Ojocientífico.com 17/01/13

Todos conocemos el enorme papel que cumplen los océanos en nuestro planeta, entre otras cosas, debido a que regulan la temperatura y mantienen un equilibrio vital para nuestra existencia. La amplia influencia del océano sobre la Tierra no resulta extraña en lo más mínimo, especialmente si tenemos en cuenta que más del 70% del planeta está cubierto por océanos. Los expertos de la NASA se han referido a los océanos como los grandes termostatos globales del planeta y ese es un excelente mote. Veamos por qué.

Absorción y emisión de calor oceánica

De forma muy similar a como lo hacen las plantas, los océanos de nuestro planeta también absorben parte del abundante dióxido de carbono de la atmósfera, ayudando directamente a descender los niveles de temperatura. Por otra parte, durante la noche, los océanos también emiten el calor que absorbieron de la luz solar durante el día, aumentando los niveles de temperatura en las zonas circundantes. De esta manera, los ciclos de absorción y emisión de calor por parte de los océanos se desarrolla de forma constante y, considerando el porcentaje de la superficie de la Tierra cubierta de océanos, este ciclo regula la temperatura del planeta de forma excepcional.

Además, la formación de las nubes y el enfriamiento que éstas proporcionan a su alrededor, también está relacionado con las emisiones oceánicas, ya que desde los océanos se emiten nubes de vapor de agua, cumpliendo con los propios ciclos del agua. Entonces, la temperatura de los océanos afecta considerablemente la temperatura del aire produciendo un efecto regulador del clima.

El agua de los océanos y la temperatura de la tierra

Los océanos no sólo influyen en la temperatura del aire, sino también en la de la tierra, hasta cierto punto, incluso pueden incidir en la temperatura de lugares bastante alejados de la costa. Esto ocurre mediante las corrientes, siendo quizás la corriente del Golfo uno de los ejemplos más indicados para ilustrar este fenómeno.

La llamada corriente del Golfo atraviesa el océano con una corriente de aguas cálidas que, provenientes del Golfo de México, llegan a las Islas Británicas atravesando el Estrecho de la Florida y el océano Atlántico, siendo una de las corrientes oceánicas más conocidas.

Cuando llegan a las Islas Británicas, provocan cambios en la temperatura de Inglaterra y Escocia, proporcionándole un clima mucho más templado de lo que por sus latitudes deberían tener. Pero no solo eso, ya que se sabe que esta corriente también tiene que ver con las abundantes y constantes lluvias y lloviznas de estas zonas, lo que finalmente, también termina incidiendo en las temperaturas locales.

Más allá de que éste es un claro ejemplo de cómo los océanos, o en este caso las corrientes del océano, regulan la temperatura, en el planeta hay una gran cantidad de corrientes similares que provocan lo mismo en todo el mundo. Algunas son de aguas cálidas y otras de aguas gélidas, como las provenientes de los polos.

Finalmente, podríamos mencionar que otra de las razones por las que los océanos regulan la temperatura tiene que ver con las propias características del agua en sí. Es muy simple en realidad, el aire, la tierra y las formaciones rocosas de la Tierra se calientan muchísimo más rápido y de forma mucho más fácil que el agua, lo mismo para enfriarse. Por ende, los océanos son unos excelentes moderadores de la temperatura. Así es que, por ejemplo, en una misma ciudad, si esta tiene costa o playas, mientras más se acerca uno al mar durante el día notará que el clima es más fresco y agradable, mientras que alejándose es más caluroso. Durante la noche pasa exactamente lo contrario y todo esto se debe a los procesos de calefacción y enfriamiento radiante.