...Si tiene como mascota un ratoncillo o un hámster y le ha colocado una de esas pequeñas ruedas en su jaula habrá observado cómo el animalito se sube al juguete y corre y corre como loco, aparentemente sin objetivo ninguno. En efecto, los ratones en cautiverio son unos maniáticos del ejercicio. Pueden hacer más de 5 km en una noche en sus ruedas estacionarias. Pero los científicos no saben por qué. ¿Es una conducta aberrante provocada por el encierro en una jaula de reducido tamaño o es que el roedor necesita movimiento para mantenerse saludable? Al parecer, hay algo más que eso y está relacionado con la diversión y el placer. Investigadores de la Universidad de Leiden en los Países Bajos han descubierto que esta afición al «running» también es compartida por los ratones que viven en la naturaleza, incluso por otras especies. Simplemente, disfrutan de la diversión del ejercicio.

En 2009, la neurofisióloga Johanna Meijer llevó a cabo un sencillo experimento en su jardín. Colocó un plato con chocolate y otras delicias para atraer a los animales y, muy cerca, una jaula abierta con una de esas ruedecillas para mascotas. Gracias a una cámara infrarroja, la investigadora y su equipo pudieron comprobar que los ratones silvestres se acercaban a la comida y, a continuación, se subían a la rueda y se ponían a correr (puedes ver el vídeo de los ratones en la rueda aquí). Ratas, musarañas e incluso ranas hicieron lo mismo. En tres años, más de 200.000 animales se subieron a la rueda. Los investigadores creen que, simplemente, disfrutaban de la sensación de correr sin ir a ninguna parte, según explica la revista Science en su web.

Ansiedad por correr

En promedio, los ratones salvajes observados por el equipo corrían uno o dos minutos, más o menos la misma duración observada en ratones de laboratorio El equipo repitió el experimento en un paraje cercano y ocurrió algo muy parecido. Los animales siguieron corriendo en la rueda incluso cuando Meijer retiró la comida, aunque atraía a menos. A veces, los roedores estaban tan ansiosos por correr que no podían esperar su turno. En una ocasión, un gran ratón empujó a otro más pequeño cuando se subió a la rueda y comenzaron a correr en direcciones opuestas.

Los investigadores creen que en un momento en el que el estilo de vida en general y la falta de ejercicio, en particular, son una de las principales causas de enfermedad en el mundo moderno, la investigación de la actividad física es de suma importancia. Conocer por qué algunos ratones son más activos que otros podría ayudar a entender las diferencias genéticas entre la gente más y menos sedentaria.

La investigación aparece publicada en la revista Actas de la Royal Society B.


abc.es 21/05/2014