos tántricos –tantrikas- o reflejo de una sociedad liberal.

    Otra explicación de las esculturas eróticas de Khajuraho sería la de comprobar la sinceridad de los devotos. Si permanecen imperturbables ante la visión, entrarán en el templo y adquirirán un control total de los sentidos. Los débiles, turbados, no entrarán en el templo y duplicarán sus esfuerzos para dominarse.



    A. Menen, en su libro “Inde”, afirma que las estatuas tienen un claro objetivo comercial. El templo hindú, a pesar de ser un lugar de culto, no era ni una iglesia ni una catedral. Sin duda era un lugar de encuentros sociales, en el que la presencia de las devadasis –servidoras de dios- lo convertía en una especie de burdel camuflado. De hecho, fue el puritanismo inglés el que prohibió que hubiera devadasis en los templos.

    Según esta controvertida hipótesis, desde el recinto del templo se entraba en la natya-mandapa, donde las danzas eróticas de las devadasis “condicionaban” al cliente antes de hacerlo pasar a la bhoga-mandapa, el área del goce. Lo que parece cierto, es que en la India brahmánica medieval, tres instituciones complementarias vivían en perfecta simbiosis: el matrimonio hindú, el harén, y el templo-burdel...

    Pero, ¿cómo se encajaba esto en la sociedad? Según André Van Lysebeth, autor de “Tantra, el culto de lo femenino", los brahmanes se embolsaban el dinero, y el maharajá cobraba impuestos a los templos. El maharajá poseía un harén, que hacía escasear la “mercancía” disponible en el mercado, y los hombres eran prácticamente canalizados hacia el templo, gracias a lo cual, sus “ofrendas” alimentaban el tesoro real y permitían al maharajá mantener su harén, su palacio y su ejército.

    Aunque el brahmanismo se ha nutrido ampliamente del tantrismo, del cual ha tomado en préstamo muchas prácticas mágicas y procedimientos sexuales, sin embargo son los brahmanes y no los tántricos los que han comercializado el sexo en el templo. Un culto centrado en la Diosa, la Shakti, excluye la explotación comercial de la sexualidad femenina por parte del Hombre.

    LA UNIDAD, PERFECCIÓN DIVINA

    El juego mágico del amor que se contempla en Khajuraho se inscribe en la perspectiva de los Tzantra, doctrina filosófica referida a ciertas prácticas rituales de la India antigua, que llegó a su momento de máximo esplendor en el s. X.

    Los textos tántricos completos más antiguos, los Tantras, fueron escritos hacia el año 600 en forma de diálogo entre el dios Shiva y su esposa Parvati, diosa de la energía, explicando los conceptos e incluyendo las fórmulas místicas para alcanzar poderes sobrenaturales. Pero además de estos textos, también se localizan algunos elementos tántricos en los Vedas, las escrituras hindúes más antiguas. La tradición hindú menciona 64 Tantras, pero en realidad existen muchos más, cada uno con su lenguaje secreto en clave y sus propias ideas y rituales.



    En la filosofía tántrica, la realización del individuo pasa por disciplinas físicas –shadana- relacionadas también con el yoga. Se basa en el símbolo del encuentro de las energías femenina y masculina: el concepto de la unión sexual y espiritual de Shiva y Parvati como principios masculino y femenino del universo. Por lo tanto su objetivo es la consecución de la unidad, pues esta constituye sabiduría y el logro de la liberación. La iluminación no se logra negando el mundo ni negándose uno mismo, sino contemplándolo en el seno de la realidad trascendental, fundido en ella. “Uno debe elevarse por medio de lo mismo que le hace caer”, tal como reza uno de los textos sagrados.

    Mientras que las enseñanzas de los darshana requieren una larga serie de reencarnaciones para lograr la fusión con el Absoluto, el Tantra aspira a identificarse con la divinidad en la presente existencia. El Tantra tiene dos ramas: el dakshinamarga o vía de la derecha, en la que se tiende a concentrarse más en la interpretación intelectual de los textos, y el vamamarga o vía de la izquierda, cuya técnica se encamina a dirigir toda la energía liberada en el acto sexual al fin cósmico de la fusión con la divinidad, admitiendo toda una serie de elementos que están proscritos de las vías ortodoxas, como el sexo, el vino, la carne, el pescado, e incluso algunas prácticas alucinógenas. En las prácticas “de la izquierda” se exaltar lo que para el individuo normal es ilícito, para luego, acumular en uno mismo el potencial que encierran las energías sexuales. Este sistema especulativo y ritual trata de obtener el conocimiento salvador y la unión con lo divino mediante la ciencia esotérica, tal como explica el Tantrashastra, un tratado que versa sobre las ciencias ocultas del sistema del Tantra.

    Para los practicantes del Tantra o tantrikas, la mujer y los valores que ella encarna son sagrados, y por tanto, respetados. Como resultante final, la visión del Tantra y de las esculturas eróticas que podemos contemplar en Khajuraho han sido deformadas por la sociedad occidental y transformadas en un culto al sexo. Sin embargo, la utilización del placer sexual como medio para alcanzar la trascendencia espiritual es uno de los muchos caminos que el hombre, en su búsqueda del conocimiento interior para acceder a la unión con lo divino, ha utilizado. En ese aspecto, en definitiva, no se diferencia de cualquier otra religión. Diferentes métodos para conseguir el mismo resultado.

    LAS DEVADASIS

    Devadâsî es una voz sánscrita que significa “esclava o servidora de Dios”. Las Devadasis eran las bailarinas sagradas que estaban al servicio del templo, y a las que se debe la pervivencia del baile clásico indio hasta nuestros días. Se trataba de una curiosa institución que no sólo tenía encomendada la función de adorar a la divinidad a través del baile, sino que además, como servidoras del templo, podían ser requeridas por sacerdotes y peregrinos para sus satisfacción sexual. Eran seductoras bayaderas, cultas, que sabían bailar, cantar, y eran sobre todo expertas en las artes amatorias. La experta Devandana Desai en su libro “Esculturas eróticas de la India” dice que “la institución de las devadasis, cuyo origen se remonta a los cultos de la fertilidad, se convirtió en un medio de goce bajo la cubierta de una forma de culto. En la época medieval, el número de devadasis aumentó en los templos porque las escrituras sagradas recomendaban ofrecer las hijas al templo.

    La Bhavisya Purana (I,98,67) prescribe comprar muchachas hermosas y después ofrecerlas al templo para alcanzar el Suryaloka. Los príncipes, al igual que los sacerdotes medievales, exigían que se mantuvieran a las devadasis en los templos”.

    Su doble función de bailarinas y expertas en las artes amatorias perduró hasta la primera mitad del siglo XX.

    TANTRA Y KAMA SUTRA

    El Tantra no niega ningún aspecto de la vida, porque ése significaría la negación de dios mismo, encontrando la chispa divina en la belleza y la fealdad, superando ambos, deseo y aversión, es su última meta.



    La filosofía del Tantra divide el cosmos en el principio masculino y femenino. El principio masculino tiene la forma y el potencial, la femenina tiene la energía. Uno no puede alcanzar nada sin el otro, pues se manifiestan en todos los aspectos del universo. Nada puede existir sin su cooperación y coexistencia. Este principio también se contempla en el Taoísmo, con los conceptos del ying y el yang.

    Según el Kama Sutra, el disfrute sexual es complementario al bienestar moral, material y espiritual de una persona, y no se considera tan pecaminoso e inmoral como en las filosofías occidentales. El sexo es tan natural como el sol y la lluvia, como el alimento y bebida. No es algo que deba ser ocultado produciendo un sentimiento de culpabilidad. El placer es tan esencial como el alimento para nuestra existencia, pero como todo, debe ser perseguido con moderación y precaución. El objetivo del Tantra y de los templos en Khajuraho, es controlar el sexo, no ser un esclavo de él.

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    Las Ruinas romanas de Efeso

    Éfeso fue en la antigüedad una localidad del Asia Menor, en la actual Turquía. Fue una de las doce ciudades jónicas a orillas del mar Egeo, situada entre el extremo norte de Panayr Dag (el antiguo monte Pion) y la desembocadura del río Caístro y tenía un puerto llamado Panormo. Al este se hallaban la colina de Ayasoluk, con el valle a sus pies, y la población actual de Selçuk, cerca del mar, el monte Pion y el monte Coreso (actual Bulbul Dagh), a cuyos pies se encontraba la ciudad antigua.

    Fue un importante centro religioso, cultural y comercial. Actualmente sus ruinas constituyen una atracción turística importante.



    Lo principal es Éfeso, está a 3 km de Selçuk, que es una de las ciudades antiguas mejor conservadas de la cuenca mediterránea. Las casas adosadas están dentro de las ruinas de Éfeso y requiere comprar una otra entrada. También sería mejor visitar el lugar del templo de Artemisa (entrada libre) y el museo de Selçuk para completar la visita de las ruinas de Éfeso.

    Poco antes de llegar a Éfeso, se puede ver las señales de la Gruta de los Siete Durmientes. Eso es una leyenda cristiana sobre los siete jóvenes que durmieron 200 años escapando de la persecución romana.

    Pasando por la puerta superior de Éfeso, la carretera sigue unos 9 km hacia La casa de la Virgen María, que se encuentra a unos 400 m. de altura, en la montaña Bülbül. El lugar fue visitado por tres Papas que estuvieron en Turquía. Donde, supuestamente, vivió y pasó sus últimos días María, la madre de Jesucristo.

    En el pueblo Selçuk se puede ver los restos de La Basílica de San Juan, justo al lado de la ciudadela que domina el panorama del pueblo. La basílica es un museo y también fue visitada por los Papas. La mezquita de Isa Bey es de la época selyúcida. Dando una vuelta en Selçuk se puede conocer más obras selyúcidas y bizantinas. Incluso un acueducto romano.

    Priene, Mileto y Dídima: La vista panorámica de Priene y las calles, el teatro y el peso histórico de Mileto, se convierte en estas ciudades antiguas en las visitas imprescindibles. Dídima tiene un maravillo templo de Apolo, bien conservado y la playa de Altinkum, que es una de las más hermosas de la costa egea. Estos tres lugares que están en la área del río Meandro se puede visitar en un día saliendo muy temprano desde Selçuk o Kusadasi. Entre Selçuk y Priene hay 60 km, entre Priene-Mileto y Mileto-Dídima se encuentran 20 km de distancia.

    Kusadasi: Está a 20 km de Selçuk. Es un típico pueblo veraneo de la costa mediterránea, explotado por las casas veraneas y los hoteles. Tiene una vida nocturna animada durante el verano. El puerto es un destino obligado para los cruceros. Kadinlar Denizi (la playa de las Señoras) es la playa más conocida del pueblo.



    Sirince: Esta a 8 km al este del Selçuk. Es un pequeño pueblo con mil habitantes. Algunas casas antiguas de la época griega actualmente sirven como los hoteles y pensiones. El escritor del libro de los hoteles con encanto de Turquía tiene un hotel muy conocido en el mismo pueblo. Aparte de las casas antiguas, el vino y la sidra local tiene una cierta fama. Sobre todo los fines de semana la gente de Esmirna invade este pueblo pequeño para dar un paseo, comer y comprar vinos y sidras. Es muy recomendable pasar una noche o por lo menos una visita, estando en la área de Éfeso.

    Metropolis: Está a 30 km de Selçuk en el pueblo Torbali. Tiene un teatro pequeño y muy bonito, dad. Luego tenemos una de las Siete Maravillas del Mundo, el templo de Artemisa que actualmente sólo conserva una de las 120 columnas que la adornaban.
    Los vinos del pueblo tenía mucha fama en la época helenistica. En la época cristiana fue un centro religioso.

    Nysa: Está a 3 km cuesta arriba de Sultanhisar que está a 80 km de Selçuk. Es uno de las ciudades antiguas muy poco visitadas. El teatro, el túnel, el bouleuterion y otros monumentos repartidos entre olivares están bien conservados. Sobre todo el lugar tiene una vista panorámica muy bonita.

    Ubicando en la área de Éfeso, en un radio de 100 km, aparte de los que se menciona arriba se puede visitar los lugares históricos, los parques nacionales, los pueblos con mercados típicos y las playas como el mausoleo de Beleví, Heraklia de Latmos, Claros, Notion, la península de Dilek, el lago Bafa. Pamucak, Gümüldür, etc.

