Un estudio científico descarta el hecho de que las telarañas provoquen la muerte de las bacterias que se acercan a ellas


Un equipo de investigadores de la Universidad de Tunghai (Taiwan) ha desvelado el motivo por el que las telarañas duran tanto sin pudrirse. El secreto está en el hecho de que las bacterias no pueden acceder al nitrógeno de la seda.

Investigaciones anteriores habían insinuado que las telarañas podrían tener propiedades antimicrobianas, que provocaban la muerte de la bacterias, pero este estudio, publicado en 'Journal of Experimental Biology' y citado por Science News, descubrió que, tras exponer varios tipos de telarañas a diferentes variedades de bacterias, la estrategia de las arañas era otra.

Para comprobar su teoría, si la seda era letal para las bacterias o no, los investigadores colocaron telas de arañas de tres especies tropicales en platos petri e hicieron crecer cuatro tipos de bacterias en líneas perpendiculares a través de la seda. "La idea es que si la seda tiene propiedades antibacterianas, no debería haber bacterias", relata Dakota Piorkowski, biólogo de la universidad taiwanesa.

Prueba de laboratorio

No había evidencia de bacterias muertas en los lugares donde las bacterias entraron en contacto directo con la seda. Así que el equipo entonces probó si la seda mantuvo a raya las bacterias hambrientas al bloquearlas de sus reservas de nitrógeno.

Un recubrimiento externo de grasa o proteína compleja puede bloquear el acceso de las bacterias

Humedeciendo los hilos de seda con una variedad de soluciones nutritivas se demostró que las bacterias crecían fácilmente en los tres tipos de seda de araña cuando había nitrógeno adicional disponible.

Eso indica que las bacterias son capaces de crecer y posiblemente descomponer la seda, siempre y cuando los hilos en sí no sean la única fuente de nitrógeno. Los investigadores presumen que un recubrimiento externo de grasa o proteína compleja en la seda puede bloquear el acceso de las bacterias al nitrógeno.

elconfidencial.com / 30/10/2019

¿Por qué tardan tanto en pudrirse las telarañas? La ciencia tiene la respuesta