¿Por qué los niños son más competitivos que las niñas? Es una pregunta de difícil respuesta, como todas las relacionadas con el comportamiento humano. ¿Nunca has visto que en general los niños juegan en grupo, y las niñas en pareja? Pues parece ser que esa es la clave de la competitividad, que está arraigada en nosotros a lo largo de la historia.
Ojocientífico.com 23/05/13

Los hombres son biológicamente más competitivos

Según Joyce Benenson, biólogo evolutivo de Harvard, el tema de la competencia en los hombres viene desde hace muchos años atrás. Como los hombres cazaban en grupos, tenían que aprender a trabajar de esta forma, llevarse bien, y este rasgo necesario para vivir, fue adoptado genéticamente gracias a la selección natural -si eres solitario, probablemente te coma un león-.

Los niños de entre 6 y 8 años de edad de las investigaciones jugaban aproximadamente el 80% del tiempo en grupo, mientras que las niñas lo hacían menos del 20% de su tiempo. Además, cuando ponían a dos niños en una habitación, hablaban de lo bueno que sería tener un grupo, mientras que las niñas simplemente buscaban una amiga con quien hablar.

De esta forma, los niños son más competitivos que las niñas -e incluso más que lo que son en la edad adulta-, pero no están tan preocupados por los resultados. Pero también aprenden a comunicarse con asertividad, cosa que no sucede en las relaciones de a dos, en los que una diferencia leve de opiniones puede sonar como una amenaza.

El ansia de competir

Según un estudio realizado por Matthias Sutter y Daniela Rützler, en el instituto de investigación de Iza en Alemania, se buscó que participaran niños y niñas entre 3 y 18 años de edad. Tanto en una carrera como en unos ejercicios fáciles de matemáticas, que podían realizarse en competencia o en solitario, 3 de cada 5 niños elegían la competencia, pero solo una de cada 5 niñas lo hacía.

Esto puede hacerse ver en la adultez como una mayor facilidad por parte de los hombres de escalar puestos, ya que las mujeres se retiran de la competencia aunque tengan las aptitudes necesarias para ganar. Además, los hombres acostumbrados a trabajar en grupo saben cómo comunicarse para hacerse oír.

Los niños son más competitivos que las niñas según este estudio porque se podría decir que lo llevan en su ADN: desde siempre las tareas de los hombres han estado orientadas al grupo, y la de las mujeres a la individualidad, de forma que ellos tienen que competir más para lograr algo.