Por fin empieza a llegar el otoño de verdad, y las hojas verdes de los árboles de hojas planas se ponen amarillas o rojas y van cayendo lentamente de las ramas. Los árboles utilizan las hojas para capturar la energía que necesita todo ser vivo, y extraerla de la luz que llega del sol. Si enrollamos un folio de papel, vemos que el mismo volumen de celulosa puede tener una pequeña superficie (enrollado) o un área muy grande, extendido.

El catedrático de Física Aplicada de la UAH Antonio Ruiz de Elvira explica, en CosmoCaixa Barcelona, que la luz solo se puede capturar en la superficie, de manera que si se quiere capturar mucha de ella, se precisa extender un gran volumen en láminas delgadas. Ahora bien, las láminas delgadas, al tiempo que capturan mucha luz, pierden mucha energía a través de la gran superficie que poseen. El diseño final es un equilibrio entre la ganancia de energía mediante la captura de luz y la pérdida de energía en forma de calor.

En los trópicos las hojas son todas planas y no se caen. En el helado norte y en las alturas de las montañas las hojas son aciculares: Muy poca superficie relativa al volumen, y pueden capturar luz todo el año.

En las zonas bajas de las latitudes templadas se alcanza un equilibrio: las hojas son planas para aumentar la captura de energía de la luz, pero se caen antes del invierno para no helarse con sus fríos.

Los árboles hibernan como las marmotas. La vida se adapta constantemente para colonizar todas las regiones en las que puede conseguir energía. Los árboles de hojas planas suelen ser de tamaño pequeño a medio, de vidas no muy largas, pero producen semillas abundantes en cada estación, que es para lo que sus ADN los construyen. Los árboles de hojas como agujas suelen ser de gran tamaño (pinos y sequoias) de vidas muy largas, y pequeña producción de semillas. Sobrevivir o propagarse. La vida aprovecha todos los rincones del planeta.


Ojocientífico.com 17/11/13