20minutos.es 18/03/13

Si nos pidiesen que dibujásemos a un pirata, muy posiblemente, lo haríamos con una serie de elementos que son característicos de éstos: un loro sobre el hombro, un garfio, pendientes en la oreja, pata de palo y un parche en el ojo.

Que habría un buen número de piratas que, tras una feroz lucha o un accidente, pudieron haber perdido uno de sus ojos no cabe duda… pero en realidad la mayoría de los piratas no solían ser tuertos, todo lo contrario, tapaban uno de sus ojos a propósito como modo de estrategia a la hora de atacar un barco o defender el suyo.

Seguro que en más de una ocasión habéis leído alguna novela o visto una película en la que, cuando se realizaba un abordaje, la lucha se iniciaba en la cubierta del barco y que instantes después se trasladaba hacia la bodega o parte interior, que era el lugar donde se solía guardar los tesoros y cosas de valor, que era a por lo que iban los atacantes.

El hecho de llevar un ojo tapado les servía, tras destapárselo, para ver mucho mejor en la oscuridad.

Al llevar el parche el ojo se acostumbraba a no recibir luz y al quitárselo, tras acceder a la bodega o parte interior del barco (que solían estar a oscuras), podían tener una capacidad de visión nocturna que les proporcionaba una clara ventaja frente a sus rivales a la hora de luchar.