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Espacioprofundo.es 13/10/12

Cuando dos estrellas masivas orbitan una alrededor de la otra pueden llegar a producirse los acontecimientos más extraños, entre ellos el impacto de los vendavales estelares que surgen de sus superficies estelares.

Ahora, se ha podido observar como chocan estos vientos a través de los rayos-X gracias a los esfuerzos combinados de los telescopios espaciales XMM-Newton de la ESA y el Swift de la NASA. Los vientos estelares, empujados fuera de la superficie de una estrella masiva por su intensa luz, pueden tener una profunda influencia en su entorno. En algunos lugares, pueden desencadenar el colapso de las nubes de gas y polvo que se encuentran en sus cercanías, dando lugar a la formación de nuevas estrellas. En otros, es posible que dispersen el gas antes de que se forme una estrella.

Ahora, XMM-Newton y Swift han encontrado la “piedra de Rosetta” de estos vientos en un sistema binario conocido como Cyg OB2 º 9, ubicado en la región de formación estelar de Cygnus, donde los vientos de dos estrellas masivas que orbitan una alrededor de la otra chocan a altas velocidades.

Cyg OB2 º 9 sigue siendo un enigma para muchos años. Su peculiar emisión de radio sólo podía explicarse si el objeto no fuese una única estrella, sino dos, una hipótesis que se confirmó en 2008. Aunque en el momento en el que realizo este descubrimiento no teníamos evidencias directas de la colisión de sus vientos estelares, aunque se esperaba poder captar la firma de rayos X de este fenómeno.

Esta firma sólo puede encontrarse mediante el seguimiento de las estrellas mientras se acercaban al punto más cercano de su órbita, 2,4 años alrededor de la otra, una oportunidad que se presentó entre junio y julio de 2011.

A medida que los telescopios espaciales observaban, los feroces vientos estelares impactaron entre ellos a una velocidad de varios millones de kilómetros por hora, generando un plasma caliente a un millón de grados que luego brillo intensamente en rayos-X.

Los telescopios registraron un aumento de cuatro veces en la energía, en comparación con la normal de emisión de rayos X que es captada cuando las estrellas estaban en el punto más alejado de sus órbitas elípticas.

“Esta es la primera vez que hemos encontrado pruebas claras de los vientos que chocan en este sistema”, comento Yael Nazé de la Universidad de Lieja, Bélgica, y autor principal del artículo que describe los resultados en Astronomy & Astrophysics.

“Sólo tenemos algunos otros ejemplos de los vientos en sistemas binarios impactando, pero este ejemplo se puede considerar como un arquetipo de este fenómeno.”

A diferencia de un puñado de sistemas donde el viento estelar choca, el estilo de estas colisiones en Cyg OB2 # 9 sigue siendo el mismo a lo largo de la órbita de las estrellas, a pesar del aumento en la intensidad de las dos ráfagas de viento.

“En otros ejemplos de colisión, esta es turbulenta, los vientos de una estrella pueden bloquear los de la otra cuando se encuentran en su posición más cercana, provocando una caída repentina de la emisión de rayos X”, explico el Dr. Nazé.

“Pero en el sistema Cyg OB2 º 9 no observamos esto, por lo que podemos considerarlo como el primer ejemplo ‘simple’ que se ha descubierto -que realmente es la clave para desarrollar mejores modelos para ayudar a comprender las características de estos poderosos vientos estelares.”

“Este sistema binario en particular representa un paso importante en nuestra comprensión de las colisiones de vientos estelares y sus emisiones asociadas, y sólo se puede lograr mediante el seguimiento de las dos estrellas que orbitan una alrededor de la otra con telescopios de rayos X”, añadió el científico Norbert Schartel, del proyecto del XMM-Newton de la ESA.