    Muchos viajeros que pasan por esta zona solo visitan las ruinas de Éfeso. Pero combinando todo lo que viene arriba, se puede disfrutar mucho mejor de lo que hay alrededor de Selçuk y Kusadasi.

    También es posible realizar una visita diario a Esmirna, Çesme, Afrodisias y Pamukkale.



    SITIOS DE INTERES

    Puerta de Magnesia: Construida en el siglo I d.C. por el emperador romano Vespesiano, es la entrada principal al Parque Arqueológico. Está situada en las Murallas de Lisímaco, levantadas en el siglo III a.C.

    Termas de Vario Situadas muy cerca de la Puerta de Magnesia, todavía hoy se mantienen en pie las paredes y las bóvedas de los baños romanos. Sin embargo, lo que más llama la atención son los restos del extraordinario sistema de cañerías con los conductos de agua hechos de barro cocido.

    Ágora del Estado, también conocido como `Ágora Superior´, es una amplia plaza rodeada por los restos de varios edificios civiles. Está situada muy cerca de las Termas de Vario. Un camino parte de aquí con destino a Odeón, está flanqueado por esbeltas columnas jónicas y corintias.

    Odeón: Construido en el siglo II d.C., tiene la forma de un pequeño anfiteatro. Su función era acoger las reuniones de los administradores y senadores de la ciudad. Está formado por más de mil cuatrocientos asientos, repartidos entre veintitrés gradas lo que demuestra que se utilizaba también para todo tipo de espectáculos culturales. Odeón debió ser uno de los más bellos edificio de Éfeso, como demuestran los pies de grifos que adornan cada uno de sus escalones.

    Pritaneo: El Pritaneo era el ayuntamiento de Éfeso, construido en el siglo III a.C. aunque no se terminó hasta época de Augusto y se restauró en el siglo III d.C. Todavía hoy pueden apreciarse las altas columnas, dedicadas a Artemisa, la gran diosa protectora. Las columnas forman el hogar sagrado del Pritaneo, donde ardía el fuego sagrado alimentado por los sacerdotes o curetos. La sala donde se reunían los senadores y las dos estatuas de Artemisa Polimastros (es decir, con múltiples senos) son dos de sus grandes atractivos. Sin embargo, el Pritaneo todavía sigue siendo excavado y muchos de sus restos pueden contemplarse ya, en el Museo de Selçuk.



    La Vía de los Curetos: Tras pasar el Oteón y el Pritaneo por el camino que comienza en el Ágora Superior, aparecen los restos del alcantarillado principal de la ciudad. En su época, estas alcantarillas debían cruzar toda la ciudad hasta llegar hasta el mar. La Vía de los Curetos era una de las arterias principales de la ciudad. Los curetos eran los sacerdotes encargados de llevar leña al fuego sagrado del Pritaneo. Su nombre hace pensar que eran descendientes de los antiguos cretenses. Tras las columnas con los capiteles de Hermes y Caduceo (formado por una varilla rodeada de una culebra, símbolo de la Medicina) se llega a la Plaza de Domiciano. Tras pasarla, se llega a la espectacular fuente construida en tiempos de Trajano. A ambos lados de la calle están las Casas de la Ladera, los
    Baños Escolastiquia, el Templo de Adriano y las Letrinas: Al final de la Vía de los Curetos aparece un monumento funerario octogonal y una fuente monumental de época bizantina. La calle acaba en una pequeña plaza donde están la Puerta de Adriano y la Biblioteca de Celso junto a la puerta monumental de Ágora Inferior, la Stoa de Nerón y la Casa del Amor, haciendo esquina con la Vía de Mármol.

    Plaza de Domiciano: Aquí se encuentran algunos monumentos como el Templo de Domiciano y la Fuente de Polio, junto a otros edificios que están siendo restaurados. Tras la Puerta de Heracles, la Vía de los Curetos continúa.

    Monumento a Gayo Memmio: Situado en la Plaza de Domiciano, es el homenaje elevado por los senadores a uno de los grandes arquitectos de la ciudad, Gayo Memmio, nieto del dictador Sila, constructor del acueducto de la ciudad.

    Casas de la Ladera: Este fue, sin duda, el barrio más rico de la ciudad. Tras las excavaciones y restauraciones, dos de las más lujosas casas han quedado al descubierto. En ambas se pueden observar los increíbles paneles de mosaicos además de ser un ejemplo de la estructura familiar y las formas de vida de la época.

    Baños de Escolastiquia: Estos baños fueron construidos durante el siglo I a.C. aunque debieron ser restaurados con posterioridad. En ellos todavía se conservan las cuatro salas que constituían el baño romano: el Apodiatario o guardarropa, el Frigidario (una piscina de agua fría), el Tepidario (una piscina de agua tibia) y el Caldario (sala donde se sudaba).



    Templo de Adriano: Este pequeño templo construido en estilo corintio, es una maravilla arquitectónica levantada en el siglo II. Su decoración y los relieves exteriores le dan una belleza singular. Las réplicas de estos relieves (los originales están en el Museo de Selçuk), representan la historia mitológica de la fundación de Éfeso y las hazañas de Androcles, el fundador de la ciudad.

    Biblioteca de Celso: Situada en el cruce de la Vía de los Curetos y la vía de Mármol, es un suntuoso edificio construido a principios del siglo II d.C. por un cónsul romano en memoria a su padre. La Biblioteca presenta un increíble estado de conservación gracias a las restauraciones y el material encontrado en las distintas excavaciones.

    Ágora Inferior: Este espacio mide más de cien metros de largo por cien de ancho y está rodeado de columnas a través de las cuales pueden verse las tiendas. Es uno de los más grandes espacios públicos de la ciudad.

    Antiguo Teatro: Situado al final de la Vía de Mármol, es el anfiteatro más grande del mundo, con una capacidad para más de 30.000 espectadores. La primitiva construcción data del siglo III a.C. aunque no alcanzó su forma definitiva hasta el siglo II d.C. Este extenso periodo de construcción explica porqué las gradas, apoyadas en la faldas del monte de Pión, son helenísticas mientras que las entradas abovedadas son típicas de los romanos. San Pablo predicó muchas veces contra los cultos romanos en este anfiteatro que hoy se utiliza para el gran Festival de Efeso.

    Vía de Arcadino: También conocida como Vía del Puerto, tomó su forma definitiva durante la época del emperador Arcadio. Flanqueada por bellas columnas, pedestales de estatuas perdidas y las entradas de las tiendas, comienza en las ruinas del Gimnasio del Teatro. Aquí está la antigua Bolsa de Cereales.

    Iglesia de la virgen María: La antigua Bolsa de Cereales se convirtió, en el siglo IV, en la primera iglesia dedicada a la Virgen María, cuando el Cristianismo fue adoptado como religión oficial del Estado. Es uno de los templos históricos más importantes del cristianismo, pues aquí se reunió el Concilio Ecuménico en el año 431 y donde fue condenado Nestorianismo.



    Templo de Artemisa: Está considerado como una de las siete maravillas del mundo antiguo. Durante un periodo de más de mil años fue uno de los principales centros religiosos, políticos y económicos de Éfeso. Hoy, sólo puede verse una de las columnas de la antaño magnífica construcción.

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    Templo de Apolo en Delfos y su Oraculo

    El Templo de Apolo en Delfos es uno de los lugares sagrados de la Antigua Grecia más históricos, tradicionales y abigarrados al clasicismo que esa región ha tenido y aún tiene. Si bien el significado ha variado claramente, desde los tiempos en que los pobladores griegos creían que dicho lugar era el ombligo del mundo, hoy por hoy, es visitado con sumo respeto, por gran cantidad de personas de todo el mundo.



    Podría decirse con total tranquilidad, que el oráculo de Delfos es uno de los lugares consagrados a las antiguas creencias griegas más importantes que han existido. Tenía una vía Sacra con una calle principal, donde se sostenían edificios que conformaban el santuario de Delfos. El templo principal se ubicaba en el medio.

    La intención de todo este templo de Delfos era rendirle pleitesía al dios Apolo y, además, consultar al oráculo sobre cuestiones relacionadas con la vida de las personas. Por eso mismo, durante el día 7 de cada mes, que era el indicado para el nacimiento de Apolo, una procesión se dirigía hacia el oráculo, para ver que era lo que deparaba el futuro.

    Si bien el paso del tiempo y los avatares que la patria helénica ha sufrido en guerras, han transformado al lugar en algo más bien distinto de lo que era originalmente, continúa siendo un sitio de visita obligatoria para todos aquellos que disfrutan de la cultura griega, sus antiguas creencias y sus mitos.

    Cuenta la mitología que el santuario de Delfos lo fundó Apolo y lo consagró al oráculo de Themis. Su gardián era Python, la serpiente hija de Gaia. Apolo mató a Python y se apropió del oráculo.

    Así es como este templo se convirtió en uno de los oráculos más importantes. Estaba construido con seis columnas a la entrada y quince a los laterales. Sobre el muro del vestíbulo estaban grabados las ofrendas hechas por los siete sabios griegos: Solon, Chilon, Thales de milet, Bias, Cléobula, Pittacos y Myson.



    Aunque se han encontrado restos arqueológicos perteneciente a la época del Neolítico, no fue hasta la época de la Grecia clásica cuando comenzó a popularizarse este lugar como centro de peregrinación para adorar a Apolo con una popularidad tal que hasta el propio Homero lo nombra en su obra más famosa: “La odisea”.
    El templo original de la época micénica sufrió un terrible incendio y fue reemplazado por otro edificio mandado construir por una rica familia ateniense. La suerte tampoco acompañó a esta obra y cayó por un terremoto, por lo que tuvo que ser levantado una tercera vez. En la actualidad, los restos arqueológicos que se pueden visitar pertenecen a esta tercera edificación que se encuadra en el siglo IV a.C.

    En los tiempos tenebrosos de la Grecia Arcaica los hombres no se podían permitir el lujo de tomar decisiones de cierta transcendencia sin conocer, primero, si los dioses iban a darles o no su beneplácito. En ciertos lugares sagrados elegidos por las deidades, los dirigentes de las ciudades griegas consultaban los oráculos antes de decidir, por ejemplo, el inicio de una expedición colonizadora o el ataque contra una polis vecina. Cuatro divinidades olímpicas llegaron a contar con centros oraculares: Zeus, Atenea, Hermes y Apolo. El más importante de los oráculos de Apolo en la Grecia continental se encontraba en Delfos; y en las costas de Asia y en la isla de Delos los de sus rivales más poderosos.

    En Delfos se hallaba precisamente el ónfalo, ombligo del mundo antiguo, situado en el ádyton del Templo de Apolo y representado por una piedra de mármol recubierta por una decoración que asemeja una red tejida en lana blanca. En Delfos, el centro del mundo clásico, Apolo se ponía en contacto con los hombres para comunicarles sus decisiones sobre la conveniencia o no de realizar determinadas acciones.

    El Templo de Apolo se situaba en un santuario, celéberrimo en la Antigüedad; que se alzaba cerca del Parnaso, monte consagrado a las musas, y dominaba el golfo de Corinto. Era un lugar de relieve montañoso recortado por las Fedríades, dos inmensas rocas que forman una garganta de donde brota un manantial cuyas aguas son sagradas desde tiempos remotos (la denominada Fuente Castalia, cuyo nombre sería el de una muchacha del lugar que, acosada por Apolo, se habría arrojado a la fuente). En ella, precisamente, bebía agua y realizaba sus purificaciones la Pitia, mujer sensible utilizada por Apolo para ponerse en contacto con los humanos.



    En este montañoso lugar, habitado secularmente por pueblos de pastores, se han detectado vestigios de un primitivo santuario micénico de los siglos XIV-XI a.C, que supondría un antecedente del templo que se consagraría luego a Apolo. Cuando en el año I892 la Escuela Francesa de Arqueología de Atenas inició lo que se conoce como Gran Excavacion de Delfos fue preciso incluso utilizar las tropas del Ejército griego para conseguir sofocar las revueltas de los habitantes de Kastri, que no admitían que para recuperar las piedras antiguas enterradas bajo sus casas fuera preciso demoler el pueblo que habitaban.

