….. Llevamos más de 50 años escuchando el firmamento, buscando una señal que nos indique que no estamos solos en el Universo, por desgracia, todos nuestros esfuerzos han sido en vano, es por ello que muchos creen que es hora de cambiar nuestra forma de trabajo, pasar a la acción y ser nosotros los que enviemos esas señales, incluso a pesar de que no sepamos si realmente hay alguien que pueda escucharnos. Sin embargo, esa misma idea es rechazada por muchos, incluso creen que podría ser nuestro peor error.

Pero este debate no es nada nuevo, llevamos décadas discutiendo si realmente debemos pasar a la acción o quedarnos escondidos bajo la cama, lo realmente nuevo es que ambas partes han comenzado a hacer públicos sus argumentos.

Entre aquellos que se encuentran entre los partidarios del llamado “SETI activo” se encuentra Douglas Vakcoh, del instituto SETI, su idea pasa por enviar repetidos mensajes a cientos de estrellas, todas ellas situadas a menos de 82 años luz de nosotros, unos 25 parsecs, utilizando para ello el mayor radiotelescopio del mundo, el de Arecibo.

Sin embargo, científicos de la talla de Stephen Hawking se han mostrado claramente en contra de este planteamiento, alertan de la posibilidad de llamar demasiado la atención de civilizaciones potencialmente violentas, seres a los que nos tienen acostumbrados obras de ciencia ficción como “La guerra de los mundos” o “Independent Day”, y es que sería terrible que nuestro primer contacto emule los primeros encuentros entre los nativos norteamericanos y los colonos europeos, la civilización menos avanzada tecnológicamente salió perdiendo.

Es por ello que son muchos los que piensan como Hawking, debemos mantener “un perfil bajo”. Durante esta semana, en la reunión anual de la Asociacion Americana para el Avance de la Ciencia (AAAS) David Brin, autor de obras de ciencia ficción, se enfrento abiertamente a Vakoch y el director del Instituto SETI, Seth Shostak.

Haciendo referencia llevado a cabo por el Instituto SETI, Brin señalo que nuestros esfuerzos han resultado nulos debido a que quizás esas civilizaciones “sepan algo que nosotros desconocemos”, por ello piensa que hemos de esperar un tiempo antes de lanzarnos a enviar señales a estas posibles civilizaciones, aunque reconoce que es necesario seguir debatiendo para establecer cuál será el mejor curso a seguir y establecer cuales serian los riesgos y los potenciales benéficos de un SETI activo, así como la posibilidad de encontrar vida más allá de nuestro Sistema Solar “Por el amor de Dios, esto es un misterio”, comento “Vamos a abrazarlo, vamos a hablar de ello.”

Brin señala que probablemente “somos la más joven de todas las razas tecnológicos en el cosmos, como un niño huérfano que de repente se encuentra a sí mismo vagando una extraña y tranquila selva, demasiado tranquilo”, que pasaría si ese niño de repente se pusiera a gritar y despertase a las bestias dormidas, ese es el miedo que muchos parecen tener.

Pero hay que recordar que en realidad ya hemos realizado varios intentos de contactar con civilizaciones alienígenas, quizás el más famoso sea el mensaje enviado en 1974 desde el radiotelescopio de Arecibo hacia un cumulo estelar situado a nada menos que 25.000 años luz.

Desde hace varios años, astrónomos como Shostak señalan que llevamos lanzando señales desde hace ya más de un siglo, pero aunque reconocen que estas emisiones probablemente sean demasiado débiles como para que puedan ser captadas por una civilización alienígena, también señalan que no están seguros del todo.

Nuestra tecnología ha avanzado, hemos mejorados los sistemas de detección en apenas una década de tal forma que ahora hemos descubierto algunos de los secretos del cosmos que antes permanecían ocultos, de la misma forma, una civilización tecnológicamente avanzada podría mejorar sus sistemas a la misma velocidad que nosotros, incluso más, así que es posible que ya sepan de nosotros. Shostak señala que si estos están tan solo un siglo por delante de nuestra tecnología probablemente serán capaces de reconocer nuestras señales “Si te vas a preocupar por esto, no debes hacerlo, porque es demasiado tarde”, comento.

Brin llama a esto la “excusa de la puerta del granero.” En su opinión, nuestras preocupaciones sobre SETI activo no deben ser desdeñadas sólo porque nuestras emisiones se hayan escapado ya al espacio a través de una metafórica puerta de granero, argumenta que un programa SETI activo implica un significativo aumento en la frecuencia y en la intensidad de nuestras señales, las cuales estarían orientadas a un único punto en el espacio.

“Lo que hemos estado pidiendo es hablar de ello”, dijo Brin. “Ese proceso se ha hecho en muchos campos, el campo de la ingeniería genética por ejemplo… No entiendo por qué estos chicos no quieren hacerlo” y es que señala que en este nuevo debate tendría que participar todo el mundo, todas las ramas de la ciencia.

Pero hay que reconocer que al final todo se reduce a una única cuestión, si se tiene acceso al equipo necesario y se tiene voluntad de hacerlo, probablemente alguien enviara los primeros mensajes ¿una sola persona tiene derecho a decidir que riesgos debería asumir toda la humanidad?

Pero este sería un debate sin final, como señala Shostak, llevamos enviando señales únicamente durante cien años, ¿un único debate debe decidir el futuro de nuestra raza? ¿Servirán estos argumentos para una sociedad 10.000 años en el futuro?

Pero Douglas Vakoch, del Instituto SETI, planteo una idea completamente diferente en este debate, la humanidad tiene un “complejo de inferioridad cósmica”, asumimos automáticamente que cualquier civilización alienígena será más avanzada que la nuestra, seres que no tendrán nada que aprender de nosotros y que, en nuestra imaginación, nos verían como una raza inferior poco digna de comunicarse con ellos. Sin embargo, “La humanidad tiene una gama de experiencias y puntos de vista que no se pueden imaginar por cualquier otra civilización”.

“Aunque los extraterrestres pueden ser más tecnológicamente avanzados, nunca serán más humanos. Es esa amplitud de nuestra experiencia humana lo que deberíamos estar transmitiendo en nuestros mensajes interestelares.”

Tarde o temprano intentaremos contactar con quien este escuchando en silencio, no podemos detener nuestro espíritu de exploradores, nuestras ansias de conocimiento por miedo de toparnos con “el hombre del saco”, sean cuales sean las conclusiones resultantes de los debates, no podemos destruir toda nuestra tecnología, no podemos sumir a la humanidad en un apagón tecnológico.

Pero hay quien señala algunas de las pautas que podríamos seguir a la hora de realizar este primer contacto, David Grinspoon, astrobiólogo y científico senior del Instituto de Ciencias Planetarias, señalo la posibilidad de utilizar los protocolos de protección planetaria para misiones a Marte como ejemplo útil en este debate, sentando así las bases para lidiar con los potenciales peligros biológicos de un primer encuentro.


espacioprofundo.es 17/02/15

Preparándonos para el primer contacto