Dar pan a las palomas y otros pájaros salvajes se ha convertido en una actividad muy frecuente en plazas y parques a lo largo de todo el mundo.

En ocasiones, del pan se pasa a los gusanitos de bolsa y todo tipo de aperitivos, a los que las aves corren como si de presas vivas se tratase.

Y precisamente de ese modo fue como hace poco yo misma me percaté de algo de lo que no había sido consciente hasta el momento: a las aves no les afecta la comida picante. Exactamente, recientemente fui testigo de cómo un gorrión se comía un nacho picante que había caído al suelo con la misma tranquilidad que se hubiese zampado una lombriz o cualquier otro exquisito manjar. ¿Pero qué les pasa? Nosotros corremos como locos en busca de algo con lo que sofocar el fuego que prende en nuestra boca cuando nos pasamos con este tipo de alimentos, mientras que los pájaros se quedan como si nada. Ciertamente es un hecho muy curioso, cuyas causas os vamos a explicar hoy. Y como la evolución no deja lugar a la casualidad, os contaremos también el por qué de esta resistencia.

Pájaros y picante, una pareja perfecta

Como sabéis, la percepción del sabor se debe a las papilas gustativas (vistas a microscopio en la imagen superior), que son un conjunto de receptores sensoriales situados en la lengua.

Lógicamente, cuantos más de estos componentes tengamos, mayor será la intensidad con la que percibamos todos los sabores, por lo que no resulta extraño que la causa de esta resistencia al picante por parte de los pájaros resida en este hecho.

Y es que, mientras que los seres humanos tenemos de media unas 10.000 de estas papilas gustativas, la mayoría de aves tienen entre veinte y cuarenta, según la especie, por lo que la diferencia está más que clara.

Como consecuencia, no podemos decir que las aves no perciban el sabor picante, pues en realidad sí que lo hacen; sino que, simplemente, la intensidad es tan pequeña que apenas llega a casarles el malestar que nos provoca a nosotros.

Ventajas evolutivas de la resistencia al picante de los pájaros

A los humanos nos encantaría poder soportar el picante del mismo modo que lo hacen los pájaros, pero la verdad es que, más allá de poder degustar comida mejicana sin los ardores de estómago consecuentes, no nos aportaría ninguna gran ventaja en nuestra salud o en nuestro día a día.

Sin embargo, en el caso de los pájaros sí que está asociado a una ventaja evolutiva que en realidad no les afecta directamente a ellos, sino a las plantas de pimientos picantes, cuyas semillas pueden ser diseminadas por los pájaros sin el problema que supondría que el sabor les resultara desagradable como le ocurre a los mamíferos.

Por otro lado, la capsaicina, que es la sustancia responsable de este sabor, tiene un gran poder antibacteriano y antifúngico, por lo que puede usarse para prevenir infecciones de hongos y bacterias en las plantas, evitando de nuevo el bloqueo del reparto de la simiente.

Por desgracia nosotros no somos pájaros, mientras no se demuestre lo contrario, por lo que lo mejor será que evitemos abusar del picante si no queremos acabar teniendo problemillas digestivos. ¿Qué se le va a hacer?

omicrono.com / Azucena Martin 6 agosto 2016

La curiosa relación entre pájaros y picante