    Como era costumbre en esa época, el templo de Apolo, al que se accedía subiendo tres escalones, fue construido siguiendo las directrices del estilo dórico. Contaba con seis columnas en la parte frontal y otras quince más a los lados; son, precisamente, algunas de las columnas de lo poco que hoy en día se conserva de este templo. Contaba con una sala en la que se encontraba situado el “omphalos” (piedra que simboliza el centro del mundo según la leyenda de la disputa entre Zeus y Atenea), un lugar en el que también había agua de la vecina fuente de Castalia que contribuía a las sacerdotisas a pronunciar sus populares oráculos, pues parece que tenía efluvios alucinógenos.

    El conjunto arqueológico de Delfos ocupa una serie de terrazas situadas a distintos niveles en las laderas del Parnaso. En la zona central se encuentra la Fuente Castalia, que en su tiempo estuvo decorada con un muro de mármol. En las zonas inferiores se situaban el gimnasio, del siglo IV a.c., dotado de una pista de entrenamientos, la palestra, las termas y una piscina circular, y la terraza denominada Marmaria, en la que en su día se levantaban dos templos destinados a Atenea Pronaia. Cerca de las ruinas del Templo de Atenea, en la terraza Marmaria, estan los vestigios del tholos, templo de planta circular fechado también en el siglo IV a.c.

    La zona consagrada al Santuario de Apolo ocupa la tercera zona aterrazada, la más alta de las tres que estamos comentando. Emplazada más allá de la Fuente Castalia. Los accesos al mismo se encuentran en lo que se conoce como ágora romana, plaza empedrada en la que existían tiendas en donde los peregrinos y viajeros, al igual que en los tiempos modernos, compraban todo tipo de pequeños exvotos, estatuillas, etc. La persona que deseaba consultar el oráculo de Delfos debía, como primer acto, ofrecer una ofrenda delante de la portada del templo, generalmente una torta de cereales y miel. Con esta acción el hombre pretendía ser grato al dios y conseguir el acceso al templo. En tiempos más avanzados esa sencilla ofrenda se sustituiría por el cobro de una cantidad en metálico, que repercutía en las arcas del santuario.



    Una de las partes más famosas del templo de Delfos se encuentra en el pronaos donde se encontraban grabadas dos inscripciones que se han hecho muy populares: “conócete a ti mismo” y “nada en demasía”. Además, el templo original contaba con una gran estatua dorada de Apolo y un hogar en el que siempre estaba encendida una llama.

    Para llegar al templo de Delfos, había que recorrer la Vía Sacra, que tenía una extensión aproximada de 400 metros por unos 4-5 metros de ancho. Se trataba de la calle principal del complejo que empezaba en el ángulo sudoriental hasta la entrada del templo de Apolo.

    La Vía Sacra ya vaticinaba la importancia que se daba al templo religioso, pues estaba bellamente decorada por una serie de monumentos que representaban la devoción, junto con los famosos edificios de los Tesoros de las distintas polis griegas (Atenas, Tebas, Sifnos y Cnido), encargados de custodiar las ofrendas de sus propios habitantes. También en la Vía Sacra se encuentra el bouleuterion, donde se encontraba la cámara del consejo.

    Una vez recorrida la Vía Sacra, no acababan las ofrendas, puesto que quien quisiera acceder al templo debía depositar delante del mismo su regalo al dios. Al principio, bastaba con una torta de pan y miel, pero posteriormente se cambió esta donación por dinero que ayudaba a sufragar los gastos del santuario.

    Delfos se encuentra a unos 180 kilómetros de Atenas, por lo que su relativa cercanía lo convierte en una excursión casi imprescindible para quien visite la capital de Grecia. Son muchas las excursiones organizadas y, a buen seguro, quien lo visite disfruta de la experiencia.

    ORACULO DE DELFOS

    Zeus soltó dos águilas desde los extremos de la tierra y ambas se cruzaron en Delfos, un lugar que estuvo consagrado inicialmente a la diosa de la tierra, Gea. Para apoderarse del templo, Apolo mató al dragón Tifón que lo resguardaba. El sitio recibió entonces el nombre de Pytho -el que pudre- debido a que allí murió el monstruo. Luego Apolo se transformó en delfín -de ahí, Delfos- y desvió una nave cretense cuya tripulación acabó convirtiéndose en el primer estamento de servidores del templo. Allí fue situada una piedra conocida como el onfalos, el ombligo del mundo. Su influencia fué tal, que se no se decidían guerras sin los consejos de su pitonisa o adivina, e incluso algunos imperios se desplomaron por no escucharlo.



    Emplazado en un agreste paraje del golfo de Corinto, en la Grecia central, Delfos muestra las ruinas del que en su día fue el oráculo más famoso del mundo. A 600 metros de altura respecto al nivel del mar, un lugar que estuvo consagrado inicialmente a la diosa de la tierra, Gea. Reyes y campesinos, griegos u orientales, los hombres de la Antigüedad se dirigía al templo de Apolo en Delfos para averiguar, por intermedio de la pitonisa, lo que les depararía el destino. Cientos de personas en peregrinación esperaban el espectacular trance que revelaba la palabra divina. Su influencia era tal, que se decidían guerras según los consejos del oráculo; algunos imperios incluso se habrían desplomado por no escucharlo.

    El trance de la Pitonisa

    La pitonisa, intermediaria entre el dios y los hombres, es el personaje más importante del santuario. Según el historiador griego Diodora de Sicilia, las primera pitonisas fueron jóvenes vírgenes, pero la tradición cambia el día en que un consultante, arrastrado por sus bajos instintos, viola a una de ellas. Son entonces reemplazadas por mujeres de unos cincuenta años, generalmente simples campesinas de la región. No era necesario que poseyesen un don particular, dado que tan son sólo eran el instrumento de Apolo.

    El día del oráculo, la pitonisa se purificaba con un baño ritual y se vestía de gala. Luego se ubicaba en lo más profundo del santuario, sobre un trípode de oro. Alli respiraba la exhalación sagrada -pneuma enthousiastikon- y sin duda alucinógena, que emanaba de una grieta del suelo. Entraba en trance y se transformaba en la voz de Apolo.

    Llegaron a ser necesarias tres pitonisas, que se turnaban para responder las preguntas. Existen dos explicaciones para explicar el funcionamiento del oráculo. Una afirma que la pitonisa entraba en trance masticando hojas de laurel. Otra, la más aceptada y mencionada, que se reclinaba sobre un trípode colgado en el abismo de una grieta sagrada de la que emanaban vapores tóxicos. Por su influencia se emitían sonidos y palabras incoherentes que los sacerdotes o prophetes interpretaban como respuestas de Apolo.

    Peregrinos de toda Grecia e incluso extranjeros se acercaban al oráculo caminando desde Atenas o en barco hasta el puerto llamado Itea en la actualidad. Llegados al magnífico templo de Apolo ascendiendo el Monte Parnaso por la Via Sacra, se purificaban en las aguas de la fuente de Castalia. Entonces salpicaban una cabra con agua fría y si temblaba con todo el cuerpo era sacrificada y el peregrino autorizado a hacer su pregunta. Luego pagaba su tarifa y esperaba a ser atendido. La pitonisa recibía la pregunta escrita en una tablilla y entraba en trance para responderla. Un sacerdote interpretaba los balbuceos y la escribía en verso entregándosela al peregrino.



    Las respuestas solían ser más consejos que verdaderas predicciones, y eran tan famosas por su ambigüedad como por sus aciertos, que no sólo elevaron a Delfos a la consideración del oráculo más fiable, sino que lo hicieron mantenerse en este lugar durante varios cientos de años. El espartano Phalantos consultó al oráculo sobre la expedición colonizadora de Italia que iba a comenzar, y recibió como respuesta que tomaría Tarento tan pronto como sintiera caer la lluvia de un cielo claro. El conquistador comprendió el oráculo cuando sintió en su cuello las lágrimas de su mujer Aithra -que significa cielo claro. A Nerón le advirtió que desconfiara del año 73, pero no se refería a su propia edad sino a la de Galba, sucesor suyo, que por entonces tenía esa edad.

    Pero no todo eran imprecisiones. El escéptico Creso, rey de Lidia, quiso asegurarse de la fiabilidad del oráculo antes de confiar en él, y así envió emisarios a varios oráculos para preguntarles en el mismo momento qué estaba haciendo el rey. Sólo Delfos acertó en la respuesta: hirviendo una tortuga y un cordero en un caldero de cobre. Creso recompensó al oráculo con valiosos regalos y se atrevió a una pregunta crucial: ¿qué sucedería si atacaba a los persas? La respuesta fue que destruiría un gran imperio. Pero ese imperio fue el de Creso.

    Independizado en el 589 a.C. se vio afectado por las rivalidades entre las grandes ciudades y por dos guerras santas que sirvieron para saquearlo. La politización del oráculo, que protagonizó su actividad en los últimos siglos antes de nuestra era, le restó credibilidad y comenzó su decadencia. En el siglo II a.C. fue conquistado por Roma, y Nerón saqueó en torno al 60 d.C. más de 500 estatuas del oráculo. También Sila y los emperadores cristianos contribuyeron con sus expolios a acelerar el ocaso del lugar. Siendo oficialmente clausurado por Teodosio hacia 385.

    El más famoso de los Santuarios

    De las rocas de la montaña brotaban varios manantiales que formaban distintas fuentes. Una de las fuentes más conocidas desde muy antiguo era la fuente de Castalia, rodeada de un bosquecillo de laureles consagrados a Apolo. La leyenda y la mitología cuentan que en el monte Parnaso y cerca de esta fuente se reunían algunas divinidades, diosas menores del canto, la poesía, llamadas musas junto con las ninfas de las fuentes, llamadas náyades. En estas reuniones Apolo tocaba la lira y las divinidades cantaban.



    Fuera del mito, las historia nos señala que el primer templo de Delfos data de fines del II milenio antes de nuestra era. Construido en la ladera sur del monte Parnaso, está enmarcado por el acantilado de Phlemboucos, entre los cuales brota la fuente sagrada de Castalia. Los peregrinos llegan al lugar ya sea por mar, desembarcando en el pequeño puerto de Kirrha, o por tierra, franqueando el paso de Arachova. A partir del siglo VI, la cercana ciudad de Delfos comienza a obtener ganancias del paso de los peregrinos.

    En el 548, un incendio destruye el templo: es reconstruido, esta vez más grande y más hermoso, gracias a la suscripción panhelénica. Las excavaciones arqueológicas de Delfos comenzaron en 1893 bajo la dirección de Théophile Homolle, jefe de la Escuela Francesa de Arqueología de Atenas. Para poder comenzar los trabajos, fue necesario realojar en otro lugar a los pobladores de la zona.

    Al comienzo, el oráculo se presenta una vez al año. Debido al éxito cada vez mayor, los sacerdotes adoptan un ritmo mensual y emplean dos, luego tres pitonisas. Pese a todo, los que vienen a consultar esperan muchas veces varios días antes de que lleguen a su turno. Estas jornadas son consagradas a las ofrendas, a los sacrificios y a las purificaciones. La gente se refresca en la fuente de Castalia, sobre la cual permanece grabada hasta nuestros días la frase: Al buen peregrino le basta una gota, al malo, ni el océano podría lavar su mancha. El oráculo cobra caro; la persona que consulta debe comprar un pastel muy costoso que ofrece sobre un altar, frente al santuario; luego, sobre otro altar, debe sacrificar una oveja o una cabra.

    La Via Sacra ascendía con sus revueltas por el monte Parnaso hasta alcanzar el magnífico santuario de Apolo. Había un teatro de mármol blanco, un estadio con 7000 plazas, un gimnasio, y una serie de pequeños templos llamados tesoros y edificados para albergar las ofrendas con que los diferentes estados agradecían a Apolo las predicciones obtenidas. Entre todos ellos destaca el de los atenienses, cubierto de inscripciones con la gloria de Atenas y agradecimientos de sus pobladores al oráculo. Fue construido poco después de la victoria contra los persas en la batalla de Maratón (490 a.C.) y reconstruido pieza a pieza a principios de nuestro siglo.

