Prepárate para un apasionante viaje a hacia una de las maravillas más increíbles del Sistema Solar. Nos embarcamos camino hasta el pequeño satélite de Saturno Encélado para conocer los secretos que se esconden bajos sus impresionantes géiseres.


¿Cómo es Encélado?

Encélado es una de las lunas más interiores de Saturno. Solo tiene 500 kilómetros de diámetro aproximadamente y una superficie muy blanca y clara que refleja todos los rayos de sol que recibe, por lo que su temperatura media anual es de unos 200 grados centígrados bajo cero.

Se cree que Encélado posee una corteza de aproximadamente 40 kilómetros de espesor, por lo que es muy posible que bajo su superficie se esconda un gigantesco océano que cubre toda la extensión de la luna, lo que convierte a esta minúscula piedra girando alrededor de Saturno en un candidato excelente para alberga formas de vida simples más allá de la Tierra.

Además, la superficie de Encélado no es homogénea. La sondas Voyager y Cassini, a su paso por este mundo singular, mostraron zonas muy planas, que deben ser relativamente jóvenes, en contraste con diferentes cráteres que llegaban a superar los 30 kilómetros de diámetro.

Los impresionantes géiseres de Encélado

La sonda Cassini, a su paso por Encélado en 2005, mostró al mundo los impresionantes géiseres que se producían en la superficie de la luna. Estas manifestaciones naturales se componen de vapor de agua que aparece mezclado con pequeñas partículas heladas y algunos hidrocarburos, según identificaron los científicos.

La idea de que Encélado puede estar cubierto por un gigantesco océano bajo su corteza surgió al observar que las emanaciones de la roca tenían una temperatura en torno a los 0 grados centígrados, por lo que no es descabellado pensar que alberga una gran masa de agua que sufre algún fenómeno de calentamiento se esconde bajo su corteza.


Los géiseres de Encélado emanan por unas estrías que se encuentran en su superficie y que coloquialmente se conocen como rayas de tigre. De su estudio se han conocido que según las zonas, la corteza tiene unos 40 kilómetros de espesor, lo cual parece muy poco para albergar fenómenos de convección y calentamiento interior.

Sin embargo, podría ser que antaño fuera más gruesa, pero al ir adelgazando por actividades internas del satélite están provocando la formación de las estrías.

Lo que sí parece seguro es que si pudiéramos estar sobre la superficie de Encélado en las inmediaciones de uno de sus géiseres, la sensación provocada sería como andar bajo una densa nevada procedente de una inmensa y gigantesca máquina de nieve.

batanga.com / Pedro González Núñez 05/03/16

¿Qué esconden los géiseres de Encélado?