20minutos.es 04/10/13

Nuestro tracto digestivo está rodeado por unos 100 millones de células nerviosas y estas se encargan, entre otras muchas cosas, de controlar gran numero de reacciones corporales en correspondencia con los procesos psíquicos. Podríamos decir que tenemos una especie de cerebro secundario alojado en el estomago.

Cada uno de los sentimientos, las sensaciones y las intuiciones que tenemos provocan una reacción diferente en nuestro organismo, pero hay unos muy determinados que suben directamente desde el estómago hasta el cerebro.

Por mínima que sea una reacción nuestra ante una situación emotiva, esta tiene una forma diferente de «marcarla» (las mariposas en el estómago cuando nos enamoramos, el típico dolor de tripa antes de un examen, el retortijón al ver a alguien al que aborrecemos…).