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En su famosa conferencia, “Vida en el Universo“, Stephen Hawking observó que lo que normalmente consideramos como “vida” se basa en cadenas de átomos de carbono, además de unos pocos átomos, tales como nitrógeno o fósforo. Aun así, nos podemos llegar a imaginar otras formas de vida basadas en otros elementos químicos, como por ejemplo el silicio, pero el carbono parece ser la mejor base desde la que construir la vida, además de ser un elemento mucho más común en el universo.

Aunque algunas voces señalan lo contrario, que la vida en el universo podría tener un gran número de posibles bases bioquímicas, la vida podría aprovechar el amoniaco, los hidrocarburos o el silicio. Los silicatos tienen una rica química y son propensos a crear cadenas, anillos, e incluso capas.

Uno de los fundadores de la genética moderna, Alexander Graham Cairns-Smith (nacido en 1931), químico orgánico y biólogo molecular de la Universidad de Glasgow, argumentó que las capas de los silicatos cristalinos trabajan como lo haría una forma de vida primitiva en la Tierra primitiva, antes de que se desarrollase las primeras formas de vida basadas en el carbono. Cairns-Smith es más famoso por su polémico libro, Siete pistas sobre el origen de la vida, que popularizó la hipótesis de que la auto-replicación de los cristales de arcilla en una solución podría proporcionar un simple paso intermedio entre la materia inerte y la vida orgánica.

La Tierra se formó en gran parte de elementos más pesados, incluyendo el carbono y el oxígeno. De alguna manera, señalo Hawking, algunos de estos átomos se fijaron para formar moléculas de ADN. Una posibilidad es que la formación de algo parecido al ADN, que pudiese replicarse a sí mismo, es extremadamente improbable. Sin embargo, debido a que el algo tremendamente gigantesco, casi infinito, con un elevado número de estrellas, es probable que esta ‘casualidad’ se diese a lugar en unos cuantos sistemas solares, pero precisamente esta misma casualidad nos indica que la vida estaría muy separada en el cosmos.

También existen algunos que señalan que los seres humanos podríamos estar ‘cegados’ por nuestra familiaridad con el carbón y las condiciones similares a la Tierra. En otras palabras, lo que estamos buscando ni siquiera tiene por que encontrarse en la ‘zona habitable’ de su estrella. Después de todo, incluso aquí en la Tierra, nuestra ‘zona habitable’ puede resultar ser la peor pesadilla para otras especies. En cualquier caso, no está más allá del ámbito de la viabilidad de que el primer encuentro con la vida extraterrestre no sería una fiesta exclusivamente para seres basados en el carbono.

El carbono funciona perfectamente en las condiciones existentes en nuestro mundo, así que especulamos que esto mismo habrá ocurrido en todo el universo, pero esta alternativa especula que existen otros compuestos químicos y solventes naturales que tienen el potencial necesario para formar organismos vivos. Pero, en realidad, hay muchos elementos que podrían realizar el mismo trabajo, incluso los elementos que podríamos pensar que son los menos indicados, como el arsénico, puede ser capaz de permitir la existencia de la vida bajo las condiciones adecuadas. Incluso en la Tierra algunas algas marinas incorporar arsénico en sus moléculas orgánicas complejas como arsenoazúcares y arsenobetaina.

También existen varias otras pequeñas formas de vida que utilizan el arsénico para generar energía y facilitar el crecimiento. El cloro y el azufre también son perfectos sustitutos del carbono. El azufre puede llegar a formar largas cadenas de moléculas como lo hace el carbono. En la actualidad hemos descubierto algunas bacterias que sobreviven en ambientes ricos en azufre, reduciendo este compuesto en sulfuro de hidrógeno.

El nitrógeno y el fósforo también tienen el potencial para formar moléculas bioquímicas. El fósforo es similar al carbón ya que puede formar largas cadenas de moléculas por sí solo, algo que, posiblemente, permitiría la formación de macromoléculas complejas. Cuando este es combinado con el nitrógeno, se pueden crear toda una amplia gama de moléculas, incluyendo anillos.

Pero ¿Qué pasa con el agua? Pensamos que el agua indispensable para la vida, pero ¿es verdad?

No necesariamente. El amoníaco, por ejemplo, tiene muchas de las mismas propiedades que el agua. El amoniaco, o una mezcla de este con el agua, se mantienen en estado líquido a temperaturas mucho más frías que el agua. Esta bioquímica podría existir fuera de la convencional ‘zona de habitabilidad’ donde el agua sea el elemento primordial, en realidad tenemos un ejemplo muy cerca de nosotros, sin salir del sistema solar, en la superficie de la luna más grande de Saturno, Titán.

Son múltiples los compuestos los sugeridos como solventes adecuados que, teóricamente, podrían ayudar a la aparición de formas de vida alternativas, como el sulfuro de hidrógeno, el cloruro de hidrógeno y la formamida. Todos estos ‘sustitutos del agua’ tienen sus pros y sus contras cuando se considera el medio ambiente terrestre. Si bien hay que tener en cuenta que, con un ambiente radicalmente diferente, se generan reacciones radicalmente distintas. El agua y el carbono podrían ser las últimas cosas aptas para la vida en algunas condiciones planetarias extremas.

Aunque algunos de estos escenarios pueden parecer algo de ciencia ficción, es importante tener en cuenta que los fundamentos para la vida en la Tierra, la asociación de una proteína con un ácido nucleico aparentemente abstracta, nos ha permitido crear auténticas maravillas.

Dentro de mil millones de años, nuestros descendientes podrían descubrir otros sistemas donde pueda existir vida, quizás aprovechando el plasma del interior de nuestro sol que se basaría en la influencia recíproca de los patrones de la fuerza magnética y el movimiento ordenado de partículas cargadas. De hecho, la vida, bien puede existir dentro de las estrellas.