    Del templo de Apolo apenas se conservan algunas columnas. Fue reconstruido en 546 y 373 a.C. tras haber sido destruido por un incendio y un terremoto. En su interior operaba la pitonisa, aunque no se sabe exactamente dónde, y no se ha encontrado la famosa grieta de la que provenían los vapores sagrados.

    Detrás del santuario hay una vertiginosa pendiente que desciende hasta el barranco de Pleistos. El valle está cubierto por el que se constituye como el mayor olivar del mundo y se prolonga hasta el mismo golfo de Corinto. El edificio más bello de Delfos se denomina Thólos y es una rotonda de columnas del siglo IV cuya finalidad aún no ha sido aclarada. Forma parte del santuario de Atenea, construido en el siglo VI y que tiene también dos tesoros y un templo del siglo IV.



    El estadio es el mejor conservado de Grecia y en él se celebraban los juegos píticos. Originalmente eran un concurso musical que se celebraba cada ocho años pero a partir del 582 a.C. se festejaron cada cuatro años y comprendían certámenes poéticos y dramáticos, así como carreras y ejercicios atléticos. Al ganarlos en el 475 a.C., el príncipe siciliano Polyzelos ofrendó el famoso auriga de Delfos, una estatua de bronce de tamaño natural que se encontraba en un carro arrastrado por caballos y que fue exhumada en 1896.

    Actualmente se conserva en el museo junto con otras piezas de gran interés y valor, como la esfinge de Naxos, los mellizos de Argos, el tolo de Marmaria, las esculturas de los tesoros y una copia romana del ónfalo o piedra que señalaba en Delfos el ombligo del mundo. Conozco el número de los granos de arena, y la medida del mar; entiendo a los idiotas y oigo a aquel que no habla.

    Oráculos misteriosos

    La historia antigua está salpicada de famosas profecóias y no se libra ninguna batalla sin haber consultado previamente al oráculo. De este modo, le vaticina a Creso, rey de Lidia, quien no se decide a atacar a un temible vecino, que un poderoso imperio será destruido. Creso interpreta la predicción en un sentido que lo favorece y ataca. Efectivamente, en unas semanas un poderoso imperio es destruido: pero es el suyo. Este ejemplo, así como cientos de otros similares, empaña la confiabilidad del oráculo: sus predicciones son tan vagas y pueden interpretarse de tantas maneras, que no pueden ser refutadas. Se plantea la siguiente interrogante: las profecías son obra de las pitonisas, tosacas mujeres que profieren frases incompresibles, o de sacerdotes letrados que las traducen y que son conocedores de las sutilezas de la política.



    En cuanto al oráculo, las opiniones de los autores antiguos están divididas. Plutarco, que fue sacerdote de Delfos, dejó numerosos opúsculos acerca de los cultos y los ritos, en los que no refuta la tradición. Heráclito y Platón también defienden al oráculo, pero Esquilo, Eurípides y Tucídides se muestran escépticos. En cuanto a Herodoto, afirma creer en el principio del oráculo, pero reconoce que Delfos no está libre de corrupción. El oráculo, que es consultado por los reyes, posee de hecho una fuerte influencia política y los poderosos están conscientes de eso. En varias oportunidades, Esparta hace divulgar oráculos desfavorables para sus adversarios: en el siglo VI, Delfos aparece como el arma estratégica de una guerra sicológica entre las ciudades.

    Por el contrario, para el latino Cicerón no hay duda: en el De divinatione, denuncia al oráculo como un fraude. Efectivamente, en el curso de los siglos siguientes el mundo romano y luego el cristiano destruyen la influencia del santuario. El muy cristiano emperador Teodosio es quien lo clausurará en el año 390. Oribase, enviado en el 362 durante el breve reinado de Juliano el Apóstata para intentar restaurar el templo, ha recogido el último oráculo conocido: Dile al rey que el templo glorioso ha caído en ruinas; Apolo ya no tiene techo sobre su cabeza; las hojas de los laureles están silenciosas, las fuentes murmurantes y los arroyos proféticos están muertos.

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    EL SANTUARIO DE OLIMPIA

    Desde los albores de la época arcaica, todos los griegos, comprendidos los de las colonias del Mediterráneo y los del Ponto Euxino, toman parte en las actividades del santuario. Su importancia, creciente de día en día, se pone de relieve con la construcción de los primeros edificios monumentales. A éstos se añaden poco a poco nuevas construcciones para subvenir a las crecientes necesidades tanto del culto como de la administración, hasta que, hacia finales del siglo IV a. C., el santuario adquiere su estructura arquitectónica definitiva. Esta estructura será completada en época helenística y romana para adaptarse, introduciendo algunos cambios, a las necesidades del momento y al nuevo modo de vida.



    El santuario de Olimpia está situado en la región de la Élide, al Oeste de la península del Peloponeso. Este santuario, dedicado a Zeus, está íntimamente ligado no sólo a la historia de los antiguos griegos, sino también al de la cultura deportiva del mundo moderno, pues allí se enciende cada cuatro años la antorcha que inaugura la versión actual de las Olimpiadas.

    El santuario propiamente dicho, aislado por un muro, tenía tres entradas principales: dos al Oeste y una al sur. En el interior del cercado se hallaban los templos y los edificios directamente relacionados con el culto, mientras que los edificios auxiliares, las habitaciones de los sacerdotes, las termas, las hospederías, el gimnasio, la palestra, etc., estaban fuera del recinto.

    El santuario disponía de dos grandes áreas, una destinada a la organización y a los actos religiosos y otra que agrupaba los edificios destinados exclusivamente a la competición deportiva. El recinto sagrado estaba emplazado en el centro de un bosque, el Altis, al pie de una colina dedicada al dios Zeus. El héroe griego Heracles plantó allí el cotinos u olivo silvestre del que se tomarán las ramas para fabricar las coronas de los vencedores. El sitio sagrado se encontraba rodeado de árboles y su recinto estaba limitado por un muro bajo que servía para indicar dónde comenzaba el terreno consagrado a los dioses. En el centro del bosque sagrado se elevaba el altar de cenizas de Zeus, donde se manifestaba este dios en un oráculo que interpretaban los sacerdotes a través del fuego. El fuego lo encendía el vencedor de la primera prueba del pentathlon, lo que da lugar a la actual ceremonia de la antorcha olímpica. Los edificios religiosos mejor conservados son el Heraion o Templo de Hera y el Templo de Zeus.

    La zona deportiva estaba dispuesta en forma de U alrededor del Altis y contenía espacios destinados sobre todo a los atletas, para que pudieran alojarse, entrenar o competir. Sin duda destacaban la palestra, el estadio y el hipódromo.



    En la falda del monte Cronion se levantaba el Heraion, EL TEMPLO DE HERA. El templo, de estilo dórico, fue construido en el año 650 a. C. y estaba constituido entonces únicamente por la cella y el pronaos; en el año 600 a. C. se le añadieron un opistodomo y una columnata exterior. Si embargo, investigaciones recientes inducen a pensar que el templo fue construido de una sola vez hacia el año 600 a. C. según un plano unitario. Este edificio de planta alargada y de proporciones pesadas, es una de las muestras más antiguas de la arquitectura religiosa monumental que se han conservado hasta nuestros días en Grecia. El basamento del templo y las grandes pilastras de la cella fueron tallados en calcárea conchífera local, mientras que la parte superior de los muros era de adobe y la cubierta de ladrillo sobre envigado de madera. La punta de los dos frontones estaba coronada por una acrótera de ladrillo en forma de disco. Las columnas, originariamente de madera, fueron poco a poco sustituídas, en el transcurso de los siglos, por una columnata de piedra. Dado que cada una de las columnas pertenecía al estilo de la época en que fue instalada, poseemos una colección de columnas dóricas que ilustra la evolución de la columna y sobre todo del capitel, desde la época arcaica hasta la romana. En el fondo de la cella se conserva aún el basamento sobre el que estaban instaladas las estatuas de piedra de Zeus y de Hera. La cabeza colosal femenina encontrada en las excavaciones pertenece, con toda probabilidad, a la estatua de Hera.

    Es un templo que marca la arquitectura arcaica, en el que los edificios de madera y adobe, con adornos de terracota pintada, se iban convirtiendo en obras pétreas. Pertenece al siglo VII a.C. Una de las ofrendas que había en el templo era la estatua de Hermes con Dioniso, de Praxíteles.

    Un poco más tarde comenzaron a construirse, uno tras otro, LOS TESOROS, pequeños templos en forma de "megaron" ofrendados por las ciudades griegas y principalmente por las colonias. Fueron edificados sobre el terraplén natural que forma la ladera sur del Cronion, un poco por encima del Heraion. El más antiguo es el Tesoro de Sicio, ciudad no lejana de Corinto, que, en su primera fase, es casi contemporáneo del templo de Hera. Los más recientes se remontan a la primera mitad del siglo V (tesoros de Sicio y Gela en su segunda fase, tesoros de Siracusa y Bizancio). Dispuestos así, uno junto a otro, marcaban el límite septentrional del Altis. Pausanias refiere el nombre de diez tesoros; sin embargo, actualmente encontramos en aquel lugar las ruinas de doce pequeños templos, de los que sólo cinco han sido identificados con certeza: los tesoros de Sicio, de Seline de Sicilia, de Metaponto, de Mégara y de Gela. Estos tesoros, en un principio dedicados al culto, fueron utilizados a continuación para guardar ofrendas de valor.



    El Pelopion (recinto consagrado a Pélope) fue renovado en el siglo VI a. C. Su muro de cintura, inicialmente circular, se convirtió en pentagonal y se le dotó de una entrada monumental (própilon) que fue sustituida, durante el siglo V a. C., por otra todavía

    El primer Pritaneion, sede de los Prítani, administradores del santuario, se encuentra en el ángulo nordeste del Altis y se remonta a los comienzos del siglo V a. C. La "estía" (hogar) sagrada, permanentemente encendida, estaba situada en un local especial. Las habitaciones de la parte norte del Pritaneion se usaban para los banquetes en honor de huéspedes distinguidos y de los vencedores de los Juegos.

    Este templo se convirtió en el templo dórico canónico por excelencia. Fue construido entre los años 470-457 a.C. Se conservan buena parte de las columnas caídas, pero de su decoración escultórica queda prácticamente todo: 12 metopas y los dos frontones casi intactos.

    En uno de los frontones está representada una disputa entre los griegos lapitas y los Centauros, parientes suyos, quienes durante una boda se emborracharon e intentaron secuestrar a las mujeres; el frontón representa el momento del enfrentamiento con la imagen del dios Apolo, que tuvo que intervenir para poner paz. El otro frontón narra la historia de Pélope y Enómao. Éste era un rey del Peloponeso al que Poseidón regaló dos caballos invencibles con los que retaba a una carrera de carros a todos los pretendientes de su hija, matándolos en el momento de sobrepasarlos. El joven Pélope quiso participar en la carrera para casarse con la joven Hipodamía, hija del rey. Ayudado por Poseidón, enojado con el monarca, venció en la carrera y acabó convirtiéndose en el héroe epónimo del Peloponeso.

    Las metopas del templo representan los 12 trabajos de Hércules, el más importante héroe griego. El mensaje de las metopas representa el espíritu de lucha, el afán de superación y la fortaleza de ánimo que deben acompañar a los que acuden a competir a Olimpia.

    En el interior del templo se hallaba la colosal estatua de Zeus hecha por Fidias, de 12 metros de altura, considerada una de las Siete Maravillas del Mundo. Esta estatua, hoy desaparecida, representaba al dios sentado en su trono y era de madera recubierta de oro, excepto las partes visibles del cuerpo, que eran de marfil. Tras la desaparición de los juegos Olímpicos fue llevada a Bizancio, donde fue quemada en el siglo VI. El taller de Fidias, con idénticas dimensiones que la cella del templo de Zeus, sirvió para que el escultor hiciese allí la estatua del dios.

    Nada queda del gran altar de Zeus, situado al sudeste del templo de Hera. Resultante del amontonamiento progresivo de las cenizas de los sacrificios y de la "estía" del Pritaneion, el altar acabó por formar una pequeña colina que las lluvias deben haber deshecho poco a poco, después del abandono del santuario. El espacio que se extiende al este, frente al altar, y especialmente la ladera del terraplén de los tesoros, constituían probablemente el teatro. Recibía este nombre a causa de la vista panorámica que ofrecía sobre el lugar de los sacrificios.



