El 25 de abril de 1890 el presidente de los EEUU Benjamin Harrison anunció la la elección de Chicago como sede de la Exposición Universal, también llamada World’s Columbian Exposition. Aunque el tema central de la exposición era el cuarto centenario de la llegada de Cristobal Colón al llamado Nuevo Mundo, el recinto ferial no se abrió al público hasta el 1 de mayo de 1893, un año después de lo previsto. Aquel evento tuvo un gran impacto en la apariencia de Chicago y se convirtió en un símbolo del entonces emergente sentimiento nacionalista americano, marcado por la industrialización y el crecimiento demográfico. Hasta el 30 de octubre, fecha del cierre, más de 27 millones de personas visitaron la exposición. El día de más afluencia se produjo el 9 de octubre, el llamado Día de Chicago por conmemorarse el gran incendio de 1871, en el que asistieron 716,881 personas.


Sobre una superficie de 290 hectáreas, en Jackson Park y el Midway Plaisance, Daniel H. Burnham y Frederick Law Olmstead diseñaron una pequeña ciudad que albergaba más de 200 edificios, parques de atracciones, canales y lagunas. Algunas de las exposiciones o atracciones más populares fueron la Noria, una estructura de acero de 76 metros con capacidad para más de 2000 personas; la réplica de una calle del Cairo, donde causaba furor la bailarina Little Egypt; las curiosidades del Salón de la Agricultura (un queso de 11 toneladas o una escultura de la Venus de Milo hecha con más de 680 kg. de chocolate); un drakkar vikingo; una torre de bombillas de 21 metros del Edificio de la Electricidad, donde se hicieron varias demostraciones con la electricidad; la Estatua de la República o la primera Rueda de la Fortuna.
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Aunque el éxito de la Exposición Universal de Chicago fue puntual, su influencia perduró una vez cerró sus puertas, ya que muchos de los productos allí presentados se convirtieron más tarde en propios del estilo de vida estadounidense: la goma de mascar de sabores Juicy Fruit, el lavavajillas, la harina para tortitas Aunt Jemina, las palomitas y cacahuetes caramelizados Cracker Jack, los cereales de avena Quaker Oats… Además, las conferencias y congresos que se impartieron influyeron en la formación del pensamiento de la nación.

Aprovechando el tirón de la exposición, se aprobó la emisión de una serie de monedas relativas al evento, si bien es verdad que no tuvieron mucho éxito, y otra de sellos, lo que supondría la primera edición de sellos conmemorativos emitidos en los EEUU. Lógicamente, también era Colón el protagonista de esta colección. Aunque inicialmente se pensó que los sellos fuesen bicolor, se desechó la idea por el alto coste. La serie en cuestión, con un valor nominal total de 16,34 dólares, estaba formada por 16 sellos (1,2,3,4,5,6,8,10,15,30,50 centavos y 1,2,3,4,5 dólares) en los que se representaban obras de arte relacionadas con la vida de Cristobal Colón. Las primeras críticas no se hicieron esperar y llegaron por la cuantía de los sellos, hasta la fecha nunca se había emitido un sello por un valor superior a 90 centavos, y por el tamaño, eran el doble del resto de los sellos. El Departamento de Correos justificó su decisión alegando que, al ser conmemorativos, debían diferenciarse del resto siendo de un tamaño mayor, y que los sellos de 2 a 5 dólares iban destinados a los coleccionistas y no al uso habitual de franqueo postal.

Hasta el 2 de abril de 1894, fecha en la que se retiraron de circulación, se habían vendido alrededor de 2 mil millones de sellos colombinos con un valor nominal total de más de 40 millones de dólares.

Algunos de los sellos, en concreto los de 5 y 15 centavos y los de 1 y 4 dólares, tenían otra particularidad… era la primera vez que la imagen de una mujer aparecía en un sello de los EEUU, y esa mujer no era otra que la reina Isabel la Católica.

En 1992 Correos emitió, conjuntamente con EEUU, Italia y Portugal, una serie que reproducía aquella colección de 16 sellos.


Fuentes e imágenes: US Philatelic Classics Society, All American Collectibles, La Brújula Verde

historiasdelahistoria.com Javier Sanz 30/11/16

¿Por qué la primera mujer que apareció en un sello de EEUU era española?