El susto provocado por el incendio de un portátil de una usuaria en el metro de Madrid nos hace preguntarnos por qué algunas baterías de dispositivos móviles —teléfonos, pero también tabletas y ordenadores— pueden salir ardiendo. Que nadie se asuste 'a priori' dado que los casos son puntuales y, a menudo, se debe a un mal uso por parte del usuario.
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Las baterías más extendidas hoy en día utilizan litio para almacenar energía. Son las llamadas baterías de ion de litio. Dentro de ellas hay celdas con dos electrodos: el cátodo y el ánodo. Éstos están separados por una delgada lámina de plástico microperforada que evita que los dos electrodos se toquen.

Cuando se carga una batería, los iones de litio se ven empujados del cátodo, a través de lámina y de un fluido conductor, al ánodo. Cuando la batería se descarga, sucede lo contrario: los iones de litio fluyen del ánodo hacia el cátodo. Esa reacción hace que nuestros dispositivos portátiles funcionen. Las baterías más grandes, como las de los portátiles, suelen tener entre seis y 12 celdas de iones de litio.

El problema surge, normalmente, cuando se da un cortocircuito en el interior de una de las celdas, es decir, cuando esa membrana que separa los electrodos falla y ambos se tocan, se libera una gran cantidad de energía y se sobrecalienta.

Los casos más comunes para que esa lámina separadora falle son los siguientes:

Un defecto de fabricación o un mal diseño: puede suceder que no haya especio entre los electrodos y la membrana separadora, como pasó recientemente con el móvil Samsung Galaxy Note 7, que llegó a ser prohibido a bordo en los aviones. A veces, una mala selección de materiales que protegen la batería hace que los electrodos se doblen. Incluso un buen diseño puede verse afectado por la falta de controles de calidad en la fabricación.

Demasiado calor: Si colocamos nuestro dispositivo en un lugar con calor excesivo o la ventilación de un portátil se ve obstruida hay muchas probabilidades de que se produzca la explosión de la batería.

Un golpetazo: La batería puede sufrir con cada golpe y, con el tiempo, puede producirse un cortocircuito fatal. Una perforación en la batería de iones de litio, casi con seguridad, provocará el temido cortocircuito.

Un cargador malo: Cuidado con lo barato, que a veces puede salir caro. Un cargador de mala calidad o incorrectamente aislado también puede dañar la batería de ion de litio. Si aporta más carga o genera calor cerca de la batería, puede causar daños suficientes como para causar fallos. Es conveniente saber que las baterías suelen incorporar mecanismos para evitar sobrecargas pero, si fallan, pueden fácilmente salir ardiendo.

Fuga térmica: Es casi lo peor que le puede pasar a una batería de ion de litio con más de una celda. Se trata de un recalentamiento en cadena, un efecto dominó que hace que un cortocircuito en una celda se extienda rápidamente. A veces hay pistas: si una batería comienza a hincharse y abombarse, probablemente es porque las células se están rompiendo. Es el momento de cambiarla inmediatamente.

Pese a todo, lo cierto es que las baterías de iones de litio son seguras y su tecnología está muy extendida: que una batería estalle suele ser noticia, porque es algo altamente inusual.

publico. es / P. R. , 17 septiembre 2018

¿Por qué a veces estallan las baterías de los dispositivos móviles?