    EL ESTADIO arcaico (Estadio I), muy simple y todavía sin rampas, se extendía probablemente, en su nivel inferior, a lo largo del terraplén de los tesoros. Su lado menor occidental, donde estaba la meta de llegada, daba sobre el Gran altar de Zeus. A finales del siglo VI o comienzos del V a. C., este estadio fue quizás desplazado ligeramente hacia el este, con la pista en un nivel inferior y las rampas de los lados longitudinales hechas de un modo más regular (Estadio II). Hacia la mitad del siglo V a. C., el estadio fue desplazado de nuevo, 82 m. hacia el este y 7 m. hacia el norte, y se cerró su lado corto occidental (Estadio III). Como han demostrado las excavaciones, el terraplén de este lado corto occidental del estadio fue truncado cuando, en la segunda mitad del siglo IV a. C., se construyó el Pórtico del Eco que disoció definitivamente el santuario del estadio. De esta manera, el estadio que hasta entonces formaba parte del santuario, cambió no sólo de forma, sino también de significdo. Según excavaciones recientes, el Estadio III se remonta a los comienzos del siglo V a. C., mientras que el Estadio II puede situarse en la época arcaica.

    Desde entonces, los Juegos se convierten poco a poco en un espectáculo profano. La pista del nuevo estadio tiene una longitud de 212,54 m. y una anchura de aproximadamente 28,50 m.; la distancia entre la línea de salida y la meta es de 192,82 m., en lugar de los 186 m. del estadio clásico. La pista estaba circundada por rampas, pero no había asientos de piedra, excepto unos pocos para las autoridades. De piedra era también la tribuna de los árbitros (Hellanodikoi), en la parte meridional del estadio, frente al altar de Deméter Chamine. El estadio podía contener 45.000 espectadores que se sentaban directamente en el suelo. Durante la época helenística, el estadio fue conectado con el ángulo noroeste del santuario por medio de un estrecho corredor abovedado, la Cripta, que en su extremo occidental terminaba en una puerta monumental con columnas de estilo corintio.

    En el emplazamiento de este estadio clásico tardío, las excavaciones han descubierto numerosos pozos de época arcaica que aseguraban el aprovisionamiento de agua a los millares de espectadores de los Juegos. Cuando en el siglo V se desplazó el estadio, estos pozos fueron cegados. Se enterraron en ellos numerosísimos exvotos de excepcional valor artístico, pertenecientes a la época geométrica, a la arcaica y a la clásica.

    Allí se realizaban las distintas modalidades de carrera, lucha y el pentathlon.

    EL HIPODROMO, de una longitud total de cuatro estadios, (alrededor de 780 metros), no ha sido excavado todavía. Es probable que haya sido destruído por el curso del Alfeo. Durante el periodo clásico adquirió su forma definitiva al sur del estadio y paralelo a él. Entonces se inauguró un nuevo sistema de líneas de salida para las carreras de caballos y carros. La falda de una pequeña colina situada al norte de la pista fue transformada en rampa para los espectadores, mientras que al sur y al oeste construyeron terraplenes. Al oeste, el hipódromo se cerraba con el Pórtico de Agnapto que, lo mismo que el hipódromo, no se ha excavado todavía. La pista del hipódromo tenía forma elíptica, dividida en sentido longitudinal por una barrera de piedra o de madera que medía dos estadios (cerca de 390 metros). Los caballos y los carros corrían alrededor de esta barrera cubriendo así, en cada vuelta completa, la distancia de cuatro estadios.

    De él no ha quedado ningún resto visible, a excepción de la amplia llanura en que se realizaban las carreras de caballos y las carreras de carros. Su longitud aproximada era de dos estadios. Los caballos corrían dando vueltas a la espina o muro central.



    Al sur del santuario se construyó, pasada la mitad del siglo VI a. c., el edificio meridional del Bouleuterion, una de cuyas dos alas cortas, de forma rectangular absidal, mantiene el tipo de las construcciones prehistóricas del Altis. Durante el siglo V a. C., se unieron a éste un segundo edificio con ábside, construido paralelamente a él, y un pabellón rectangular en cuyo centro se hallaba el Altar de Zeus Horchios, sobre el cual los atletas prestaban juramento antes de los juegos. Estos tres edificios contiguos fueron conectados entre sí, quizás en el siglo IV a. C., por un pórtico jónico que corría a lo largo de sus fachadas orientales.

    En el siglo V a. C. el santuario alcanza el máximo de esplendor y riqueza. Se construye en el centro del Altis el monumento más importante, el gigantesco templo de Zeus, cuya edificación, iniciada alrededor del 470 a. C., inmediatamente después de la reorganización del estado, fue completada en el 456 a. C. El templo, de estilo dórico períptero, obra del arquitecto Libón de Elis, era el mayor del Peloponeso y fue considerado como la expresión más perfecta de la arquitectura dórica. Las composiciones marmóreas de sus frontones representaban, al este, la carrera de carros de Enomao y de Pélope, con Zeus en el centro; al oeste, la lucha de los lapitas y los centauros durante la boda de Piritoo y Daidamia, con Apolo en el centro. Las doce metopas del templo, seis sobre la entrada del pronaos y seis sobre el opistodomo, representaban los doce trabajos de Heracles. Estas esculturas son los ejemplos más representativos del llamado "estilo severo". La acrótera central del frontón oriental, era una Nike dorada, obra de Peonio, y las acróteras laterales tenían forma de lébetes, igualmente doradas. Peonio fue también el autor de la Nike de mármol, levantada sobre un alto pedestal triangular, frente a la fachada oriental. En el fondo de la cella se instaló, alrededor del 430 a. C., la colosal estatua crisoelefantina de Zeus, obra maestra de Fidias, y de la que no quedan sino misérrimas reproducciones. El dios, sentado en un trono, sostenía en la mano derecha una Nike de oro y marfil y, en la izquierda, un cetro. Su trono, al igual que la peana, estaban decorados con representaciones mitológicas, dioses, genios, héroes, en oro, marfil y piedras preciosas.

    Para la realización de la estatua se construyó, al oeste del templo, un taller a propósito. En el interior y en los alrededores de éste se han encontrado numerosos utensilios, joyas de vidrio, moldes de arcilla y otros instrumentos relacionados con el trabajo del artista que han permitido fijar de manera exacta la cronología de la estatua.

    Al norte del taller se construyeron, casi en la misma época, otros dos edificios. El primero, rectangular con un patio porticado en el centro, se identifica de ordinario con el Theokoleon, sede de los Theokoloi, sacerdotes de Olimpia. El segundo, más pequeño, constituido por una estancia circular encerrada en una estructura cuadrada, es el Heroon, denominación que le da una inscripción de época helenística tardía hallada in situ. La hipótesis reciente de que este edificio habría sido inicialmente destinado a los baños calientes y que sólo posteriormente habría sido consagrado a un héroe anónimo, no se basa en ningún indicio fundado.

    Todavía más al oeste, cerca del Cladeo, se construyeron, siempre en el siglo V a. C., los Baños y una Piscina. Alrededor del 300 a. C., estos baños fueron ampliados por primera vez y de nuevo lo fueron hacia el año 100 a. C., fecha en la que se les añadió el hipocausto (sala con calefacción subterránea). En época romana fueron abandonados y en vez de éstos se construyeron Termas en varios lugares del santuario.

    La época del clasicismo tardío fue para los habitantes de la Elide un periodo de revoluciones internas y de disensiones. Sin embargo, estas agitaciones no impidieron que se llevase a cabo un nuevo plan de edificaciones que dio al santuario su definitiva configuración arquitectónica. Entonces hicieron su aparición en Olimpia los estilos jónico y corintio, imponiéndose al dórico que había dominado hasta aquel momento. En estas nuevas construcciones se utilizó profusamente el mármol blanco en lugar de la caliza conchífera local, empleada hasta entonces casi con exclusividad. Es el signo de un cambio más radical que sufrió el santuario y que se deja ver también en la organización de los Juegos. Con el desplazamiento del estadio más al este que el de época clásica, se consuma su desvinculación del recinto sagrado del Altis.



    Esta separación se hace todavía más definitiva con la construcción, poco después del 350 a. C., a lo largo del vértice oriental del Altis, del Pórtico del Eco o Eptaeco, que debía su nombre a la acústica, es decir, al hecho de que el eco se reflejaba en él hasta siete veces. Recibía también el nombre de Poikile a causa de los frescos que adornaban las paredes interiores. Tenía dos columnatas, la externa de estilo dórico y la interna, quizás de estilo corintio, con habitaciones al fondo. Durante este periodo, el santuario propiamente dicho fue aislado de los edificios auxiliares mediante un muro de cintura monumental, de piedra caliza, con cinco puertas, tres al oeste y dos al sur.

    A comienzos del siglo IV a. C. se construyó el Metroon, el templo de Cibeles, madre de los dioses, frente al terraplén de los Tesoros. De este templo, dórico períptero, se conserva solamente el estilobato y fragmentos del friso de piedra. Desde la época de Augusto, el Metroon fue usado como lugar de culto imperial y en el interior del templo se instalaron estatuas de emperadores. A lo largo del terraplén de los Tesoros, entre el Metroon y el estadio, se conservan las peanas de 16 estatuas de bronce de Zeus, los Zanes, erigidas con la recaudación de las multas impuestas a los atletas que había intentado ganar la competición de manera fraudulenta. El límite meridional de todo el complejo del santuario estaba constituido por el Pórtico meridional. Este tenía dos series de columnas, la del exterior, de estilo dórico, y la interna, de estilo corintio, con una pared al fondo. Su fachada tenía en el centro una zona porticada que daba al edificio la forma de una T. Su construcción es casi contemporánea a la del Pórtico del Eco y tiene también, como éste, "euthinteria" y escalones de mármol.

    De finales del siglo V a. C. o comienzos del IV es el Edificio del Sudeste. Cerca del ángulo sudeste de los edificios a él adosados, qu eson de época helenística, ha salido a luz un altar de Artemisa de comienzos del siglo V a. C. El edificio del Sudeste fue demolido durante el siglo I a. C. y su base sirvió para la construcción de una villa con peristilo, muy probablemente la de Nerón.

    El Filippeion es un edificio circular porticado, situado al Sur del Pritaneion, que comenzó a construir Filipo II de Macedonia después de la batalla de Queronea (338 a. C.) y que terminó su hijo Alejandro. Se alzaba sobre un basamento escalonado de mármol, en gran parte conservado, y estaba circundado por una columnata jónica. En el interior, las paredes de la cella circular estaban adornadas con columnas corintias y en ella se alzaban, sobre un pedestal semicircular, cinco estatuas crisoelefantinas, obra del escultor Leochares, que representaban a Alejandro Magno entre sus padres y antepasados. Este tipo de construcción circular, ya desde antiguo de carácter cultual, viene usado ahora por primera vez para el culto de la dinastía Macedónica, elevada al rango de los héroes.

    En la parte occidental del santuario, al sur del taller de Fidias, se construyó en 330 a. C. el Leonidaion, una hospedería que lleva el nombre del arquitecto que la hizo y la donó, Leónidas de Naxos. Estaba constituido en sus cuatro lados por habitaciones que daban a un patio interior con columnas de estilo dórico. En el exterior, el edificio estaba circuncidado por una columnata jónica. El Leonidaion, destinado a dar alojamiento a personalidades extranjeras, fue transformado en época romana en residencia para altos funcionarios del Imperio.



    En época helenística (siglos III-II a. C.) no se realizó ninguna construcción en el santuario propiamente dicho. Se llevaron a cabo sólo trabajos de mantenimiento y consolidación y, en algunos casos, se procedió a la transformación, a veces importante, de edificios dañados por los fuertes terremotos que son frecuentes en Olimpia. La actividad arquitectónica continuó, sin embargo, en el exterior del Altis, para hacer confortable la permanencia de los atletas y los visitantes.

