Elmundo.es 10/02/13

Los peces han evolucionado a lo largo de millones de años logrando sus objetivos vitales, es decir, capturando energía en forma de comida, disipando la mínima energía posible y consiguiendo no ceder a otros la energía que han adquirido, sirviéndoles de alimento.

De entre todas las formas posibles, las más aerodinámicas han sido seleccionadas en cada momento, habiéndose reproducido menos los que presentaban más resistencia al agua. Desde el Museo Cosmocaixa de Alcobendas (Madrid), el catedrático de Física Aplicada Antonio Ruiz de Elvira explica que cuando el pez o el mamífero acuático se desplaza, las fuerzas que la corriente ejerce sobre sus contornos, sobre su superficie, le mueven hasta que esas fuerzas se hacen mínimas, de la misma manera que una bandera se coloca, si puede girar, de cara al viento.

Este comportamiento mecánico facilita, cuando no hay corriente, el movimiento del animal, le permite alimentarse si hay corriente con el microplancton que arrastra ésta, y también huir a alta velocidad de los depredadores.