Ya sea por razones médicas o un accidente, son varias las personas a las que debieron sufrir una amputación de algún miembro. Pese a que esa parte del cuerpo ya no está allí, parte importante de quienes sufrieron de amputaciones siguen sintiéndolas, normalmente en forma de dolor. ¿Quieres saber cuáles son las causas?

El dolor fantasma


Personas que han sufrido amputaciones o perdieron algún órgano, reportan seguir sintiéndola pese a que no está. Generalmente, esa sensación viene en forma de dolor, en lo que se conoce como dolor fantasma. Por años se creyó de que se trataba de algo psicológico, aunque ahora se sabe que se trata de un trastorno neurológico.

Quienes sufren de dolor fantasma describen sensaciones de frío, calor, dolor e incluso picazón en la zona que fue amputada y, si bien no es constante, si complica mucho la calidad de vida de las personas, sobre todo cuando están en proceso de rehabilitación.

Un 80% de quienes pasaron por una amputación, ya sea quirúrgica o traumática, presentan episodios de dolor fantasma alguna vez y, en ciertos casos, llega a ser tan fuerte que les impide concentrarse en su rehabilitación. Los científicos, creen saber la causa.

Qué provoca el dolor fantasma


Nuestro cerebro, posee un mapa en donde ubica el control y las sensaciones de las diferentes partes de nuestro cuerpo y sus sentidos. Cuando un miembro se remueve, el mapa sensorial y conexiones nerviosas continúan estando allí.

Quienes sufren de dolor fantasma, por ejemplo en una extremidad, aún son capaces de dar la orden al cerebro para que la mueva, pese a que ya no existe. Eso se debe a que las conexiones aún están presentes.

Por ende, al igual que el cerebro puede enviar órdenes para que realice una acción, puede difundir la sensación de dolor. Todo lo que se sentía en ese miembro antes de la amputación, se puede sentir después de ella; desde frío a picazón, pasando por supuesto por el dolor.

Otra causa del dolor fantasma es que después de la amputación o remoción de un órgano, quedaron nervios presentes en la zona y que anteriormente estaban conectados a ella. En esos casos, una cirugía puede dar con la solución.

Finalmente, algunos casos de dolor fantasma están ligados a causas psicológicas y a la dificultad de aceptar la pérdida.

Cómo se trata el dolor fantasma

Cuando sentimos dolor, solemos utilizar algún medicamento o tratamiento en la parte que nos duele, pero cuando esta ya no existe, los tratamientos tradicionales no sirven.

En el caso del dolor fantasma, los médicos han dado con una serie de tratamientos que pueden funcionar. No todos los pacientes reaccionan igual, por ello se hace necesario encontrar el adecuado para ellos. En los casos más leves, el dolor fantasma puede aliviarse con aplicación de calor sobre la zona inmediata a la amputada y el consumo de analgésicos. Los masajes, también suelen ayudar.

Otra forma de tratamiento y que se utiliza con un tipo de dolor más intenso y frecuente, es la utilización del llamado biofeedback. A través de este, se le enseña a la persona a controlar la respuesta de su cerebro, ello mediante técnicas como la aplicación de estímulos eléctricos en los nervios alrededor de la zona amputada o en el control del dolor del cerebro, provocando que el mapa de sensaciones se adapte a la nueva situación.

Como dijimos anteriormente, una nueva cirugía también es una solución para cortar las conexiones nerviosas que están transmitiendo la sensación de dolor fantasma, lo que se pudo dar por una mala cicatrización o terminaciones nerviosas dañadas o incompletas.

Quienes sufren de dolor fantasma de origen psicológico, se benefician al utilizar antidepresivos y técnicas de relajación. El dolor fantasma, de ser bien tratado, suele ceder con el tiempo.

Ojocientífico.com 17/05/14