La fotosensibilidad que producen determinados fármacos es desconocida por la mayoría de la población y además tanto médicos y farmacéuticos no suelen informar sobre el riesgo

Para la dermatóloga María Rosa Martí Muns, la razón "es que el riesgo no es elevado, no a todo el mundo le pasa, pero cuando pasa puede ser molesto e incluso causar quemaduras graves si la exposición al sol es prolongada y la fototoxicidad alta".

La doctora, que reconoce que sí se debería avisar, matiza que en el prospecto se informa sobre ellas y que este tipo de reacciones se producen cuando los tratamientos son potentes, pudiendo manifestarse los ofectos incluso una semana después de haber terminado el tratamiento si restos del medicamentos perduran en el cuerpo. La dermatóloga añade además que "conviene distinguir entre medicamentos fototóxicos y medicamentos fotoalérgicos".

Medicamentos fototóxicos

A los fototóxicos corresponden la mayoría de reacciones adversas, y son los que ingieren por vía oral, con tratamientos prolongados y potentes. "Cuanto más potente la dosis de fármaco ingerida, mayor es la probabilidad de reacción tóxica adversa, ya que más cantidad de medicamento puede encontrarse a nivel de la piel", explica la doctora Martí, que añade que una buena parte de los fármacos pueden ser fototóxicos en determinadas circunstanscias. El medicamento reacciona con los rayos ultravioleta liberando energía y potenciando así el efecto inflamatorio y de alteración celular de los rayos.

"Es como si concentráramos los rayos de sol", dice la facultativa para ilustrar el efecto fototóxico, del cual se derivarán quemaduras en ocasiones severas y sarpullidos. La doctora apostilla que si estamos bajo un tratamiento potente con un medicamento que puede resultar fototóxico, "debemos abstenernos de tomar el sol bajo ningún concepto". Aun así, si lo hacemos, utilizaremos la crema protectora solar más potente que podamos encontrar en la farmacia, acortaremos mucho la exposición y evitaremos las horas centrales del día.

Medicamentos fotoalérgicos

Respecto a los fármacos fotoalérgicos, Martí explica que "son más minoritarios y su reacción está condicionada por el componente genético de la persona; es decir que hay una predisposición, cosa que no pasa en los fototóxicos, que pueden afectar a todo el mundo". Se trata de cremas de uso tópico que se pueden ver alteradas con la luz del sol, convirtiéndose en alérgenos. Este efecto puede ser doble si la persona presentaba alergia al sol previamente.

La médica suma además a los riesgos de aumentar la fotosensibilidad los tatuajes y especialmente los de henna negra, que si son recientes o se hacen con tintas inadecuadas pueden provocar reacciones severas e incluso fototoxicidad. También añade algunos perfumes y aceites esenciales. Para terminar, explica que en las reacciones fotoalérgicas los efectos son ronchas limitadas al lugar donde quedaron restos de crema, si fue el caso, y recomienda evitar las aplicaciones si se va a ir a la playa, circunscribiéndolas a las horas sin sol y procurando lavarnos bien las zonas de aplicación por la mañana.

Los principales grupos de medicamentos fotosensibles


Estos son los principales grupos de medicamentos fotosensibles reunidos por grupos:

Antiinflamatorios AINE: sus principios activos son diclofenaco, ibuprofeno, ketoprofeno o naproxeno.

Antibióticos: acitromizina, gentamizina, norfloxacino, ciprofloxacino.

Antihistamínicos: ebastina, loratadina, cetirizina, clorfeniramina.

Protectores estomacales: omeprazol, ranitidina.

Anticonceptivos: estradiol, estinilestradiol, levonorgestrel.

Contra la presión arterial alta: losartan, enalapril, amlodipino.

Para reducir las grasas en sangre: simvastatina, lovastatina, atorvastatina.

Ansiolíticos / somníferos: diazepam, aloprazolam.

Antidepresivos: fluoxetina, paroxetina, sertralina, venlafaxina.

Cómo prevenir las reacciones fotosensibles

No todas las personas que siguen un tratamiento con medicamentos fotosensibles sufren lesiones en la piel tras una exposición solar, pero desde el Hospital Vithas Nuestra Señora de América advierten que siempre es mejor tomar precauciones y ofrecen los siguientes consejos:

• Seguir los tratamientos farmacológicos de acuerdo a las indicaciones del facultativo, pero advirtiéndole antes si vamos a exponernos al sol.

• Si la ingesta del medicamento es una vez al día, es mejor hacerlo por la noche para que la concentración del principio activo sea menor en la piel en el momento de exponernos a la luz solar.

• Nunca debemos suspender un tratamiento sin consultarlo previamente con el especialista, a lo sumo consultaremos al médico si es posible interrumpir el tratamiento temporalmente o sustituirlo por otro medicamento que no provoque las mismas reacciones.

• Utilizaremos siempre un fotoprotector con un elevado factor de protección solar de amplio espectro, a poder ser específicamente indicado para prevenir las reacciones fotosensibles.

• Aplicaremos el fotoprotector cada dos horas, y siempre tras el baño, sobre todo en las zonas más sensibles o expuestas como el rostro, los hombros, o el escote.

• Evitaremos exponernos al sol en las horas centrales del día -de 11 de la mañana a 5 de la tarde-.

• Usaremos ropa, sombrero y gafas de sol para protegernos.

• Evitaremos las cabinas de bronceado artificial.

• Si observamos una lesión en la piel consultaremos inmediatamente con un profesional sanitario para que nos confirme que padecemos una reacción asociada al medicamento y nos indique cómo tratarla.

eldiario.es / Jordi Sabaté, 21/06/2019

¿Qué medicamentos debo evitar cuando tomo el sol?