    Al oeste del Altis, es una zona que estaba destinada al entrenamiento de los atletas, se edificó en el siglo III a. C. LA PALESTRA, destinada al adiestramiento en la lucha, el pugilato y el salto. Tenía una forma casi cuadrada, con un patio porticado sobre el que se abrían los vestuarios, el elaiothesion (donde los atletas se untaban el cuerpo de aceite), el konisterion (donde se espolvoreaban con arena o cenizas), baños y aulas en las que los entrenadores impartían su instrucción.

    Al norte de la Palestra y contiguo a ésta se halla el Gimnasio, edificio rectangular cerrado con un amplio patio central con pórticos a los cuatro lados. Aquí los atletas se ejercitaban en los deportes que exigían espacio. El Gimnasio se remonta al siglo II a. C., mientras que la entrada, en forma de "própilon" corintio anfipróstilo, parece de finales del siglo II a. C.

    Completaban el aspecto de Olimpia millares de altares, de estatuas de dioses, génios y héroes, los monumentos de los vencedores de los Juegos, de reyes y de generales, todas obra de los artistas más célebres de la época. Poquísimas de éstas han llegado hasta nosotros. Obras semejantes fueron erigidas también en época romana; la mayor parte, efigies de dignatarios o de emperadores romanos, levantadas por ciudades o por particulares deseosos de captar su benevolencia. Las obras antiguas de más valor fueron transportadas entonces al templo de Hera que desde aquel momento fue destinado a Museo.

    En época romana, después de la derrota de los griegos en el Istmo (146 a. C.), el cónsul romano Mummio ofreció a Olimpia 21 escudos dorados que fueron fijados sobre las metopas del templo de Zeus. Sila, al contrario, en el 85 a. C., saqueó los tesoros del santuario, al igual que los de Epidauro y de Delfos, para asegurarse los fondos necesarios para la guerra con Mitridates. Decidió también transferir los Juegos Olímpicos a Roma y organizó la Olimpiada 175 (80 a. C.). Olimpia pasó entonces por un periodo de decadencia del que sólo pudo salir después del año 31 a. C., en tiempos de Augusto. Los emperadores y dignatarios romanos mantuvieron actitudes diferentes con respecto al santuario y los Juegos, de acuerdo con su programa político en territorio griego. En tiempo de Nerón, el Altis fue ampliado. Se construyó un nuevo muro de cintura a 3 metros más hacia el oeste y 20 metros más al sur. Las sencillas puertas del santuario fueron sustituidas por propileos monumentales. Casi en la misma época se construyeron la Termas. Más tarde se edificaron otras al nordeste de la villa de Nerón y al oeste del Bouleuterion. Una nueva hospedería fue construida al oeste del taller de Fidias. En este periodo, los monumentos más antiguos son restaurados o remodelados.



    Finalmente, en el 160 d. C., Herodes Atico construyó un acueducto que llevaba a un monumental aljibe, el Ninfeo o Exedra, las aguas de un rico manantial situado a 4 kilómetros al este de Olimpia. La construcción de forma semicircular con dos templetes circulares en cada uno de sus extremos. Los muros, de ladrillo, estaban revestidos de mármol variopinto. Sobre el muro semicircular, probablemente de dos pisos, y en los nichos que adornaban esta fachada, se habían colocado las estatuas de Antonino Pío y de su familia, al igual que las de la familia de Herodes Atico. El agua se recogía en la parte superior, en un depósito semicircular, y pasaba después a un aljibe rectangular situado más abajo, a cuyos lados estban los templetes. De allí, a través de una tupida red de conducciones, se distribuía a todo el santuario.

    La primera gran destrucción de los monumentos de Olimpia se sitúa en el momento en que, para hacer frente a la amenaza de los Hérulos (267 d. C.), que por fin no llegaron jamás hasta el santuario, se construyó a toda prisa un muro para proteger los tesoros más valiosos y, sobre todo, la estatua crisoelefantina de Zeus. Este muro, que en otro tiempo se creyó que era bizantino, encerraba el templo de Zeus y la parte sur del santuario. Fue construido con materiales de los edificios que se hallaban dentro y fuera del santuario, que fueron demolidos por este motivo, excepto el templo de Hera. Con estas amputaciones y en un estado de decadencia que aumentaba de día en día, el santuario sobrevivió aún un siglo, durante el cual se emprendieron trabajos de restauración, especialmente en la época de Diocleciano. El santuario se cerró definitivamente en el año 393 d. C., cuando el edicto de Teodosio I prohibió el culto pagano. En 426 d. C., por un nuevo edicto de Teodosio II, fueron demolidos los monumentos del Altis, destrucción completada después por dos terremotos, el de 522 y el de 551 d. C.

    Durante el siglo V d. C. una pequeña comunidad cristiana se instaló en Olimpia y el taller de Fidias fue transformado en basílica cristiana. Las lagunas del Alfeo y del Cladeo y los corrimientos de tierra del monte Cronion, que entre tanto había perdido su bosque, recubrieron finalmente todo el emplazamiento del santuario con un terraplén de 7 metros de espesor. Además, el Cladeo desvió su curso y acercó su lecho al santuario, haciendo desaparecer así los edificios de la parte occidental.

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    El Sarcofago Paleocristiano de Ecija

    La escultura paleocristiana no es rica técnicamente; desde esta dimensión no es comparable con la pagana, griega o latina. Es más ideográfica que artística. Es principalmente funeraria; por eso sus manifestaciones primarias son los sarcófagos de finalidad exclusivamente utilitaria.

    En el siglo V d. C. existen en la península Ibérica tres talleres de sarcófagos: Tarragona, La Bureba (Burgos) y la Bética, con sede probablemente en Córdoba. Este último taller está relacionado con África; para sus inscripciones utiliza el griego, lengua muy corriente en la Bética. Está muy influido por Oriente, como lo demuestra el estilo de tabular, de incisión y de muy pocas y esquematizadas redondeces. Su mejor obra es el Sarcófago de Écija, de la primera mitad del siglo V. Se encuentra en la iglesia de la Santa Cruz de Écija (Sevilla).



    Consta de tres escenas: de izquierda a derecha son "Sacrificio de Isaac", "Buen Pastor" y "Daniel entre leones". Encima de cada escena hay una inscripción en letras mayúsculas griegas "Abrah, Eisaac, Poimén (Pastor), Daniel", respectivamente.

    Escena de Abrahán: un carnero atado a un árbol; Abrahán, barbado, con un cuchillo en la mano derecha; altar con leña; Isaac, imberbe con las manos atadas a la espalda.

    Escena del Pastor: carga sobre sus hombros una oveja, con la cara vuelta hacia el pastor; Jesús, imberbe, lleva cayado en la mano izquierda, viste túnica corta, como los otros personajes; a sus pies pastan dos ovejas.

    Escena de Daniel: en figura de orante con las manos alzadas y extendidas, a sus pies dos leones, sentados sobre sus cuartos traseros, vuelven las cabezas forzadamente hacia el profeta; metidos en una jaula representada esquemáticamente.

    Los sarcófagos paleocristianos son un "tópos" (lugar) teológico importante, pues reflejan el concepto sobre la muerte que tenía el pueblo sencillo, no letrado. Las escenas eran encargadas por los familiares del difunto, o simplemente eran ejecutadas por el grupo de escultores funerarios. Por ello no interesa tanto la realización técnica cuanto su contenido doctrinal.



    En este sarcófago hay expresada con claridad una "historia de la salvación". Yahvé ha intervenido llamando a Abrahán a la fe; por su confianza en ese Dios convocante, Abrahán ha sido constituido Padre de los Creyentes, que no duda en sacrificar a su hijo (Gn 22, 1-19). De este modo Isaac aparece como el hijo de la promesa y de la fe, en uno de cuyos descendientes Yahvé cumplirá lo prometido.

    A lo largo de la historia, Dios sigue interviniendo, incluso con prodigios como el de Daniel, injustamente arrojado al foso de los leones por Darío por instigación de los sátrapas (Dan 6, 2-28). En la Biblia, el león es admirado y temido por sus mandíbulas; su rugido siembra estupor. Caer en la boca del león es caer en manos de los perseguidores, que arrebatan la vida del justo como un león (Sal 7, 3). Librar de la boda del león es librar de la muerte segura. Daniel, liberado de los leones, es símbolo del difunto, liberado del poder de la muerte. POr eso Daniel aparece en figura de orante salvado, con los brazos hacia arriba y con los leones amansados que lo contemplan.

    La figura del Pastor culmina el ciclo iconográfico. Según el Antiguo Testamento, Yahvé es el Buen Pastor (Sal 23): apacienta, conforta y consuela. Según el Nuevo Testamento, Jesús es el Buen Pastor (Jn 10, 1-16): es la puerta de las ovejas, proporciona pasto y da vida en abundancia con el sacrificio de su propia vida. Esta transposición de funciones es una confesión implícita de la divinidad de Jesús. El difunto se ha dejado pastorear por Cristo (cayado), que lo ha acogido en sus brazos; ahora pasta en los jardines celestes (ovejas pastando).

    El sacrificio de Jesús, anticipado típicamente en el sacrificio de Isaac; la intervención de Dios en favor de Jesús, anticipada típicamente en la liberación de Daniel; es decir, Jesús matado por su pueblo y resucitado por su padre, tienen efectos soteriológicos. La "historia de salvación", comenzada en Abrahán, continuada en Israel (Daniel), culminada en Cristo (escena central), se concreta en la persona del difunto aquí sepultado. Desde los pastos sacrificiales en la vida terrena (Isaac/Eucaristía; Daniel/Pasión) se llega a los pastos celestiales (ovejas/Pastor). La muerte es sólo un paso entre dos clases de banquetes y sacrificios.

    Como no he encontrado un video del Sarcofago, os dejo uno de la Iglesia de Santa Cruz Ecija, que es donde esta ubicado el Sarcofago...Espero que os guste..

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    La Tumba Regolini-Galassi

    En Cerveteri, las investigaciones arqueológicas propiamente dichas no comenzaron hasta principios del siglo XIX. En el Renacimiento, los monumentos del lugar, así como los de otras zonas de Etruria, atrajeron la atención tanto de los "buscadores", que comenzaron un saqueo sistemático de las zonas arqueológicas contratando a compañías de excavaciones incluso fuera de Etruria, como de los investigadores, que iniciaron el camino de las excavaciones científicas. Desgraciadamente, quedan pocos y fragmentarios testimonios de este periodo de búsquedas. Las noticias más precisas acerca de estas actividades comenzaron precisamente a principios del siglo XX, gracias al renovado interés por Etruria, cuando se emprendieron los trabajos de saneamiento del área de la antigua ciudad de Cerveteri y las investigaciones en las zonas de las necrópolis llevadas a cabo por varias familias del lugar.




    En diciembre de 1835, el arcipreste de Cerveteri, Alessandro Regolini, y el general Vincenzo Galassi obtuvieron el permiso del Estado Pontificio para realizar excavaciones en dos lotes de terreno, uno llamado el Sorbo y el otro la Vignaccia. Las investigaciones en el primero permitieron obtener resultados muy importantes: el hallazgo de una grandiosa tumba, que luego tomó el nombre de ambos descubridores, intacta y con un riquísimo ajuar, que fue adquiriendo en aquel entonces por el gobierno pontificio y que se conserva hoy en día en los Museos Vaticanos.

    De estas excavaciones se conservan unas diez relaciones muy detalladas de Regolini y de Galassi, que ilustran las distintas fases de los hallazgos y que refieren algunos detalles relativos al descubrimiento de la tumba, a veces poco claros.

    Los trabajos, que comenzaron en el Sorbo el 23 de marzo de 1836, se concentraron en un gran túmulo, posteriormente denominado A. Se hicieron unos cortes en su perímetro y, siguiendo los restos de un antiguo muro circular, se encontraron posteriormente las entradas a numerosas tumbas de cámara periféricas que, en parte, ya habían sido depredadas por exploradores clandestinos.



    El 21 de abril del mismo año, mientras se estaba completando el desenterramiento de una tumba periférica, Regolini dio orden de excavar un pozo en la parte central del túmulo, insistiendo a los obreros para que lo profundizaran. Aquel pozo, como se supo más adelante, abrió una brecha de dos metros en la pared derecha de la cella de la gran tumba, completamente escondida bajo el túmulo, provocando además el derrumbamiento de una parte del muro sobre parte del ajuar conservado en el interior de la tumba.

