Un nuevo misterio que añadir a la gran lista: unas bolas de metal en el fondo del Océano Atlántico que nadie se esperaba encontrar allí.

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Y mucho menos los investigadores que dieron con ellas, que estaban en una expedición en busca de organismos adaptados a las altas presiones presentes entre 5.000 y 5.500 metros de profundidad. Un día se dieron cuenta de que el equipamiento usado para obtener muestras se estaba enganchando con algo; cuando lo subieron, trajeron con él unas piezas extrañas: bolas de manganeso. Al volver a investigar, se dieron cuenta de que el fondo marino estaba llena de ellas.

Si estás pensando que se trata de un caso de contaminación y que estas bolas fueron transportadas por algún navío que las soltó a conciencia o accidentalmente, estás equivocado. En realidad se trata de un fenómeno natural, en el que el hidróxido de manganeso se cristaliza alrededor de piezas de roca o huesos de animales, en un proceso que dura millones de años para añadir apenas un centímetro.

Estas bolas de metal en el fondo del Océano Atlántico son más útiles de lo que parece

Este fenómeno se ha registrado en otros lugares, sobre todo en el Océano Pacífico, pero nadie había encontrado tal cantidad de ejemplares en el Atlántico. Este descubrimiento es más interesante de lo que parece, ya que pueden servir para estudiar el pasado. Conforme crecen estas bolas registran cambios en el entorno, y como lo hacen de manera tan lenta es posible usar técnicas de análisis para obtener datos concretos de cómo era la Tierra hace millones de años.

Por eso ya se planean nuevos estudios con bolas encontradas en el Pacífico, y es de esperar que estas encontradas en el Atlántico también sean objeto de estudio una vez que sean analizadas a conciencia en los laboratorios.

omicrono.com / 20 febrero, 2015 — Adrian Raya

Bolas de metal en el fondo del Océano Atlántico