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20minutos.es 03/01/13

Cuando viajamos a Londres una de las primeras cosas que hacemos es fotografiarnos junto a una de las típicas cabinas telefónicas de color rojo que podemos encontrarnos repartidas por toda la ciudad.

Al tratarse de uno de los iconos más populares de la ciudad, el cual se considera y forma parte del patrimonio británico, se sigue manteniendo un gran número de cabinas telefónicas instaladas por todo el país, a pesar de que hoy en día la tendencia es que vayan desapareciendo este tipo de habitáculos, tal y como ocurre en la mayoría de ciudades del planeta.

Pero no siempre las cabinas telefónicas londinenses han tenido el mismo diseño ni color. A partir de 1912 la Oficina General de Correos empezó a hacerse cargo del servicio de telefonía del país, por lo que tenía colocados en las dependencias y oficinas postales los correspondientes teléfonos públicos y sus centralitas.

Para dar una mayor cobertura dentro de toda Gran Bretaña, en 1920, se decidió instalar un millar de quioscos (como son llamadas popularmente allí las cabinas) repartidos por un buen número de poblaciones del país. La mayoría de ellas en zonas rurales, donde el servicio de Correos no podía permitirse mantener abierta una oficina.

El diseño de estas primeras cabinas telefónicas, conocidas como K1 (quiosco 1), distaban mucho de tal y como son las conocemos en la actualidad, tanto en la forma como en su color: blancas y con la puerta y ventanas pitadas en rojo; este último era el color corporativo del servicio postal británico, de ahí que los buzones también sean encarnados.

Todavía se conserva un ejemplar (aún en uso), de ese primer modelo de cabina, que se encuentra instalada en el Mercado Trinity de la ciudad de Kingston upon Hull (Condado de Yorkshire).

No fue hasta 1924 en el que aparecieron las cabinas totalmente pintadas de rojo (K2) y con un diseño diferente a las anteriores. Fue realizada por el arquitecto Sir Giles Gilbert Scott, quien ganó un concurso en el que se buscaba un estilo de quiosco telefónico mucho más acorde con la idiosincrasia británica.

Varios modelos se crearon a partir del K2, variando entre el blanco de la primera y el rojo de la segunda, hasta que en 1935, y con motivo de la celebración del Jubileo en el vigesimoquinto aniversario de la coronación del rey George V, se le volvió a encargar la realización de un nuevo modelo y diseño a Sir Giles Gilbert Scott.

La nueva cabina fue bautizada como K6, convirtiéndose en la que más fama y popularidad ha alcanzado y de la que se realizaron miles de quioscos que fueron distribuidos por toda Gran Bretaña y algunas colonias pertenecientes a la Commonwealth. Cabe destacar que el monarca falleció el 20 de enero de 1936, sin llegar a verlos instalados.

A pesar de los intentos de modernización del diseño y la posterior aparición de las compañías de telefonía privada (que colocaron sus propias cabinas) las K6 se convirtieron, sin lugar a dudas, en las preferidas de los británicos y de todo aquel que ha viajado en alguna ocasión a Londres.