    Las leyes que regulaban por aquel entonces los permisos de excavación eran particularmente severas y preveían duras sanciones para los monumentos que resultaran dañados. Por este motivo, los especialistas proporcionaron posteriormente versiones distintas y contradictorias: algunos de ellos no habían entendido la dinámica de los hechos, y otros, que probablemente no querían acarrear problemas a Regolini, hablaron de la caída del muro como casual y anterior al descubrimiento de la tumba.

    En cualquier caso, después de abrir el pozo, los obreros entraron desde arriba en la cella, que era la parte de la tumba más rica en objetos valiosos. Ante sus ojos debió de presentarse un espectáculo sorprendente: objetos de oro y de plata de soberbia factura y de increíble valor, aún conservados tal y como habían sido depositados. Por ello, es bastante probable, según los investigadores posteriores, que los obreros robaran algunos objetos sin ser vistos por Regolini.

    Una vez entraron en la cella, los descubridores encontraron y abrieron el acceso normal a la tumba, oculto por el túmulo que se había acumulado a medida que se construían tumbas periféricas.



    En los días siguientes se excavó otro túmulo más pequeño, la denominada "tumba B", adyacente al mayor. Después del primer y fundamental descubrimiento de Regolini y de Galassi se sucedió hasta nuestros días una gran cantidad de indagaciones arqueológicas debidas al interés no sólo por el riquísimo ajuar hallado en el interior de la tumba, sino también por la tipología del monumento mismo, que constituía, en formas monumentales, el modelo más antiguo de sepultura de cámara conocido en las necrópolis de Cerveteri, en parte construido y en parte excavado en la roca de toba. En la actualidad ha sido posible volver a sacar completamente a la luz de todo el conjunto monumental, que se remonta a mediados del siglo VII a. C. y que pertenece a la fase orientalizante de la cultura etrusca, y comprender sus distintas fases de construcción.

    Originariamente, la tumba más antigua, la denominada Regolini-Galassi, debía de estar incluída en el interior de un túmulo con una entrada orientada hacia el oeste; un pasillo o antecámara llevaba, a través de un tabique, a una pequeña cámara o cella. Ambas salas tenían las paredes en la parte inferior excavadas en la roca, y en la superior estaban construidas con la técnica del voladizo, esto es, de hileras de bloques que progresivamente se acercan hasta tocarse y forman una falsa bóveda ojival, imitación de las vertientes del tejado. La cámara estaba precedida a ambos lados de la entrada por dos pequeños nichos casi circulares, enteramente excavados en la toba, con una puerta baja arqueada.



    En la tumba aparecían sepultados al menos tres individuos, depositados con poco intervalo de tiempo el uno del otro. En la pequeña cueva de la derecha se encontraron los restos de un cadáver incinerado con un ajuar pobre; en la de la izquierda, restos de una biga desmontada para poder colocarla en la pequeña sala, además de vasos de bronce y de plata y de un pequeño vaso de búcaro con uno de los alfabetos etruscos más antiguos.

    En la cella debía de estar sepultada una mujer, con un rico ajuar personal de orfebrería y de vasos de plata, de oro y de bronce, datables entre el 675 y el 650 a. C. Vale la pena recordar una maravillosa fíbula de oro sobre la que aparecen representados leones y patos, un pectoral de lámina de cobre, brazaletes con figuras de mujer y de divinidades, así como collares, anillos, cadenas, otras fíbulas, colgantes, láminas, que en su origen debían de estar cosidas en los vestidos, e hilos de oro utilizados para el tejido. Entre los bronces había un trono con reposapiés y otros utensilios. También había muchos objetos de plata, como copas, tazas, aguamaniles y pequeñas láminas.

    El corredor fue utilizado probablemente sólo más tarde, a mediados del siglo VII a. C., para acoger una tercera deposición, esta vez de un hombre, que fue acompañado en su último viaje por un lecho funerario formado por una rejilla, seis patas y un reposacabeza; se transportó hasta el interior de la tumba con un carro de cuatro ruedas de madera y bronce. Junto al lecho se encontraron un incensario, armas y escudos repujados de bronce, algunos de ellos colgados de las paredes, asientos de hierro, cerámica y búcaros, entre los que destacan algunas estatuillas de mujeres llorando.



    El único epígrafe encontrado en el ajuar estaba grabado en los vasos de plata y llevaba la inscripción mi Larthia "yo (soy) de Larth", de importancia fundamental porque desveló el nombre del noble sepultado en la tumba.

    Todo este conjunto se convirtió posteriormente en el sostén de un túmulo de mayor tamaño, en el que se excavaron las tumbas periféricas, también identificadas por Regolini y por Galassi, en las cuales se sucedieron deposiciones al menos hasta principios del siglo V a. C. Por ello es lícito pensar en una forma de continuidad en el uso del túmulo por una rica familia de la aristocracia de Cerveteri.

    El deseo de sepultar individuos pertenecientes a varias generaciones de una misma familia en el interior de la misma tumba se halla, ciertamente, en la base de la creación, desde el siglo VII a. C., de los grandes túmulos de Cerveteri, constituidos a partir de la asociación de tumbas distintas y a menudo cronológicamente distantes. Monumentos sepulcrales de este tipo, con túmulo grande en el centro y con pequeños alrededor, parecen remitir en su organización a los primeros núcleos de la ciudad que estaba naciendo en aquel periodo, constituida por un área central, pero rodeada aún por pequeños poblados, los pagos. Precisamente, un monumento como la tumba Regolini-Galassi representa una evolución en la tipología sepulcral, pues se orienta sobre la transformación de la tumba de nicho en sepulcro monumental. Además, el tambor, el muro perimetral construido alrededor de la tumba que servía para contener la tierra excavada, adquirió en ese momento una función plenamente decorativa. Esta evolución del aparato exterior de la tumba es paralela a la de la estructura interna, con la multiplicación de las salas. De este modo se consolidaba plenamente el concepto de tumba-casa, también por el aspecto que el túmulo adquiría en su parte exterior, el de cabaña circular en la que el tambor representaba las paredes, y la cubierta en forma de cono, las vertientes del tejado.

    Os dejo dos videos, uno como se ha hecho el video 3D y el segundo es como se ve al final de la realizacion en V.O., que esta en italiano pero se entiende muy bien....

    PRIMER VIDEO

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    SEGUNDO VIDEO

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    EL BARCO FUNERARIO DE KEOPS



    En 1954 se confió al joven arqueólogo egipcio Kamal al-Mallakh la pesada misión de eliminar un cúmulo de detritos situados a unos veinte metros del lado meridional de la gran pirámide de Keops, el faraón que vivió a mediados del III milenio a. C., del que se tienen muy pocas noticias. El trabajo, aparentemente aburrido, propició, en cambio, la aparición de una obra de excepción, que había permanecido oculta durante muchos siglos. Efectivamente, entre los detritos se conservaban más de 40 enormes bloques de piedra caliza que cerraban el acceso a un gran pozo, de más de 30 m de profundidad, excavado en el banco de roca natural.

    Al apartar los bloques se descubrió la presencia de una barca de madera, parcialmente desmontada a causa de su notable longitud, unos diez metros superior a la anchura del pozo. Si bien el descubrimiento de fosas para barcas, construidas junto a las pirámides, no es nada raro (en los lados orientales de la gran pirámide hay otras tres), las destrucciones originadas por el tiempo en un material tan caduco como la madera y los numerosos saqueos de los profanadores de tumbas contribuyen a convertir la nave de Keops, perfectamente conservada, en un hallazgo de imcomparable valor histórico y documental. Las 1.274 piezas de madera que forman la barca, ensambladas en su origen mediante un complejo sistema de cuerdas, representan en la actualidad uno de los testimonios más antiguos de la refinada técnica de ingeniería naval.

    ¿Pero qué función podía tener una embarcación de tales dimensiones y a qué tipo de transporte se destinaba? Las interpretaciones al respecto son diversas. Probablemente, como el resto del riquísimo ajuar funerario, se destinaba a la vida ultraterrena del faraón, como vehículo para el viaje al más allá. De todos modos, no se excluye que la barca llegara a navegar realmente, acaso tan solo una vez, para transportar el cuerpo embalsamado del difunto Keops en su último viaje terrenal hacia la sepultura. La interpretación está avalada por la presencia del nombre de Redjef, su hijo y sucesor, grabado en los bloques calcáreos que sellaban el pozo. Ello probaría que la embarcación fue colocada junto a la gran pirámide después de la muerte del faraón, y que toda la obra de sepultura fue llevada a cabo por su hijo.



    La historia y la función de la barca no se conocen con precisión. Las barcas solares eran navíos rituales que simbolizaban el ciclo de la vida y la muerte mediante el ciclo solar, Ra, a través del cielo. Sin embargo, esta barca contiene signos que indican haber sido usada en el agua, y es posible que la barca funeraria llevara el cuerpo embalsamado del faraón de Menfis a Guiza a través del Nilo, o que Keops lo usara como un "barco de peregrinación" para visitar lugares sagrados y fuera enterrado para usarlo en la vida después de la muerte.

    Según varios especialistas, esta barca solar presenta características de una embarcación de alta mar, con una proa levantada, lo que le permitía sobrepasar las olas del mar.

    Los largos trabajos de restauración y, sobre todo, de reconstrucción permiten desde 1982 admirar la barca de Keops en el interior de un singular museo en forma de embarcación, construido junto al lugar del hallazgo.

    Del constructor de la Gran Pirámide, el segundo faraón de la IV dinastía, que reinó entre el 2609 y el 2584 antes de Cristo, apenas se conserva una imagen. Una pequeña estatuilla de escasos 10 centímetros que se conserva en el Museo de El Cairo. Ahora, además de un segundo barco, los arqueólogos han sacado a la luz un cartucho con su nombre, Keops, y un jeroglífico sin cartucho con el nombre de su hijo Kefrén.



    La embarcación, de madera de cedro de Líbano y acacia egipcia, según explicó el ministro, será restaurada por el equipo de Yoshimura en un trabajo cuya conclusión esta prevista para dentro de cuatro años (montar la anterior llevó más de 20). Posteriormente, se expondrá en el nuevo museo en construcción en la meseta y que se inaugurará en 2015. Lo que verán los visitantes es una de las embarcaciones más antiguas del mundo. Una belleza estilizada de tonos marrones y remos como agujas que, si bien fue considerada un barco funerario para trasladar los restos del faraón a la capital, según el egiptólogo Zahi Hawass, "no lo es". En su opinión, "es un barco para el dios, no para el rey". Un barco solar para que Ra pueda recorrer el cielo cada mañana hasta la eternidad.

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  12. #120
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    Las Tumbas Reales de Ur



    En torno a la desembocadura del Eufrates y el Tigris ha encontrado la arqueología actual ciudades de las más antiguas de la historia, ya desde el cuarto milenio antes de Cristo.

    El hombre, que en el Neolítico había pasado de la vida nómada a la sedentaria, empieza a diferenciar dentro del grupo las actividades de los individuos y a intercambiar los productos de sus trabajos. Son varias las ciudades descubiertas en esta región, algunas de ellas importantes y extensas.

    Las tumbas reales de Ur, lo más característico es que están cubiertas por la llamada falsa bóveda, antecedente de la arquitectura abovedada.

    Entre los grandes descubrimientos arqueológicos del siglo XX, la excavación de las tumbas reales de los reyes sumerios de finales del periodo protodinástico, que se remonta aproximadamente a 2450-2350 a. C., ocupa sin duda un lugar relevante. La excavación fue muy difícil: la estructura de las tumbas era totalmente desconocida; la estratigrafía, ya de por sí muy compleja, había sido expoliada por continuos saqueos; la presencia de objetos de esparto, caña, madera y cuero, y de estructuras de arcilla cruda, planteó enormes problemas de interpretación y conservación, la presencia de kilos de oro, de plata y de piedras duras añadía grandes riesgos en el aspecto de la seguridad. El arqueólogo sir Charles Leonard Woolley logró excavar y documentar científicamente, en un plazo de cuatro años (de 1927 a 1931), más de 2.000 tumbas, 16 de las cuales eran tumbas reales.

    En 1922, cuando comenzaron las excavaciones de Ur, los arqueólogos ingleses intentaban establecer el perímetro del temenos o muro sagrado con el que Nabucodonosor, en la primera mitad del siglo VI a. C., había rodeado los edificios sagrados de la ciudad. En una zona llana, sin que hubiera en la superficie indicio alguno, apareció un grupo de vasijas de cerámica y de piedra, pequeños objetos de bronce y elementos de collares de piedra dura. Los capataces llevaron a Woolley pequeñas cuentas de oro, pero, curiosamente, ningún obrero había hallado cuentas de este tipo. Woolley, intuyendo que se encontraba ante una necrópolis, prometió una gratificación por cada ornamento de oro descubierto y entregado, una pequeña suma que, según calculó, sería tres veces superior al precio pagado clandestinamente por los orfebres locales. Era sábado; el lunes aparecieron en las cestas de excavación numerosas cuentas de oro, recompradas por los obreros a los mismos orfebres a quienes las habían vendido.

    El episodio del robo demostró a Woolley que sus propios obreros no eran de confianza; además, los objetos excavados tenían formas desconocidas y no podían datarse con precisión. A pesar de la importancia del descubrimiento, Woolley, equilibrado e inteligente, comprendió que su expedición no podía afrontar aún una excavación tan comprometida y delicada como la de un rico cementerio prehistórico. La "trinchera del oro" se volvió a cerrar, y hasta principios de 1927 no comenzó la excavación de la gran necrópolis.

    Ésta se encontraba al sur de la gran terraza central de Ur, formada por las ruinas superpuestas de edificios sagrados más antiguos. Era un espacio libre, usado anteriormente como zona de escombros. Pero la proximidad de los edficios sagrados propició que en la segunda mitad del III milenio a. C. se eligiera como necrópolis. Las tumbas de ciudadanos comunes eran unas 2.000; las reales, sólo 16.



    Las primeras estaban formadas por una fosa rectangular, en la que se envolvía al difunto en una estera, o bien se le colocaba en un ataúd de madera, de mimbre o de arcilla. Todos los cadáveres yacían de costado, con las piernas dobladas y las manos recogidas sobre el pecho. Junto a ellos habían sepultado algunos objetos como collares, pendientes, hojas metálicas y otras armas, cosméticos, vasijas, así como el sello cilíndrico que servía a la vez de firma y de documento de identidad del difunto.

    Fue la punta de una lanza de cobre con asta de oro lo que llevó a Woolley al descubrimiento de una tumba similar por su estructura a la de la gente común, pero excepcionalmente rica. Siguiendo el rastro del asta de la lanza, que penetraba hacia abajo, hallaron otras lanzas de bronce, y luego vasijas de arcilla y de alabastro. Junto al féretro aparecieron dos puñales engarzados con oro, otras hojas de bronce, cinceles y otros instrumentos, decenas y decenas de vasijas y vasos de bronce, jofainas de plata y una hilera de flechas con la punta de piedra. El difunto había sido sepultado con un gran cinturón de plata con un puñal de oro y una piedra de afilar de lapislázuli, y con centenares de cuentas de oro y lapislázuli. Sujetaba con las manos una jofaina de oro, y a su alrededor había otras jofainas y una lámpara, también de oro. Había dos hachas de electrón (aleación de oro y plata) y otras joyas. Finalmente, el cráneo estaba cubierto por un espléndido yelmo de oro que imitaba una peluca con moño y rizos. En las jofainas se podía leer la inscripción "Mes-Kalam-dug, héroe de la buena tierra". Según Woolley, el difunto era un príncipe de la casa real muerto antes de acceder al trono.

    En efecto, las 16 tumbas reales identificadas eran totalmente distintas. Sólo dos de ellas resultaron estar intactas; las restantes, como había sucedido con las tumbas de casi todos los faraones egipcios, habían sido violadas y saqueadas en época antigua. Los primeros indicios fueron recogidos entre 1927 y 1928. En un montón de armas de bronce, aparentemente aislado, se descubrió un maravilloso puñal con hoja de oro y mango de lapislázuli, y la vaina de oro perforado. En otra área de excavación se encontraron cinco esqueletos recostados en una única gran fosa inclinada hacia abajo. Wolley siguió excavando la fosa, que tomaba la forma de un largo corredor en pendiente. Se encontró un estrato de esteras, y, al seguir excavando, se llegó a un grupo de diez esqueletos femeninos, alineados en dos hileras; en el fondo yacían los restos de una espléndida arpa de madera, con incrustaciones de oro, lapislázuli y concha. Wolley comprendió que la fosa pertenecía a una única y gran rampa de acceso. En la entrada encontró los restos de un trineo de madera descompuesto, decorado con un mosaico, adornado con cabezas de león de oro con incrustaciones de lapislázuli y de concha. El trineo había sido arrastrado por dos bueyes, cuyos esqueletos seguían todavía en su puesto; junto a éstos, los cuerpos de los palafreneros. La rampa, con su multitud silenciosa de hombres y animales muertos, conducía a una cámara subterránea de ladrillos.

    Muy pronto se descubrió, para desilusión de todos, que el espacio ya había sido profanado y saqueado y que no había rastro alguno de féretro real. Ampliando la excavación alrededor de esta cámara, Wolley entró en una segunda rampa y descubrió los cuerpos de seis soldados, armados hasta los dientes; dos carros de madera de dos ruedas, cada uno de ellos arrastrado por tres bueyes; nueve doncellas que vestían suntuosos ropajes ceremoniales; y luego más soldados y más mujeres, dispuestos en hileras regulares. Encima de las mujeres se habían dispuesto algunas preciosas arpas. Cuando llegaron a la cámara sepulcral, los arqueólogos vieron que, una vez más, se les habían adelantado los ladrones, pero algunos restos de esqueletos y objetos preciosos mostraban que la tumba real había albergado, además del soberano, a otros muertos y un riquísimo ajuar.

    Pero más allá de la cámara violada, Woolley encontró lo que estaba buscando, es decir, el sepulcro inviolado de la reina Pu-abi, cuyo nombre le fue revelado por un sello, evidentemente relacionado con la primera rampa y su macabro cortejo.

    La reina yacía en los restos de un féretro de madera. Sostenía en la mano una copa de oro y estaba literalmente sepultada en una masa de cuentas de oro, plata, lapislázuli y cornalina, que pendían de un collar y formaban un manto continuo; estaba adornada con alfileres de oro, amuletos en forma de peces y gacelas, cintas de plata y guirnaldas y pendientes de oro. Woolley intentó reconstruir este espléndido tocado, pero el cráneo de la reina estaba pulverizado.



    El cortejo fúnebre había acompañado al cuerpo hasta la cripta. Las personas sacrificadas, hasta 70 en cada rampa, eran consideradas casi como objetos, parte del ajuar funerario.

    El descubrimiento de Woolley suscitó un notable desconcierto en el mundo de los expertos en inscripciones cuneiformes, ya que en las antiguas inscripciones no había rastro alguno de rituales similares. En aquellos tiempos, la confianza en la superioridad de los textos escritos frente a los datos de excavación era mucho mayor de lo que es hoy en día. Los especialistas volvieron a investigar las tablillas para buscar algún indicio. En un antiguo texto conocido como "La muerte de Gilgamesh", del que se conocían sólo unos pocos fragmentos, se encontró una descripción de una sepultura real similar a las de Ur, pero sin referencias claras a unas ceremonias tan impresionantes como las documentadas en estas tumbas.

    Algunos de los delicados objetos encontrados estaban realmente en pésimas condiciones. El famoso "estandarte de Ur" era, tal vez, la caja armónica de un arpa. El marco original de madera se había descompuesto, el betún que hacía de adhesivo se había desintegrado, los paneles de los extremos se habían roto y los dos paneles principales habían sido aplastados por el peso del terreno. Por consiguiente, la restauración actual es sólo una conjetura.

    Woolley lo salvó excavándolo centímetro a centímetro y fijando paulatinamente las teselas y la tierra suelta con cera hirviendo y hules. El bloque consolidado fue levantado y colocado contra una pared de vidrio, a fin de observar en el dorso la posición de las teselas.

    De este modo fue posible reconstruir exactamente el delicado mosaico, con las dos caras llamadas "de la paz" y "de la guerra". El panel "de la paz" representa animales, pescado y otros bienes traídos la procesión a un banquete. Las figuras sentadas, vistiendo faldas de lana, beben con el acompañamiento de un músico que toca una lira. Las escenas de banquete como esta son comunes sobre los sellos cilíndricos de este periodo, como ocurre con el sello de la Reina Pu-abi, también conservado en el Museo británico.

    El panel "de la guerra" muestra una de las representaciones más tempranas de un ejército sumerio. Los carros, cada uno tirado por cuatro asnos, pisotean a enemigos; los soldados de infantería, con capas, llevan lanzas; los enemigos son muertos con hachas o alanceados y presentados al rey que sostiene una lanza.



    Apareció en una esquina de una cámara, sobre el hombro de un hombre. Woolley imaginó que era una pieza para ser llevada al extremo de un poste, y de ahí el nombre de "estandarte", pero su función original se desconoce.

    La tumba de la reina Subad se han encontrado, además de piezas de orfebrería, varias arpas adornadas con cabezas de toro esculpidas, y relieves en los que aparece un personaje estrangulando a un toro con cada mano. Se trata del héroe legendario Gilgamés, cuya imagen se repite con frecuencia, incluso en el arte babilónico.

    De la época de sumerio-acadia existen importantes restos de templos, como el de El Obeid, de hacia 2900. Está colocado sobre una alta base, indispensable en las construcciones mesopotámicas a causa de las inundaciones. La puerta principal es adintelada, con columnas de madera revestidas de mosaico y un relieve del águila sumeria de cabeza de león, una de las primeras muestras de animales fabulosos característicos del arte mesopotámico.

    En el templo de Sin, también en Ur, encontramos ya lo que será la creación más original de la arquitectura mesopotámica; al zigurat, torre escalonada, formada por una superposición de terrazas en forma de pirámides truncadas, con rampas de acceso exteriores y una capilla en lo más alto. Parece que algunos de estos zigurats llegaron a tener siete pisos, cada uno de los cuales estaba revestido de un color distinto. La escultura exenta en las épocas sumeria y acaria nos ha dejado escasos restos, casi siempre estatuas vitivas, con las manos cruzadas en una forma especial, sin duda ritual. Algunas de ellas tienen la parte inferior acabada en punta, como para ser clavada en el suelo. Otras, de pequeño tamaño, se hallan incluidas en los cimientos.



    Del principe o rey Gudea, de Lagash, hacia el año 2000 a. C., existen varias estatuas en diorita pulimentada, que le representan unas en pie y otras sentado, todas en postura rígida y ritual. Son esculturas frontales y casi totalmente simétricas. La única asimétrica está en el manto, que deja descubierto un hombro, y en las manos, cruzadas de forma que los dedos de una queden verticales, y los de la otra, horizontales. LLevan todas ellas un mismo tocado cilíndrico, que se interpreta como un turbante. Una de ellas, a la que le falta la cabeza, aparece con un plano arquitectónico sobre las rodillas. No lleva la barba que aparecerá en esculturas posteriores, como indicio de la influencia semítica: ejemplo, la de Sargón de Acadia, fundador del primer imperio semítico.

    Mucho más importante que la escultura exenta son en esta época -y en todo el arte mesopotámico- los relieves.

    Los más antiguos son representaciones del águila sumeria. La estela de Ur-Nina, rey de Lagash, se data hacia el año 3200 a. C.. El rey aparece en la faja superior con su faldellín característico, colaborando en la construcción de un templo, con una espuerta sobre la cabeza. En la faja inferior le vemos sentado en su trono. En ambos casos, el rey aparece de mayor tamaño que sus acompañantes, siguiendo el convencionalismo egipcio. También, como en Egipto, rostro y piernas aparecen de perfil; torso y ojos de frente.
    La estela de los buitres muestra ya el tema guerrero: Enatum, nieto de Ur-Nina, revisa a sus lanceros victoriosos, mientras los buitres devoran los cadáveres de los vencidos.

    Tanto en esta época como en las posteriores, son muy importantes documentos históricos los sellos cilíndricos, con un dibujo cóncavo que, cuando se los hace girar sobre una materia blanca, dejan grabada una escena en relieve.

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